“No puedo más, en el cole mi profesora me dice que hable, mis compañeros se ríen de mí porque no hablo, mi mamá me castiga después, no puedo hacerlo, me pongo tan nerviosa…”

El mutismo selectivo puede ser catalogado como un problema psicológico según el cual niños pese a disponer de la capacidad del habla, tienden a cohibir de forma  selectiva la acción del hablar ante determinadas situaciones sociales o lo restringe a un círculo muy concreto de personas (principalmente familiares y personas muy cercanas).

Este último es uno de los aspectos más característicos del mutismo selectivo y es que el niño puede mostrar una comunicación más o menos fluida en un contexto pero no disponer de esa capacidad en otro ambiente en el que haya podido verse amenazado.

Es importante diferenciar este trastorno de otras problemáticas más relacionadas con trastornos del desarrollo que tendrían una base más de tipo orgánico, sensorial o cognitivo. En niños con mutismo selectivo, estos presentan una buena competencia lingüística y comunicativa en relación a su edad, no ocurriendo del mismo modo en otras categorías diagnósticas como el autismo o el Síndrome de Asperger.

No debe estar considerado por tanto como un problema en la acción del habla ya que esa capacidad está preservada en personas que lo sufren, según los expertos podría estar más vinculado con problemas de ansiedad o con una timidez llevada al extremo.

imagesEl inicio del mutismo selectivo suele tener su inicio en la etapa preescolar y puede iniciarse progresivamente asociado a una timidez extrema, o como modo de afrontamiento a eventos estresantes para el niño (cambio de colegio, separaciones entre los padres, bullying escolar…). Uno de los criterios a tener en cuenta para hablar de un problema de mutismo selectivo es que va más allá de la ansiedad puntual que puede sufrir el menor debido a un cambio de colegio, o a un cambio de ciudad. Dado que la incomunicación tiende a prologarse en el tiempo, y no mejora paulatinamente.

Además de la incomunicación selectiva, estos niños pueden presentar  un marcado nivel de dependencia y sobreprotección a las figuras paternas, estableciendo en ocasiones actitudes cercanas a la manipulación hacia ellos.

Muchos padres asisten incrédulos a cómo sus hijos puedes expresarse bien en casa, mientras que son incapaces de hacerlo en otros ámbitos, generando en multitud de ocasiones una marcada frustración en ellos.

El trabajo terapéutico desde consulta con este tipo de problemáticas iría destinado a evaluar las variables que han favorecido el desarrollo de este cuadro clínico (estilos educativos implementados desde casa y desde el colegio, antecedentes familiares asociados a ansiedad, fobia social, además de conocer el abordaje dado por parte de los adultos en relación al problema del menor).

La intervención psicológica iría en la línea de implementar  técnicas cognitivo conductuales y de terapia del comportamiento:

  • Haciendo uso de técnicas para el control de la ansiedad: exposición, desensibilización, relajación además de reestructuración cognitiva.
  • El modelado, automodelado y técnicas de modificación de conducta en la que los padres tendrán que tomar un papel muy activo.
  • Programa de Habilidades Sociales en función de la necesidad detectada

El repertorio de técnicas de tratamiento dependerá de la individualidad del caso ante el que se enfrente el psicólogo infantil, pero irían en la línea de trabajar:

  • La elevada ansiedad presente en el niño ante determinadas situaciones sociales.
  • La reducida experiencia que ha tenido el niño de hablar con personas ajenas a su núcleo familiar, además de la presencia, en un grado u otro, de apoyo para la comunicación no verbal fomentada por personas de su entorno.

El tratamiento en concreto se habrá de dirigir a producir cambios concretos en el comportamiento de los adultos que conviven o mantienen una relación muy frecuente con el niño (profesores, compañeros, padres), así como del propio niño.

El pronóstico de la intervención psicológica empeorará en función de que se demore su aplicación debido al grado en el que se hayan consolidado aprendizajes en el niño.

Para más información relativa al mutismo selectivo no dude en ponerse en contacto con nuestro equipo de psicólogos.

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