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	<title>ansiedad archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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	<description>Psicólogo en Granada. Gabinete de psicología clínica (especialidad adultos, infantil y adolescentes) Problemas de ansiedad, depresión, informes psicológicos</description>
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	<title>ansiedad archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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		<title>La ansiedad social y el miedo a la vergüenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Centro Psicologico Alarcon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Apr 2017 09:55:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Existe relación entre los problemas de ansiedad y el suicidio? &#160; Muchas personas han escuchado conceptos como la ansiedad social o la fobia social, pero no todo el mundo conoce realmente en qué consiste este trastorno, vamos a ponerlos un poco en contexto para que no se pierdan. Para empezar, comenzaremos considerando la ansiedad social [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: left;"><strong>¿Existe relación entre los problemas de ansiedad y el suicidio?</strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p><u></u>Muchas personas han escuchado conceptos como la ansiedad social o la fobia social, pero no todo el mundo conoce realmente en qué consiste este trastorno, vamos a ponerlos un poco en contexto para que no se pierdan. Para empezar, comenzaremos considerando la ansiedad social como un problema psicológico común, que pertenece al grupo de los trastornos de ansiedad y que conlleva un deterioro funcional persistente en las personas que lo sufren.</p>
<p>La ansiedad social se caracteriza por un miedo marcado y persistente a situaciones sociales o públicas las cuales suelen derivar en vergüenza. Es el trastorno más frecuente dentro del grupo de ansiedad y según algunas estadísticas, es el tercer trastorno psiquiátrico más común después de la depresión y el alcoholismo.</p>
<p>En su origen, la ansiedad social suele comenzar en la infancia y/o adolescencia, y es habitual que aparezca como factor antecedente una historia de inhibición social o timidez. Las personas que padecen este trastorno tienden a evitar situaciones sociales debido a que el temor a la vergüenza provoque una ansiedad muy intensa.</p>
<p>La ansiedad social o fobia social se divide a su vez en dos subgrupos:</p>
<ul>
<li>El Trastorno de Ansiedad Social <em>Generalizada</em>, en el que la mayoría o todas las situaciones sociales provocan miedo o ansiedad. Es el más frecuente y severo.</li>
<li>El Trastorno de Ansiedad Social <em>Específica</em>, donde las personas por lo general sufren ansiedad ante una situación social específica, como puede ser: hablar en público o escribir mientras te observan. Suelen ser los pacientes con menos tendencia a buscar tratamiento.</li>
</ul>
<p>Por otra parte, una vez que sabemos con más profundidad en qué consiste la ansiedad social, ¿Qué relación puede tener con el suicidio?</p>
<p>El fenómeno del suicidio ha sido definido en distintas épocas y desde perspectivas diferentes. El suicidio constituye un importante problema de salud pública, estimándose que es la causa de casi la mitad de todas las muertes violentas. Es por esto, que resultan fundamental en la práctica clínica evaluar el potencial suicida que pueda tener un paciente tomando en consideración los factores de riesgo, que incluyen datos demográficos, trastornos psiquiátricos y patología médica.</p>
<p>La OMS estima que anualmente, un millón de personas cometen suicidio en el mundo, lo cual representaría una tasa anual de mortalidad por suicidio de 14,5 por 100.000 habitantes. En muchos países desarrollados, el suicidio está entre la segunda y la tercera causa de muerte en adolescentes y adultos jóvenes, siendo la 13º causas de mortalidad para todas las edades, en el mundo.</p>
<p>Dentro de los factores de riesgo suicida más determinantes encontramos la presencia de alguna psicopatología que confiera vulnerabilidad suicida.  Este enfoque ha demostrado que los trastornos psicológicos están presentes en alrededor del 90% de las personas que se suicidan y contribuye en un 47-74%  al riesgo de suicidio de la población.</p>
<p>Con todo lo dicho anteriormente, casi el 20% de los pacientes con trastorno de pánico y fobia social ha intentado suicidarse sin éxito, destacando el papel tan importante que tiene la depresión que a su vez aumenta el riesgo de suicidio.  Un estudio donde se evaluaron los trastornos ansiosos como fobia social, fobia simple, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, agorafobia, y trastorno obsesivo compulsivo mostró, tras ajustar los resultados por factores demográficos y todos los otros trastornos mentales, que la presencia de cualquier trastorno ansioso se asoció significativamente con ideación suicida e intentos suicidas.</p>
<p>Además los análisis demostraron que la presencia de cualquier trastorno de ansiedad asociado a un trastorno del ánimo se asoció con una mayor probabilidad de intento de suicidio en comparación con un trastorno del ánimo solo. Por lo tanto, se ha visto que un trastorno de ansiedad preexistente puede suponer un factor de riesgo independiente para presentar ideación suicida y/o para intentarlo.</p>
<p>Después de leer toda esta información animamos a detectar la situación lo más temprano posible y  acudir a un especialista que pueda proporcionar estrategias para poner solución a este problema tan común en nuestra sociedad.</p>
<p>Autora: Encarnita Jurado (psicóloga)</p>
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		<title>¿Dolores de cabeza? ¡La psicología puede ayudarte!</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2017 08:51:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com/2017/01/20/dolores-cabeza-la-psicologia-puede-ayudarte/">¿Dolores de cabeza? ¡La psicología puede ayudarte!</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com">  Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online </a>.</p>
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<p>El dolor de cabeza es una patología muy frecuente en nuestra sociedad. Existen dos tipos: primario, cuando el dolor no es atribuible a otro proceso de enfermedad; y secundario, cuando el dolor es desencadenado por una enfermedad. Uno de los dolores de cabeza más comunes es la cefalea tensional, la cual, representa aproximadamente el 80% de todos los diagnósticos de dolor de cabeza. Puede llegar a ser muy incapacitante e incluso disminuir la calidad de vida de quien la padece. Parece ya indiscutible la gran relación que existe entre lo que pensamos, hacemos y sentimos y cómo esto repercute en nuestro cuerpo. Dicho esto, veamos qué tiene que decir la psicología al respecto.</p>
<p><strong>Cómo reconocer la cefalea tensional</strong></p>
<p>De acuerdo con <em>La Clasificación Internacional de Trastornos por Dolores de Cabeza</em>, el dolor asociado a la cefalea tensional reúne características como la opresión/tirantez (no pulsátil), tiene una intensidad leve o moderada que puede inhibir, pero no impide realizar otras actividades, la localización es bilateral (en ambos hemisferios) y no se agrava al realizar otras actividades físicas rutinarias como caminar o subir escaleras. Se caracteriza porque no están presentes náuseas y vómitos y la ausencia de sensibilidad a la luz, a los sonidos o sólo una de las dos está presente. No debe ser atribuible a otra alteración, por este motivo es muy importante acudir al médico para descartar otras afecciones.</p>
<p><strong>¿Por qué tengo cefalea tensional? </strong></p>
<p>Las causas y mecanismos no son del todo claros y sigue siendo necesario profundizar más a través de investigaciones y pruebas clínicas. Trabajos científicos recientes apuntan a que la cefalea tensional implica una sensibilización en la conexión nerviosa periférica o el Sistema Nervioso Central (SNC). También se ha observado que ciertos mecanismos que inhiben el dolor están alterados y que se realiza un procesamiento psicológico del dolor más intenso.</p>
<p>Las razones de que surja el dolor pueden ser diversas y deben ser analizadas individualmente. Entre los factores más importantes que desencadenan episodios de dolor, se encuentra el estrés, el sueño y las experiencias previas de dolores de cabeza. De manera que, la interacción de estos tres factores parece tener un papel muy importante para la aparición de nuevos episodios.</p>
<p><strong>Estrés</strong></p>
<p>El estrés tiene un papel fundamental, está ampliamente demostrado que existe una fuerte relación entre el estrés y el dolor clínico en pacientes con cefaleas, de hecho, es uno de los desencadenantes más frecuente de los episodios de dolor en estos pacientes. Se ha observado que cuando personas con cefaleas tensionales realizan tareas mentales estresantes, se produce un incremento del dolor de cabeza.</p>
<p>Condiciones estresantes podrían contribuir a la cefalea tensional incrementando la sensibilidad al dolor y favoreciendo el procesamiento anormal de este a través del Sistema Nervioso Central. Puede precipitar la primera aparición de dicha patología, siendo el desencadenante más común de episodios. Además, favorece el mantenimiento y continuidad de la enfermedad, incluso aumentando la frecuencia e intensidad del dolor.</p>
<p>Los efectos del estrés sobre el dolor de cabeza parecen ser predominantemente más altos en gente joven y de mediana edad frente a los que tienen más de 60 años. Las personas que sufren dolores de cabeza severos evalúan eventos de manera más negativa, tienen menos empleo y menos estrategias efectivas para afrontarlo. Además, perciben que tienen menos apoyo social que los individuos sin dolores de cabeza.</p>
<p><strong>Qué puede ofrecer la psicología al respecto…</strong></p>
<p>No todo el mundo experimenta el estrés de la misma manera, cómo lo percibimos está influido por nuestras experiencias previas, variables cognitivas y la experiencia de la patología por sí misma. Con un adecuado diagnóstico médico, desde la psicología se puede ofrecer una atención personalizada para asistir a este tipo de pacientes.</p>
<p>Junto con una entrevista clínica detallada, existen herramientas específicas de evaluación muy útiles para analizar las consecuencias, deterioro y repercusiones personales que tienen las cefaleas en la vida de todas aquellas personas que la padecen.</p>
<p>Existen diversas propuestas de intervención cuyo objetivo puede variar: Algunas son aplicadas para dolor crónico de manera general, dirigidas al manejo del dolor, a la aceptación de este y a la adquisición de estrategias que permitan mantener un nivel de vida adecuado a pesar de los dolores. También existen intervenciones dirigidas al dolor crónico por dolores de cabeza, cuyo objetivo está centrado en la reducción de episodios de dolor, intensidad y frecuencia de estos. Los últimos desarrollos en este tipo de intervenciones psicológicas son los de tercera generación, basadas en la reducción del estrés en estos pacientes de manera específica mediante estrategias de mindfulness, aceptación y compromiso.</p>
<p>En resumen, el objetivo de este tipo de intervenciones suele estar dirigido al manejo del estrés, ya que este es un elemento fundamental en que se desencadene, se mantenga y se agrave el problema. Estas intervenciones pueden reducir la intensidad y la frecuencia de los dolores asociados al estrés, esto iría redundando en una mejora de la calidad de vida.</p>
<p>Una adecuada intervención dirigida a manejar mejor las situaciones estresantes a través de los diferentes tipos de respuestas (cognitiva, emocional y conductual) va a permitir conseguir los objetivos propuestos con apoyo de un profesional si se considera conveniente. Estrategias como la meditación o de resolución de problemas van a ser especialmente relevantes en la puesta en marcha de un cambio de hábitos más saludables, al fin y al cabo, somos los principales responsables de nuestro cuidado, ¡no dejes que el dolor te supere!</p>
<p>Autor: Óscar Cervilla (Psicólogo)</p>

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		<title>“No tengo ganas”: deseo sexual hipoactivo en ellas ¡y en ellos!</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jul 2016 09:48:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La generalidad de expertos coinciden en que la falta de deseo  en las mujeres es el problema relacionado con la sexualidad más frecuente que encontramos en todos los rangos de edades. Existen una gran variedad de factores que ayudan a explicar el desinterés hacia las relaciones en las chicas, pero no hay que olvidar que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La generalidad de expertos coinciden en que la falta de deseo  en las mujeres es el problema relacionado con la sexualidad más frecuente que encontramos en todos los rangos de edades. Existen una gran variedad de factores que ayudan a explicar el desinterés hacia las relaciones en las chicas, pero no hay que olvidar que <strong>el deseo sexual hipoactivo o inhibido también se da en chicos</strong> y sin embargo ¿está igual de normalizado y estudiado?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuándo estamos hablando de un problema? La falta de deseo sexual, en contra de lo que pueda pensarse, no se relaciona con falta de interés hacia la pareja concreta, sino más bien con una disminución generalizada por el interés hacia el sexo.  Se caracteriza por una <strong>ausencia o reducción notable de pensamientos, actitudes, fantasías y actos sexuales, por lo que se interrumpe el funcionamiento personal y emocional  de quien lo padece, siendo esto lo que define el problema como una “disfunción”</strong>. Además, es muy frecuente que la persona lo viva con mucha ansiedad o tema que pueda ocasionar problemas en la pareja, al someterla a un habitual rechazo.<span id="more-2004"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, es de especial relevancia comprender dónde puede estar el origen del problema. Las <strong>causas o factores biológicos</strong> deben ser descartados en primer lugar. Cambios hormonales importantes o el efecto secundario de algunos medicamentos (por ejemplo, antidepresivos o algunos anticonceptivos), pueden explicar momentáneamente una falta de interés sexual, así como la presencia de alguna enfermedad médica crónica sin diagnosticar adecuadamente. Sin embargo, la <strong>mayoría de los casos tienen su explicación en factores de tipo psicológico y social</strong>, y en otros muchos no se encuentra una única causa claramente identificable. Las causas más probables tienen que ver con la falta de deseo sexual tanto en hombres como en mujeres son:</p>
<p>-Altos niveles de estrés y ansiedad u otros problemas emocionales.</p>
<p>-Baja autoestima o insatisfacción con la propia figura corporal.</p>
<p>-Tipo de educación sexual recibida o estereotipos presentes (por ejemplo, creer que la actitud de la mujer en las relaciones sexuales debe ser pasiva o que él siempre tiene que iniciar las relaciones).</p>
<p>-Instalación de la rutina, habituación o falta de novedad y estimulación en las relaciones sexuales con la pareja.</p>
<p>-Poca variedad o el tipo de prácticas sexuales  que la pareja realiza.</p>
<p>-Falta de comunicación o insatisfacción con algún aspecto relacionado con la pareja.</p>
<p>-Otros factores sexuales como por ejemplo, otro tipo de disfunción como la dificultad para llegar al orgasmo o el dolor en las relaciones íntimas.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay que olvidar que el grado de deseo también varía según la persona, no tanto conforme a los géneros. <strong>Está muy extendida la idea de que la mujer en general tiene menor deseo que el hombre</strong>, y han intentando explicarse estas diferencias a través de estudios hormonales o bioquímicos sin éxito alguno. Es probable que el papel sexual del hombre les haya predispuesto a expresar más fácilmente sus deseos en contra de la educación sexual más represiva para la mujer, que ha aprendido en mayor medida a no ser tan activa. Es por ello que el deseo sexual inhibido no debe normalizarse ni en hombres ni en mujeres. Sin embargo, precisamente por esas diferencias de roles, <strong>este problema está más comprendido en mujeres que en hombres</strong>, ya que de alguna manera, se da por hecho que ellas siempre tienen menos ganas, mientras que  a ellos se les exige estar siempre dispuestos porque asumimos que siempre tienen ganas. En este sentido los hombres también sufren las presiones de los estereotipos creados ante los cuales “deben dar la talla” y su sufrimiento por este tema es equiparable al de la mujer.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuándo no es un problema? Puesto que hay importante diferencias individuales, cada pareja es un mundo aparte, y puede darse el caso de que uno de los miembros de la pareja sea más activo que el otro y tenga más interés sexual, sin que eso signifique que la pareja tenga un problema de falta de deseo, sino más bien que hay una diferencia dentro de unos rangos normales. Un deseo hiperactivo o una elevada exigencia sexual de la pareja no implica un problema de bajo deseo en el otro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La respuesta sexual humana se modifica a lo largo de la vida, pasando por diferentes etapas, pero en todas ellas, el deseo debe estar presente</strong>. Dentro de una misma pareja sexual, la cantidad e intensidad de los encuentros sexuales suele disminuir con el paso del tiempo, pero se puede sostener una sexualidad placentera para ambos miembros si la relación de pareja está basada en la calidad de las relaciones, variedad de las prácticas y la asertividad sexual.</p>
<p><strong>¿Qué se puede hacer?</strong> Lo recomendable es acudir a un especialista que haga una profunda y adecuada evaluación de la persona y de la pareja, para poder trabajar sobre unas pautas concretas. Desde nuestro punto de vista, lo más importante a considerar en una intervención serían los siguientes aspectos:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Información sexual adecuada. La cultura sexual ayudará a calmar mucha ansiedad y preocupaciones que se basan en una mala educación o información sexual (mitos, creencias preconcebidas, roles de género…)</li>
<li style="text-align: justify;">Técnicas cognitivo-conductuales que ayuden a reducir el estrés y al ansiedad. A nivel corporal se sabe que la respuesta sexual es incompatible con la respuesta de ansiedad.</li>
<li style="text-align: justify;">Flexibilización de pensamientos negativos, expectativas e ideas irracionales que hagan daño a la persona, afecte a su autoconcepto y, por tanto a su ejecución sexual.</li>
<li style="text-align: justify;">Mejora de la comunicación en pareja: especialmente, con la liberación de la presión de que hay que tener relaciones sexuales “porque toca”, y retomando los momentos de erotismo, intimidad, complicidad que quedan olvidados por la rutina y la habituación.</li>
<li style="text-align: justify;">Entrenamiento en focalización sensorial para fomentar la sensualidad y el descubrimiento de nuevas formas de encontrar el deseo aparte de la excesiva genitalidad.</li>
<li style="text-align: justify;">Sexualizar el cerebro: es necesario entrenar el cerebro como el órgano sexual más importante que tenemos a través de la generación de fantasías, potenciación de la imaginación, autoerotismo, autoestimulación, búsqueda de material erótico…</li>
<li style="text-align: justify;">Interconsulta con especialistas si hay interacción de fármacos.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“No faltan los sinónimos para nombrar el deseo sexual: libido, apetito, ansia, excitación, pulsión…pero su definición continúa siendo confusa” Anne de Kervasdoué</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Queréis vacaciones? Yo no, soy adicto al trabajo</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jul 2016 15:05:35 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Estamos en pleno verano, altas temperaturas, muchas horas de luz…muchos de vosotros estáis notando el cansancio acumulado durante el año, no os acordáis del último puente en el que descansasteis o de aquellos días de libres que o cogisteis en semana santa. Estáis deseando que llegue el día de vuestras vacaciones para encontraros con el [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estamos en pleno verano, altas temperaturas, muchas horas de luz…muchos de vosotros estáis notando el cansancio acumulado durante el año, no os acordáis del último puente en el que descansasteis o de aquellos días de libres que o cogisteis en semana santa. Estáis deseando que llegue el día de vuestras vacaciones para encontraros con el sol, la tranquilidad, o la fiesta, quizá busquéis un recóndito lugar en el que desconectar y disfrutar. Sin embargo, no todo el mundo atisba la llegada de las vacaciones con tal entusiasmo o felicidad, e incluso es posible que les cueste parar de pensar en el trabajo y que no disfrute de esos días, porque <strong>aunque parezca mentira, en el mundo de las adicciones no paramos de sorprendernos porque si, existen personas adictas al trabajo. Y cuando lo único que importa es trabajar, el periodo vacacional se convierte en una tortura</strong>.<span id="more-1979"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La adicción al trabajo está encuadrada dentro de las de tipo “comportamental” al ser una adicción sin sustancias, y se define por una excesiva implicación de la persona en su actividad laboral, a la que no pone control ni límite, llegando a abandonar otro tipo de actividades (ocio, citas médicas, atención familiar…). Este <strong>exceso no se explica por una necesidad objetiva como por ejemplo, falta de ingresos</strong> suficientes, sino más bien por la aparición de una necesidad de tipo psicológico, generalmente, ansiedad, y que la persona aprende a canalizar a través del trabajo. De hecho, se convierte en una adicción cuando <strong>el trabajo ocupa la función de evitar otro malestar</strong> o emociones negativas.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, podemos hablar de un perfil bastante característico de personas adictas al trabajo. Normalmente son hombres de mediana edad (de 35 a 50 años) perfeccionistas, exigentes consigo mismos, en ocasiones obsesivos, suelen tener un gran desempeño en su puesto de trabajo y estar muy bien valorados, de modo <strong>que socialmente, el papel de los adictos al trabajo está muy reforzado tanto por las empresas, como a nivel social</strong>: <em>“</em><em>Una particularidad de la adicción al trabajo que la diferencia de otras adicciones es que se alaba y recompensa a la gente por trabajar en exceso, esto casi nunca sucede con otras adicciones”, (Fassel, 2000)</em> . El trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo a veces puede estar camuflado debajo de estos comportamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es por todo esto que la adicción al trabajo es la que pasa más desapercibida y que en principio puede no generar problemas en la persona o en su entorno. Sin embargo, a medio y largo plazo, aparecen consecuencias muy importantes con son  el <strong>aislamiento social, problemas en la relación de pareja o el hecho de que las responsabilidades familiares quedan desatendidas, realmente no hay interés por iniciar nuevas relaciones o actividades fuera del trabajo y además suelen descuidar bastante su propia salud</strong>, hábitos de sueño o alimentación…</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las <strong>señales de alarma</strong> más importantes es que si existe tiempo libre fuera del trabajo, la persona no disfruta de él al cree que debería estar trabajando, solucionando problemas en su puesto, o no sabe cómo gestionar su propio estado porque siente altos niveles de malestar, ansiedad y agobio. Realmente es como si el  <strong>trabajo se usara como una “tapadera” para bloquear, evadir o evitar afrontar otros problemas o emociones negativas</strong>. Tal y como señalan los expertos, no estamos hablando únicamente de un exceso cuantitativo de horas de dedicación (que muchas personas tienen sin ser adictos al trabajo), si no que la cuestión es más profunda, al hacer del trabajo el núcleo central de su vida, generándose la incapacidad de tener otros intereses o formas de disfrute.</p>
<p style="text-align: justify;">A largo plazo la adicción al trabajo  se relaciona con <strong>altos niveles de estrés y problemas cardiovasculares</strong>, en algunos casos también se asocia con abuso de sustancias, concretamente alcohol y al móvil e internet como medio de control de asuntos laborales.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de las características que se aprecian en personas adictas al trabajo son:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Se ven incapaces de tomarse vacaciones o descansar. Durante los fines de semana tienen cantidad de preocupaciones laborales con las que experimentan mucha ansiedad. Así mismo pueden notar mucho cansancio cuando paran de trabajar, irritabilidad y culpabilidad.</li>
<li style="text-align: justify;">Para ellos es imposible terminar la jornada laboral con un trabajo inacabado.</li>
<li style="text-align: justify;">Buscan intencionadamente nuevas metas y objetivos de trabajo para realizar en los periodos de descanso, aunque esté fuera de las competencias de su puesto.</li>
<li style="text-align: justify;">Son incapaces de rechazar ofertas de trabajo adicional, aunque implique dedicarle más horas o sobrecargarse. Se ven afectados por una “hiperesponsabilidad” muy elevada.</li>
<li style="text-align: justify;">No limitan ni organizan sus horarios para actividades básicas como comer o dormir, atender a citas médicas o a la familia.</li>
<li style="text-align: justify;">Es frecuente que perciban una fuerte competitividad y autoexigencia en cualquier actividad, especialmente por la necesidad y búsqueda de admiración y obediencia de los demás.</li>
<li style="text-align: justify;">Familiares y amigos se quejan habitualmente de que dedica más tiempo al trabajo que a ellos y que no sabe parar o desconectar. Suelen distanciarse afectiva y socialmente, primero de los entornos menos importantes, para después pasar a los más íntimos.</li>
<li style="text-align: justify;">No saben delegar y supervisan todo personalmente, especialmente si tienen rasgos perfeccionistas de personalidad a la base, ya que creen que los demás no harán sus funciones tan bien como él mismo.</li>
<li style="text-align: justify;">Limitar las lecturas o las pocas actividades de tiempo “libre” a temas laborales (por ejemplo con cursos de formación asociados al trabajo).</li>
<li style="text-align: justify;">Suelen trabajar y rendir muy bien con elevada presión. Sin embargo, luego tienen problemas para relajarse.</li>
<li style="text-align: justify;">Se comunican mejor en la empresa, con los compañeros o en temáticas laborales, que con otro tipo de relaciones interpersonales.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Existe mucha investigación y bibliografía respecto a este tema como una problemática de tipo psicosocial, puesto que estamos inmersos en una <strong>sociedad globalizada donde la productividad da a la persona un valor fundamental</strong>. No olvidemos además que gracias a las nuevas tecnologías, tenemos la posibilidad de estar constantemente “conectados”. <strong>Para un adicto al trabajo, tener la opción de tener el correo en el móvil o estar permanentemente localizable, fomenta la fuerza de la adicción</strong>. En los últimos años además, el patrón típico observado en varones, también se está extendiendo a mujeres. Según el “Centro de investigaciones médicas en ansiedad”, podrían establecerse tres categorías de adictos al trabajo</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Controladores:</strong>quizá sea el que marca el estereotipo que tenemos sobre el “ejecutivo agresivo”. Son personas muy independientes y ambiciosos, para ellos el rendimiento laboral es un medio para lograr el éxito y odian perder el control. Son muy exigentes con su desempeño, de modo que cuando descienden en su rendimiento laboral, se vuelven ansiosos e irritables, al ver que no están consiguiendo su meta.</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Complacientes:</strong>se caracterizan por ser menos ambiciosos y  más sociables que los otros adictos. No buscan el éxito o un gran estatus laboral. Esperan la aprobación y refuerzo por parte de los supervisores y de los compañeros. Suelen callar y evitar problemas al tener un carácter tan inhibido, por ello tienen más posibilidades de padecer depresión y ansiedad.</li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Narcisista:</strong>presentarían un problema más grave de personalidad, en situaciones de tensión, puede llegar a síntomas graves de ansiedad como la despersonalización (sensación de no ser uno mismo, de no conocerse a sí mismo) y a la desrealización (sensación de estar fuera de la realidad, de ver y experimentar lo circundante como un sueño). Son muy egocéntricos, creen que merecen mejor posición y valoración en su empresa. No dudarán en pisar a compañeros para cumplir sus metas personales a través del trabajo.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>premisas básicas y fundamentales</strong> para trabajar desde el punto de vista de una intervención psicológica ante este tipo de problemas, tal y como señala Fernando Mansilla en “psicología online” son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Para el 100% de las personas, hay una gran cantidad de actividades con las que disfrutar, no sólo el trabajo.</li>
<li>En las tareas laborales es estrictamente necesario delegar.</li>
<li>La jornada laboral es de ocho horas y debe limitarse a ese tiempo.</li>
<li>El trabajo para realizar en casa debe ser excepcional.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Para abordar la adicción al trabajo, el planteamiento terapéutico es similar al de otro tipo de adicciones sin sustancias, teniendo como objetivo establecer un equilibrio entre el área personal y laboral. En primer lugar, es <strong>necesario una profunda evaluación</strong> de la situación actual de la persona y de su historia de vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde un punto de vista cognitivo-conductual, se puede intervenir con <strong>pautas dirigidas al control de la ansiedad y gestión adecuada del tiempo</strong>, como son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Reducción paulatina de la jornada laboral.</li>
<li>Programa alternativo de actividades fuera del ámbito laboral para cumplir obligatoriamente.</li>
<li>Exposición y gestión a la ansiedad junto con la limitación del acceso al trabajo online, teléfono, comprobación y recepción de mail…</li>
<li>Priorización de actividades y aprender a delegar.</li>
<li>Afrontamiento de problemas, errores y la elevada autoexigencia.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Si queréis leer más sobre este tema, os recomendamos el siguiente artículo: <a href="http://www.psicologia-online.com/ebooks/riesgos/capitulo6_1.shtml">http://www.psicologia-online.com/ebooks/riesgos/capitulo6_1.shtml</a></p>
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		<title>La evitación experiencial ¡No quiero pasarlo mal!</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Jun 2016 11:07:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Cuántas veces hemos evitado hacer aquello que nos cuesta trabajo llevar a cabo. La persona con miedo a conducir prefiere evitar coger el coche e ir en autobús, la persona con miedo a las alturas prefiere no subir a la Torre Eiffel, aún sabiendo que puede que nunca vuelva a París… Pero es que el temor [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/06/17231955_1.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1960 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/06/17231955_1.jpg" alt="17231955_1" width="254" height="143" /></a>Cuántas veces hemos evitado hacer aquello que nos cuesta trabajo llevar a cabo. La persona con miedo a conducir prefiere evitar coger el coche e ir en autobús, la persona con miedo a las alturas prefiere no subir a la Torre Eiffel, aún sabiendo que puede que nunca vuelva a París… Pero es que el temor atenaza a veces de forma tan fuerte que uno prefiere rehuir la sensación de ansiedad que provoca exponerse al miedo.</p>
<p style="text-align: justify;">La evitación experiencial estaría relacionada con la tendencia a intentar evitar los propios pensamientos, sentimientos, recuerdos, sensaciones corporales porque el hecho de hacer presente dichas “experiencias internas” generan una <strong>respuesta de malestar a corto plazo tan relevante</strong>, que a menudo preferimos evitarlos…incluso aunque el hecho de hacerlo te acabe causando problemas.<span id="more-1959"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de experiencias que para el que las padece, en principio, resultan dolorosas o desagradables, <strong>pero cuya evitación  acaba perjudicando a largo plazo</strong>. Por ejemplo, la persona que evita subirse al avión por miedo a volar pese a lo que gustaría conocer ciudades del mundo; o por otro lado, el que evita matricularse en el conservatorio para aprender a tocar un instrumento musical pese a que puede llevar muchos años planteándose la idea. En realidad, lo que en ambos ejemplos se está evitando es la percepción de inseguridad, ansiedad, miedo a la sensación de volar y verme “desamparado” en el aire o el vértigo con mezcla de desidia que puede producir el empezar de 0 a aprender a tocar un instrumento musical.</p>
<p style="text-align: justify;">La evitación experiencial puede aparecer en el momento en el <strong>que pretendemos eludir todo atisbo de incomodidad y prima en nosotros la necesidad de sentirnos simplemente cómodos</strong>, en la llamada “zona de confort” de la que hablan multitud de autores.</p>
<p style="text-align: justify;">La actitud de mostrar un rechazo marcado hacia dicha sensación de ansiedad o desidia no hará en esas circunstancias sino aumentar en mayor medida nuestro grado de desajuste, generando con ello cada vez en mayor medida dichas manifestaciones. Y es que nuestro cerebro funciona así, cuánto menos estemos dispuestos a “soportar” dichas incomodidades, mayor será el grado de influencia que tengan sobre nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestros pensamientos funcionan de esa forma tan caprichosa, cuando mayor sea el objetivo de la persona de suprimir dichas experiencias negativas, cada vez se harán más intolerables e incapacitantes. Y cuando la persona se acostumbra en su día a este código de conducta no consigue algo diferente a ir haciéndose cada vez más pequeña con el <strong>consiguiente efecto negativo en su autoestima</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Este “modus operandi” está muy asociado a la <strong><em>Baja Tolerancia a la Frustración</em>,</strong> termino conceptualizado por el psicólogo <em>Albert Ellis</em> que refleja de forma muy acertada esa tendencia a escapar de lo adverso y a refugiarse solo en aquello que nos provoca dosis de comodidad y control.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">De este modo las personas con tendencia dicha evitación experiencia pueden tener mayor tendencia a desarrollar cuadros ansioso-depresivos, no solo por la tendencia evitativa descrita si no por la <strong>consiguiente pérdida de autoestima asociada</strong>. Lo podríamos razonar de la siguiente manera: si tengo una marcada tendencia a eludir la acción de enfrentar miedos,  inseguridades o frustraciones será más probable que la forma en la que me percibo a mí mismo sea como una persona cobarde, insegura y pusilánime.</p>
<p style="text-align: justify;">Como veis, en esta entrada de blog no hemos mencionado en ningún caso el concepto “trastorno” ni “enfermedad”, con esta omisión intencionada queremos dejar claro que verse representado por este patrón de evitación experiencial no tiene porqué estar asociado a “estar enfermo”, por lo que si te sientes identificado con este problema y necesitas ayuda, no dudes en consultar con nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro papel como especialistas en el abordaje de este tipo de problemáticas consistirá en establecer un plan de acción en el que la persona que acude a consulta sea capaz de comprender las implicaciones de la conducta y de los pensamientos dentro de la evitación experiencial, y desde ese origen intervenir utilizando el abanico de <strong>técnicas de las que dispone el psicólogo cognitivo conductual:</strong> reestructuración cognitiva, exposición en vivo y en imaginación a parte de aquellas herramientas terapéuticas derivadas de las terapias de tercera generación, como es la terapia de Aceptación y Compromiso.</p>
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		<title>Los estragos psicológicos del estrés</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 09:35:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>M.José Castelar Ríos (psicóloga) ¿Quién no ha dicho alguna vez: «Estoy muy estresad@»? Si nos detenemos a pensar, ¿conocemos a alguien que no se haya quejado alguna vez de lo estresa@ y agobiad@ que está?  Y es que vivimos en el siglo del estrés. Tenemos multitud de actividades que realizar cada día, de hecho, hemos asumido [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<pre>M.José Castelar Ríos (psicóloga)</pre>
<p>¿Quién no ha dicho alguna vez: «Estoy muy estresad@»?</p>
<p style="text-align: justify;">Si nos detenemos a pensar, ¿conocemos a alguien que no se haya quejado alguna vez de lo estresa@ y agobiad@ que está?  Y es que vivimos en el siglo del estrés. Tenemos multitud de actividades que realizar cada día, de hecho, hemos asumido con total naturalidad que es normal sufrir estrés con el ritmo de vida que nos marcamos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/04/man-742766_960_720.jpg" target="_blank" rel="attachment noopener wp-att-1802"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-1802 size-thumbnail" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/04/man-742766_960_720-150x150.jpg" alt="man-742766_960_720" width="150" height="150" /></a>Lamentablemente, en los últimos años, el número de personas que sufren estrés se ha incrementado y sus consecuencias se han intensificado debido a la inestabilidad económica y social en la que nos vemos envueltos desde que surgió la  <strong>CRISIS</strong>. Sería prácticamente imposible no sufrirlo cuando te encuentras en una situación de desempleo prolongado, pierdes tu vivienda o las necesidades básicas no pueden ser cubiertas por falta de recursos económicos.<span id="more-1801"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de nosotros conocemos el malestar psicológico que conlleva el estar estresado y las consecuencias físicas más inmediatas (contracturas musculares, cefaleas, migrañas o bruxismo). Sin embargo, lo que <strong>multitud de gente no sabe es que el estrés tiene consecuencias mucho más trascendentales  a largo plazo</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Si el estrés  sólo acarrea consecuencias negativas <strong>¿por qué tenemos que padecerlo? ¿no sería más sencillo si simplemente no apareciera? ESO NO ES POSIBLE</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Como  otros estados de ánimo,  el estrés también tiene un <strong>papel adaptativo</strong>, contribuyendo a nuestro correcto funcionamiento. Este aparece cuando se dan unas relaciones concretas entre la persona y el afrontamiento de una determinada situación, en donde esta última es valorada por la persona como difícil de abordar por sus propios recursos. Para poder afrontar dicha situación de forma exitosa y disminuir el malestar se ponen en marcha los mecanismos psicológicos y físicos  necesarios, podemos decir que su función es la protección de  nuestra integridad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo se vuelve un problema?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando la tensión física y el malestar psicológico no desaparecen o  aparecen muy frecuentemente  por lo que necesitamos realizar un sobreesfuerzo de forma continuada, y para ello se tienen que poner en marcha muchos recursos si se quiere seguir funcionando de forma correcta. Aún así el organismo intenta llevar a cabo procesos de regulación, aunque no siempre son lo suficientemente eficaces.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Enfermedades como la fatiga crónica, la fibromialgia, diabetes tipo 2, úlcera péptica, hipertensión, cardiopatías, síndrome metabólico, obesidad, artritis reumatoide, dermatitis o problemas autoinmunes</strong> son solo algunos <strong>ejemplos de cómo el estrés continuado favorece la aparición de problemas físicos.</strong> Esto ocurre porque  el sistema nervioso, inmune y endocrino están estrechamente conectados y cuando nos enfrentamos a una situación adversa, el organismo entero se pone en marcha para que podemos superarla satisfactoriamente.</p>
<p style="text-align: justify;">De esta forma, el cerebro libera sustancias como la dopamina, serotonina, adrenalina y la acetilcolina que se encargan de obtener energía a partir de nuestras reservas  para que los órganos puedan trabajar adecuadamente ante este sobreesfuerzo, y además hace que disminuya el apetito lo que ayuda a que nos centremos única y exclusivamente en resolver el problema. Asimismo, determinadas estructuras cerebrales (como la hipófisis y el hipotálamo) producen hormonas como la antidiurética (que se encarga de regular los niveles de agua, glucosa y sal en sangre) y la hormona liberadora de corticotropina. Esta última actúa en una zona totalmente distinta al cerebro, las glándulas suprarrenales dando lugar a la liberación de corticoides. Los corticoides también intentan obtener energía, pero esta vez a través del metabolismo de proteínas, grasas e hidratos de carbono; y lo que es más importante, actúan sobre el sistema inmunitario.</p>
<p style="text-align: justify;">En el sistema inmunológico, estas sustancias operan de forma similar a como lo haría un virus u otro agente infeccioso cuando entra en el organismo, desencadenan una respuesta inflamatoria y aumentan los niveles de un tipo de glóbulos blancos (los leucocitos). En resumen, <strong>se despliega todo un arsenal de defensas que nos permite estar en óptimas condiciones para enfrentar la situación</strong>. El <strong>problema surge cuando la respuesta de estrés se prolonga en el tiempo</strong> debido a que el organismo tiene que poner en marcha cada vez más recursos para que el nivel de defensas se mantenga, de forma que  llega un momento en que la persona queda inmunodeprimida temporalmente por agotamiento de nuestro sistema inmunológico. Con un sistema inmunológico debilitado que no nos defiende correctamente, cualquier sustancia perjudicial puede crearnos serias dificultades.</p>
<p style="text-align: justify;">Por si todo esto fuera poco, el estrés facilita que se adquieran estilos de vida poco saludables favoreciendo que aparezcan otras conductas problemáticas. Algunas de ellas suelen ser el consumo de alcohol, de drogas,  la ingesta excesiva de comida o patrones de sueño alterados.</p>
<p>Ante estas evidencias es lógico pensar que es relativamente fácil llegar a desarrollar una enfermedad crónica, pero no hay que olvidar que <strong>tenemos la opción de llevar a cabo un estilo de vida que reduzca los niveles de estrés</strong>. Algunas recomendaciones son:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Una alimentación adecuada, que contribuya a la calidad celular y a su correcto funcionamiento. Para ello se aconseja el consumo de frutas, verduras, legumbres y ácidos grasos esenciales.</li>
<li style="text-align: justify;">La práctica de ejercicio físico regular y adecuado a la edad, que fortalece el sistema inmune.</li>
<li style="text-align: justify;">Hacer ejercicios de respiración para que se produzca una correcta oxigenación de los tejidos.</li>
<li style="text-align: justify;">Eliminar hábitos tóxicos como el consumo de tabaco, drogas o alcohol.</li>
<li style="text-align: justify;">Un descanso adecuado y establecimiento de tiempos de ocio que favorezcan la recuperación del organismo.</li>
<li style="text-align: justify;">En el ámbito más psicológico, sería de gran ayuda que cada uno de nosotros desarrollara un buen manejo emocional, estilos de comunicación adecuados, establecimiento de objetivos realistas además de ciertas dosis de optimismo y de flexibilidad.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Por último, es importante tener en cuenta que existen otros muchos elementos que influyen en nuestra respuesta de estrés. Dichas variables son: el contexto familiar, la red de apoyo social, la contaminación ambiental o las condiciones biológicas y hereditarias.</p>
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		<title>Mutismo selectivo. Cuando no hablar es la solución&#8230;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Feb 2016 13:03:34 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>“No puedo más, en el cole mi profesora me dice que hable, mis compañeros se ríen de mí porque no hablo, mi mamá me castiga después, no puedo hacerlo, me pongo tan nerviosa…” El mutismo selectivo puede ser catalogado como un problema psicológico según el cual niños pese a disponer de la capacidad del habla, [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><em><strong>“No puedo más, en el cole mi profesora me dice que hable, mis compañeros se ríen de mí porque no hablo, mi mamá me castiga después, no puedo hacerlo, me pongo tan nerviosa…”</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">El mutismo selectivo puede ser catalogado como un problema psicológico según el cual niños pese a disponer de la capacidad del habla, tienden a <strong>cohibir de forma  selectiva la acción del hablar</strong> ante determinadas situaciones sociales o lo restringe a un círculo muy concreto de personas (principalmente familiares y personas muy cercanas).</p>
<p style="text-align: justify;">Este último es uno de los aspectos más característicos del mutismo selectivo y es que el niño puede mostrar una comunicación más o menos fluida en un contexto pero no disponer de esa capacidad en otro ambiente en el que haya podido verse amenazado.<span id="more-1724"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Es importante <strong>diferenciar este trastorno de otras problemáticas más relacionadas con trastornos del desarrollo</strong> que tendrían una base más de tipo orgánico, sensorial o cognitivo. En niños con mutismo selectivo, estos presentan una buena competencia lingüística y comunicativa en relación a su edad, no ocurriendo del mismo modo en otras categorías diagnósticas como el autismo o el Síndrome de Asperger.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No debe estar considerado por tanto como un problema en la acción del habla</strong> ya que esa capacidad está preservada en personas que lo sufren, según los expertos podría estar más vinculado con problemas de ansiedad o con una timidez llevada al extremo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/02/images.jpg" target="_blank" rel="attachment noopener wp-att-1729"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-1729 size-thumbnail" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/02/images-150x150.jpg" alt="images" width="150" height="150" /></a>El inicio del mutismo selectivo suele tener su inicio en la etapa preescolar y puede iniciarse progresivamente asociado a una timidez extrema, o como modo de afrontamiento a eventos estresantes para el niño (cambio de colegio, separaciones entre los padres, bullying escolar…). Uno de los criterios a tener en cuenta para hablar de un problema de mutismo selectivo es que <strong>va más allá de la ansiedad puntual</strong> que puede sufrir el menor debido a un cambio de colegio, o a un cambio de ciudad. Dado que la incomunicación tiende a prologarse en el tiempo, y no mejora paulatinamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Además de la incomunicación selectiva, estos niños pueden presentar  un marcado nivel de <strong>dependencia y sobreprotección a las figuras paternas</strong>, estableciendo en ocasiones actitudes cercanas a la manipulación hacia ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos padres asisten incrédulos a cómo sus hijos puedes expresarse bien en casa, mientras que son incapaces de hacerlo en otros ámbitos, generando en multitud de ocasiones una marcada frustración en ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo terapéutico desde consulta con este tipo de problemáticas iría destinado a evaluar las variables que han favorecido el desarrollo de este cuadro clínico (estilos educativos implementados desde casa y desde el colegio, antecedentes familiares asociados a ansiedad, fobia social, además de conocer el abordaje dado por parte de los adultos en relación al problema del menor).</p>
<p style="text-align: justify;">La intervención psicológica iría en la línea de implementar  <strong>técnicas cognitivo conductuales y de terapia del comportamiento:</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Haciendo uso de técnicas para el control de la ansiedad: exposición, desensibilización, relajación además de reestructuración cognitiva.</li>
<li>El modelado, automodelado y técnicas de modificación de conducta en la que los padres tendrán que tomar un papel muy activo.</li>
<li>Programa de Habilidades Sociales en función de la necesidad detectada</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">El repertorio de técnicas de tratamiento dependerá de la individualidad del caso ante el que se enfrente el psicólogo infantil, pero irían en la línea de trabajar:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La elevada ansiedad presente en el niño ante determinadas situaciones sociales.</li>
<li>La reducida experiencia que ha tenido el niño de hablar con personas ajenas a su núcleo familiar, además de la presencia, en un grado u otro, de apoyo para la comunicación no verbal fomentada por personas de su entorno.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">El tratamiento en concreto se habrá de dirigir a producir <strong>cambios concretos en el comportamiento de los adultos</strong> que conviven o mantienen una relación muy frecuente con el niño (profesores, compañeros, padres), <strong>así como del propio niño.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El pronóstico de la intervención psicológica empeorará en función de que se demore su aplicación debido al grado en el que se hayan consolidado aprendizajes en el niño.</p>
<p style="text-align: justify;">Para más información relativa al mutismo selectivo no dude en ponerse en contacto con nuestro equipo de psicólogos.</p>
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		<title>Videojuegos: ¿Entretenimiento o adicción?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Jan 2016 09:41:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Sara Quesada Suárez (Psicóloga) Vivimos cada vez más conectados a las nuevas tecnologías, desligándonos del mundo exterior, de lo tangible y de lo real. En su lugar crece el deseo de que la ficción se imponga y para ello nos sumimos en un mundo adictivo de fantasía anestesiante. El dolor emocional, el estrés o la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<pre style="text-align: justify;">Sara Quesada Suárez (Psicóloga)</pre>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/01/ku-xlarge.png" target="_blank" rel="attachment noopener wp-att-1669"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-1669 size-thumbnail" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/01/ku-xlarge-150x150.png" alt="ku-xlarge" width="150" height="150" /></a>Vivimos cada vez más conectados a las nuevas tecnologías, desligándonos del mundo exterior, de lo tangible y de lo real. En su lugar crece el <strong>deseo de que la ficción se imponga y para ello nos sumimos en un mundo adictivo de fantasía anestesiante.</strong> El dolor emocional, el estrés o la ansiedad tan solo suponen una pérdida de tiempo en un mundo en el que ser productivo en un corto espacio de tiempo es lo esencial y prioritario. ¿Para qué sufrir por sufrir? ¿Para qué perder el tiempo tan inútilmente si se puede estar feliz las 24 horas del día?</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestro día a día, lo más habitual es llegar a casa y buscar una fuente de distracción rápida y reforzante.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1642"></span>Con el desarrollo de los TIC (tecnologías de la información y la comunicación) disponemos de una <strong>amplia variedad de vías de escape a nuestro malestar cotidiano</strong>: televisión, Internet, juegos de ordenador, etc. Por lo general, se trata de actividades que todos compartimos en mayor o menor medida y que, a priori, no deberían suponer problema alguno para quien las practica. La cuestión importante aquí sería saber discernir entre lo que supone un simple pasatiempo y lo que termina convirtiéndose en una adicción peligrosa. Una de estas aficiones que puede sobrepasar la línea de lo que supone un simple pasatiempo son los juegos de ordenador.</p>
<p style="text-align: justify;">Ha habido cierta reticencia por parte de la AMA (Asociación Médica Estadounidense) y la CIE-10 a la hora de incluir la adicción a los videojuegos como un trastorno en si mismo. No obstante, la <strong>APA</strong> (Asociación Estadounidense de Psicología) <strong>ha incluido en su último manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM-5) dicha adicción</strong>. Tradicionalmente, todos los organismos e instituciones mencionados han incorporado en su taxonomía de trastornos mentales, la adicción a los juegos de azar o ludopatía.</p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los motivos por los cuales los juegos de ordenador pueden resultar tan poderosamente <strong>adictivos es porque están pensados precisamente para mantener al usuario enganchado y motivado</strong>. De este modo, plantean retos lo suficientemente desafiantes y atractivos, pero sin llegar al punto de resultar demasiado complejos e inaccesibles para el jugador. En este sentido, el mecanismo por el cual surgen este tipo de adicciones iría en la misma línea que aquel que subyace a los juegos de azar.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegados a este punto, ¿cuáles serían las <strong>señales de alarma</strong> que nos llevarían a sospechar de la presencia de un trastorno de estas características?</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Preocupaciones o pensamientos recurrentes asociados a la anterior jugada o la anticipación de futuras jugadas.</li>
<li style="text-align: justify;">Recurrir a mentiras ante amigos o familiares para referirse a la cantidad de tiempo empleado en el juego.</li>
<li style="text-align: justify;">Aislamiento social con el fin de dedicar  más tiempo al juego.</li>
<li style="text-align: justify;">Sentimientos de irritabilidad, inquietud o rabia ante situaciones en las que no pueden jugar.</li>
<li style="text-align: justify;">Repentinos cambios de humor.</li>
</ul>
<p>Así como sintomatología física como:</p>
<ul>
<li>Migrañas producidas por la fatiga visual o la intensa concentración ejercida.</li>
<li>Fatiga general.</li>
<li>Síndrome del túnel carpiano debido a un manejo desmesurado  de los mandos o del ratón de ordenador.</li>
<li>Higiene personal pobre.</li>
<li>Carencias alimentarias, deshidratación y, en los casos de mayor gravedad, inanición.</li>
</ul>
<p>¿Cuáles serían las <strong>consecuencias a corto y a largo plazo</strong> del uso abusivo o descontrolado de los videojuegos?</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Cambios drásticos en el estilo de vida del sujeto e interferencias en actividades diarias.</li>
<li style="text-align: justify;">Problemas para tener una organización temporal diaria al estar su día a día muy condicionado por el consumo de videojuegos.</li>
<li style="text-align: justify;">Disminución de las relaciones sociales además de conflictos y discusiones en el núcleo familiar o con la pareja.</li>
<li style="text-align: justify;">Abandono de otros hobbies o actividades.</li>
<li style="text-align: justify;">Problemas en el rendimiento académico y laboral.</li>
<li style="text-align: justify;">Necesidad de aferrarse al consumo de videojuegos para evadirse de vacío emocional existente.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">En la actualidad, hay un <strong>creciente interés</strong> especialmente dentro del campo de la <strong>investigación</strong>  dirigida a la intervención psicológica en la adicción a los videojuegos.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos estudios recientes señalan la importancia del uso de autorregistros para el desarrollo de una mayor concienciación respecto de los efectos perjudiciales del uso abusivo de los videojuegos, la modificación de las distorsiones cognitivas (creencias irracionales) y el aporte de conocimiento psicoeducativo para el tratamiento de la dependencia a los juegos de ordenador.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo, se recalcan los beneficios de un abordaje cognitivo-conductual en el tratamiento de este tipo de adicciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, es preciso trabajar con la familia del paciente aportando información orientativa y psicoeducación, y así poder hacer frente de una manera eficaz a las diversas dificultades que presente el sujeto.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Algunas de las barreras psicológicas que podríamos encontrarnos en el afectado incluirían:</strong> la incompetencia social, la soledad, la baja autoestima asociada también a la pérdida de confianza en si mismo, la sensación de falta de control de sus impulsos, etc. Todas estas variables operarían como elementos potenciadores del trastorno, obstaculizando el buen desarrollo de la intervención. Por ello, estos factores han de tenerse muy en cuenta a la hora de dirigir el tratamiento, estimulando así la mejora de la autoestima, las relaciones sociales y el bienestar social. A su vez, se destacan las <strong>ventajas de la combinación de la terapia cognitivo-conductual con la entrevista motivacional</strong>. Con ello, se trabajaría la motivación para el cambio comportamental, la fijación de objetivos terapéuticos, el desarrollo de un autocontrol efectivo, la prevención de recaídas y el entrenamiento de habilidades de solución de problemas.</p>
<p style="text-align: justify;">En ocasiones, este trastorno presenta comorbilidad con otras psicopatologías como: trastornos ansioso-depresivos, trastorno del sueño así como trastorno de conducta alimentaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese a que se han registrado, puntualmente, casos muy graves, llevando incluso a algunos afectados a la muerte, no todos los usuarios de videojuegos tienen que presentar las características mencionadas. Como se ha indicado anteriormente, la cuestión sería saber discernir entre lo que es una mera actividad lúdica y lo que supone un patrón comportamental pernicioso que interfiere en otras áreas de la vida del sujeto.</p>
<p>Para ampliar información se recomienda el siguiente vídeo:</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=-ocmF3C1zJI" target="_blank" rel="attachment noopener wp-att-1657"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-1658" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/01/img_0049-300x300.png" alt="" width="248" height="248" /></a></p>
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		<title>El gran reto de la Navidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Dec 2015 10:22:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Estefanía Aguilera de la Cruz (psicóloga) “Este año&#8230;la comida en casa” “Tengo miles de regalos que comprar” “Odio las colas del supermercado y gastar tanto” “Espero que mi cena familiar no sea una batalla campal” “Es Navidad, pese a estar de vacaciones no paso tiempo con mi pareja” &#160; La dulce Navidad, época de reuniones con [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<pre>Estefanía Aguilera de la Cruz (psicóloga)

</pre>
<p style="text-align: center;"><em>“Este año&#8230;la comida en casa” </em><em>“Tengo miles de regalos que comprar”</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>“Odio las colas del supermercado y gastar tanto”</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>“Espero que mi cena familiar no sea una batalla campal”</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>“Es Navidad, pese a estar de vacaciones no paso tiempo con mi pareja”</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">La dulce Navidad, época de reuniones con familiares o amigos puede tornarse en una amarga realidad que nada tiene que ver con las fantásticas películas navideñas que vemos por televisión.<span id="more-1511"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En estas fechas encontramos los típicos turrones, mantecados, villancicos y luces que nos transmiten el espíritu de compartir, de vivir el futuro con esperanza, de soñar con nuevas metas.  Sin embargo también podemos sufrir las características discusiones o desacuerdos familiares, llegando incluso a parecer que esta fecha más que unirnos con las personas que queremos nos separan y generan malestar. Otro aspecto destacado de esta época del año sería el estrés de estar rodeado de gente en todos los sitios, así como los gastos extra de hacer regalos, adornar la casa y la gran cantidad de eventos sociales a los que “debemos asistir”.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, conviene añadir que es una <strong>época del año en la que hay que tomar decisiones</strong> en cuanto a los encuentros familiares a los que queremos (o nos vemos obligados) a asistir. Estos cambios pueden incluir la convivencia con familiares cercanos durante algunos días, algo que puede generar cambios en nuestra rutina pudiendo favorecer tensiones que marquen las fiestas navideñas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los temas que protagonicen dichos <strong>conflictos familiares</strong> podrían ser de naturaleza económica, relacionados con la comunicación disfuncional entre familiares y los asociados a la pareja. Además pueden aparecer problemas emocionales o psicológicos asociados al estrés de preparativos, expectativas no cumplidas respecto a las reuniones familiares e incluso las problemáticas relacionadas con la pérdida reciente de algún familiar o amigo cercano.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos os estaréis preguntando: ¿Qué he de hacer en concreto? A continuación aportamos algunas pautas para llevar la Navidad de forma más liviana y evitar el posible desgaste psicológico habitual para algunas personas.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>¿CÓMO ACTUAR EN PAREJA?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es conveniente generar un <strong>presupuesto común</strong>, para no exceder la suma de dinero que cada miembro de la pareja prevé gastar. Esta cuestión pasaría por negociar el desembolso económico previsto para las fiestas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/12/LV_20141230_LV_FOTOS_D_54422226045-992x558@LaVanguardia-Web.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-1515 size-thumbnail" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/12/LV_20141230_LV_FOTOS_D_54422226045-992x558@LaVanguardia-Web-150x150.jpg" alt="LV_20141230_LV_FOTOS_D_54422226045-992x558@LaVanguardia-Web" width="150" height="150" /></a>A la hora de decidir con quién pasar las fechas señaladas deben <strong>evitarse posturas impuestas</strong> y no pactadas entre ambos miembros. Recordemos que la idea es hacer de la Navidad algo agradable y que disfrutar en común (algunas ideas podrían ser el hacer turnos cada año con una parte de la familia, o cada fecha importante en un hogar distinto).</p>
<p style="text-align: justify;">En caso de que las costumbres navideñas puedan ser muy importantes para un miembro de la pareja y no para el otro lo ideal sería encontrar <strong>puntos de acuerdo entre ambos</strong>. En caso de estar en el grupo de los que no disfrutan de la simbología y de las implicaciones de estas fechas convendría considerar que al margen del trasfondo navideño de las semanas venideras podéis plantearlo como un tiempo en el que se os permite más disponibilidad de tiempo para estar juntos y para compartir más momento de ocio.</p>
<p style="text-align: justify;">En la medida de lo posible convendría reservar unos días u horas dentro de este periodo para fomentar <strong>planes en pareja</strong> (a solas), incluso incluyendo planes nuevos compartidos para salir del cansancio que supone el estrés de estos días.</p>
<p style="text-align: justify;">En caso de que la pareja tenga <strong>hijos</strong> se pueden <strong>programar actividades o juegos</strong> para que no se aburran en estas fechas, sobre todo para alejarles de la formalidad que supone en muchas ocasiones las reuniones familiares (algunos ejemplos podrían ser: pintar caretas de Santa Claus/Reyes Magos en Nochebuena/Reyes, hacer una gymkana por casa para los más pequeños en la que se acaben encontrando los regalos…).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿CÓMO LLEVAR MEJOR LAS RELACIONES CON FAMILIARES?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Será fundamental ajustar expectativas, las comidas familiares no tienen porqué ser como en las películas.</p>
<p style="text-align: justify;">Conviene no intentar controlar todos los aspectos que pueden acontecer durante los eventos familiares (ya sean buenos o malos), para ello será preferible centrarse en los aspectos positivos de la reunión para disfrutarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">En relación a la sobrecarga de ocupaciones propias de esta época no estaría de más <strong>pedir ayuda para preparativos y organización</strong>. Sería conveniente evitar en la medida de lo posible la sobrecarga de trabajo y el cuidar nuestras exigencias (“Debería hacer la comida solo/a” “Deberíamos preparar la casa para que esté perfecta”).</p>
<p style="text-align: justify;">Las<strong> temáticas de las conversaciones</strong> en la mesa durante los eventos festivos debe ser otra cuestión a considerar. Es preferible elegir temas neutros de conversación (evitando así temas asociados a política, procurando no mencionar discusiones familiares previas…).</p>
<p style="text-align: justify;">Si detestas la Navidad, una vez finalizadas estas fechas, no quedará otra que utilizar el sentido del humor y reconfortarte ya que la Navidad solo pasa una vez al año.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Te sientes con más fuerza para afrontar estas fiestas? Esperamos que estas pautas te sean de ayuda para prevenir el estrés y pasar tiempo de manera  agradable con los tuyos. <strong>¡FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Celotipia, el mal conocido como locura de amor</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Oct 2015 10:09:55 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>“Si yo me fío de ti, pero no de ellos”, “¿Con quién hablas tanto?, “Es que yo sé cómo son los hombres”, “¿Qué quería esa?”, “No son celos, cuido de lo que es mío”, “Me haces ponerme celosa”, “Lo nuestro también comenzó con una amistad”, “Seguro que van detrás de ti”, “Tengo celos porque te quiero”… [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>“Si yo me fío de ti, pero no de ellos”, “¿Con quién hablas tanto?, “Es que yo sé cómo son los hombres”, “¿Qué quería esa?”, “No son celos, cuido de lo que es mío”, “Me haces ponerme celosa”, “Lo nuestro también comenzó con una amistad”, “Seguro que van detrás de ti”, “Tengo celos porque te quiero”…  </em></p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuántas veces no has escuchado este tipo de frases? Los celos son algo cada vez más común en nuestra cultura, configurándose como una emoción social que se está normalizando, quizá de un modo excesivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/images-61.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1350 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/images-61-300x300.jpg" alt="images (6)" width="264" height="264" /></a>El término “celos” se refiere a la <strong>sospecha o inquietud porque la persona amada haya mude su cariño, poniéndolo en otra persona</strong>. Esa sensación o percepción de ser abandonado, implica una <strong>incertidumbre, desconfianza, ansiedad y altos niveles de estrés</strong>, que impulsan a la persona a controlar o querer mantener desesperadamente la atención del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Los celos en términos de supervivencia tienen una función en nuestra evolución, concretamente en la niñez, cuando el ser humano depende de otra persona para garantizarle no sólo alimento y protección, sino cariño y atención. El bebé reclamará de su cuidador, con el que genera un vínculo muy fuerte, un amor incondicional que considera exclusivo y será adaptativo que sienta celos ante la aparición de hermanos, otros niños o adultos que le retiren su salvavidas físico y emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los celos en la adultez se asocian a inseguridad e inmadurez</strong>. De hecho, es más común que los celos aparezcan en etapa de la juventud y adolescencia,  ya que es aquí donde el individuo se relaciona de modo más libre con su entorno, conforma su personalidad y desarrolla plenamente su autoconcepto, produciéndose un estado de ansiedad e inseguridad ante el miedo a perder la atención  del ser querido. Esta etapa es transitoria a menos que el individuo no alcance su maduración emocional que le permita <strong>reducir la incertidumbre y tolerar la frustración de no ser el único para otra persona</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Es frecuente que los celos hagan su aparición especialmente en relaciones de pareja inestables, de manera puntual o en situaciones contextualizadas. Todos nosotros hemos sentido celos de nuestros hermanos, compañeros de clase, amigos, alguna pareja o conocemos a alguien que los ha sentido y no por ello estamos ante una persona celosa o enferma de celos. Sin embargo, cuando <strong>no hay control de esta emoción, de los pensamientos (desconectando de la realidad) y las conductas</strong> se vuelven impulsivas e irracionales, podemos hablar de un problema grave, conocido como <strong>celos patológicos, celotipia o trastorno delirante por celos.</strong><span id="more-1344"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La <strong>celotipia</strong> son celos incontrolados hacia la pareja que se basan en ideas no sólo exageradas o distorsionadas, sino también en ideas delirantes. Lo que más llama la atención es que los celos son irracionales y están fuera de contexto, llegando a pensar que su pareja es infiel con personas que no conoce o están fuera de su alcance (artistas, personajes políticos o televisivos), incluso con familiares o allegados que no entrarían en el plano íntimo relacional. Los celos son patológicos cuando se presentan <strong>sin tener una situación real que muestre la posibilidad de abandono, engaño o traición y no se presta a una argumentación o a una lógica</strong>. La consecuencia conductual será actuar impulsiva y obsesivamente, buscar permanentemente indicios de infidelidad, vigilar, perseguir, asociar hechos o situaciones para darle justificación a los celos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Estadísticamente, los datos muestran que es más común encontrar este tipo de conductas en hombres aunque también se da en mujeres y puede llegar a interferir en las relaciones familiares, laborales o de amistad. La persona con celotipia busca demostrar su creencia de la infidelidad en razonamientos erróneos apoyándose en pequeñas pruebas como manchas en las sábanas, olores en la ropa, llamadas telefónicas, gestos y miradas cómplices o el tono de voz que es usado por la pareja. Todo esto tiene como consecuencia todo un <strong>repertorio de conductas de control hacia la pareja de tipo psicológico y/o físico</strong>, llegando a agredir a la pareja. Por esto, es necesario una rápida y adecuada intervención.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo podemos reconocer un problema de celotipia?</strong> Algunas señales son:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Incorporación de un tercero imaginario en la relación de pareja.</li>
<li style="text-align: justify;">El sujeto no tiene conciencia del problema.</li>
<li style="text-align: justify;">La persona está permanentemente vigilante de situaciones cotidianas o revisando objetos personales de su pareja.</li>
<li style="text-align: justify;">Percibe e interpreta hechos cotidianos de manera errónea, buscando siempre justificar una situación de infidelidad o engaño.</li>
<li style="text-align: justify;">Imposibilidad de controlar impulsos, pensamientos, percepciones falsas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>personas que padecen de celotipia sufren mucho y hacen sufrir también a la pareja</strong>. Es frecuente que no puedan mantener relaciones durante mucho tiempo si no es a través del sometimiento y que finalmente acaben siendo abandonados al ser insoportable el control que ejercen en el otro. Cuando son abandonados, utilizan este hecho como argumento para <strong>justificar sus comportamientos y sustentar sus ideas delirantes</strong>. Una persona con este tipo de trastorno puede ser bastante funcional y tiende a no mostrar ningún comportamiento extraño en su vida, pero con el paso del tiempo puede verse abrumada por el efecto de las creencias anormales y los altos niveles de ansiedad.</p>
<p>Entre las<strong> causas que pueden ayudar a explicar el desarrollo de la celotipia</strong>, se encuentran:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">En la niñez, el abandono por parte alguna o varias personas significativas.</li>
<li style="text-align: justify;">Carencias de atención y afecto.</li>
<li style="text-align: justify;">Haber sido discriminado, rechazado, criticado o comparado con frecuencia.</li>
<li style="text-align: justify;">Maltrato físico.</li>
<li style="text-align: justify;">Ruptura familiar traumática por el abandono del padre o de la madre.</li>
<li style="text-align: justify;">Haber sido testigo de la infidelidad del padre o la madre.</li>
<li style="text-align: justify;">Tener un pobre concepto de uno mismo y por tanto no creerse digno de ser amado.</li>
<li style="text-align: justify;">Tener creencias negativas tales como: el amor no existe, la gente trata de aprovecharse de uno, el amor es sexo, amar porque es igual a sufrir, que los hombres son infieles por naturaleza y las mujeres son fáciles&#8230;</li>
<li style="text-align: justify;">Haber tenido experiencias previas de infidelidad en otras relaciones.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Cuando los celos afectan a la pareja o a otros ámbitos, sería recomendable terapia psicológica para que  ayude a la persona a trabajar sobre su <strong>autoestima</strong>, que es la clave que mantiene el problema.</p>
<p><em>Son celos cierto temor</em><br />
<em> tan delgado y tan sutil,</em><br />
<em> que si no fuera tan vil,</em><br />
<em> pudiera llamarse amor</em>.  (Lope de Vega)</p>
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