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	<title>terapia cognitivo-conductual archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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	<description>Psicólogo en Granada. Gabinete de psicología clínica (especialidad adultos, infantil y adolescentes) Problemas de ansiedad, depresión, informes psicológicos</description>
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	<title>terapia cognitivo-conductual archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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		<title>La ansiedad social y el miedo a la vergüenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Centro Psicologico Alarcon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Apr 2017 09:55:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Existe relación entre los problemas de ansiedad y el suicidio? &#160; Muchas personas han escuchado conceptos como la ansiedad social o la fobia social, pero no todo el mundo conoce realmente en qué consiste este trastorno, vamos a ponerlos un poco en contexto para que no se pierdan. Para empezar, comenzaremos considerando la ansiedad social [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: left;"><strong>¿Existe relación entre los problemas de ansiedad y el suicidio?</strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p><u></u>Muchas personas han escuchado conceptos como la ansiedad social o la fobia social, pero no todo el mundo conoce realmente en qué consiste este trastorno, vamos a ponerlos un poco en contexto para que no se pierdan. Para empezar, comenzaremos considerando la ansiedad social como un problema psicológico común, que pertenece al grupo de los trastornos de ansiedad y que conlleva un deterioro funcional persistente en las personas que lo sufren.</p>
<p>La ansiedad social se caracteriza por un miedo marcado y persistente a situaciones sociales o públicas las cuales suelen derivar en vergüenza. Es el trastorno más frecuente dentro del grupo de ansiedad y según algunas estadísticas, es el tercer trastorno psiquiátrico más común después de la depresión y el alcoholismo.</p>
<p>En su origen, la ansiedad social suele comenzar en la infancia y/o adolescencia, y es habitual que aparezca como factor antecedente una historia de inhibición social o timidez. Las personas que padecen este trastorno tienden a evitar situaciones sociales debido a que el temor a la vergüenza provoque una ansiedad muy intensa.</p>
<p>La ansiedad social o fobia social se divide a su vez en dos subgrupos:</p>
<ul>
<li>El Trastorno de Ansiedad Social <em>Generalizada</em>, en el que la mayoría o todas las situaciones sociales provocan miedo o ansiedad. Es el más frecuente y severo.</li>
<li>El Trastorno de Ansiedad Social <em>Específica</em>, donde las personas por lo general sufren ansiedad ante una situación social específica, como puede ser: hablar en público o escribir mientras te observan. Suelen ser los pacientes con menos tendencia a buscar tratamiento.</li>
</ul>
<p>Por otra parte, una vez que sabemos con más profundidad en qué consiste la ansiedad social, ¿Qué relación puede tener con el suicidio?</p>
<p>El fenómeno del suicidio ha sido definido en distintas épocas y desde perspectivas diferentes. El suicidio constituye un importante problema de salud pública, estimándose que es la causa de casi la mitad de todas las muertes violentas. Es por esto, que resultan fundamental en la práctica clínica evaluar el potencial suicida que pueda tener un paciente tomando en consideración los factores de riesgo, que incluyen datos demográficos, trastornos psiquiátricos y patología médica.</p>
<p>La OMS estima que anualmente, un millón de personas cometen suicidio en el mundo, lo cual representaría una tasa anual de mortalidad por suicidio de 14,5 por 100.000 habitantes. En muchos países desarrollados, el suicidio está entre la segunda y la tercera causa de muerte en adolescentes y adultos jóvenes, siendo la 13º causas de mortalidad para todas las edades, en el mundo.</p>
<p>Dentro de los factores de riesgo suicida más determinantes encontramos la presencia de alguna psicopatología que confiera vulnerabilidad suicida.  Este enfoque ha demostrado que los trastornos psicológicos están presentes en alrededor del 90% de las personas que se suicidan y contribuye en un 47-74%  al riesgo de suicidio de la población.</p>
<p>Con todo lo dicho anteriormente, casi el 20% de los pacientes con trastorno de pánico y fobia social ha intentado suicidarse sin éxito, destacando el papel tan importante que tiene la depresión que a su vez aumenta el riesgo de suicidio.  Un estudio donde se evaluaron los trastornos ansiosos como fobia social, fobia simple, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, agorafobia, y trastorno obsesivo compulsivo mostró, tras ajustar los resultados por factores demográficos y todos los otros trastornos mentales, que la presencia de cualquier trastorno ansioso se asoció significativamente con ideación suicida e intentos suicidas.</p>
<p>Además los análisis demostraron que la presencia de cualquier trastorno de ansiedad asociado a un trastorno del ánimo se asoció con una mayor probabilidad de intento de suicidio en comparación con un trastorno del ánimo solo. Por lo tanto, se ha visto que un trastorno de ansiedad preexistente puede suponer un factor de riesgo independiente para presentar ideación suicida y/o para intentarlo.</p>
<p>Después de leer toda esta información animamos a detectar la situación lo más temprano posible y  acudir a un especialista que pueda proporcionar estrategias para poner solución a este problema tan común en nuestra sociedad.</p>
<p>Autora: Encarnita Jurado (psicóloga)</p>
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		<title>Quemarse sin fuego: síndrome del Burnout</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Centro Psicologico Alarcon]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Mar 2017 11:39:10 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; ¿Alguna vez has sentido que estabas harto de tu trabajo? ¿Has pensado que ni te importaba ni te interesaba? ¿Sientes que tu trabajo te agota emocionalmente? En relación a las preguntas que os hemos presentado, puede que en algún momento de tu vida hayas respondido con un SÍ rotundo a estas tres preguntas; si [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">¿Alguna vez has sentido que estabas harto de tu trabajo?</p>
<p style="text-align: center;">¿Has pensado que ni te importaba ni te interesaba?</p>
<p style="text-align: center;">¿Sientes que tu trabajo te agota emocionalmente?</p>
<p>En relación a las preguntas que os hemos presentado, puede que en algún momento de tu vida hayas respondido con un SÍ rotundo a estas tres preguntas; si es así, ya sabes y comprendes lo que sienten las personas con el <strong>síndrome de burnout</strong>, solo que ellas lo viven de una manera crónica y acompañado de múltiples consecuencias tanto físicas como psicológicas, perjudiciales para ellas mismas.</p>
<p>El <strong>desgaste laboral</strong> o la sensación de <strong>“estar quemado”</strong>, conocida como <em>síndrome del</em> <em>burnout</em>, consiste en un estado de agotamiento emocional, mental y físico causado por un estrés excesivo y prolongado en el <strong>área laboral</strong>. Aunque este desgaste suele ser más frecuente en profesiones que implican el <strong>cuidado directo de otras personas</strong>, como la docencia (alumnos) o la medicina (pacientes), y menos frecuente en los trabajos de tipo manual o administrativo, nos puede afectar a todos en cualquier momento de nuestra vida, independientemente del trabajo que ejerzamos.</p>
<p>De esta manera, los síntomas más claros del síndrome del burnout son: sentimientos de agotamiento, fracaso o impotencia, baja autoestima, dificultades para concentrarse, cefaleas, insomnio, bajo rendimiento, impaciencia e irritabilidad y, en algunos casos, lleva al absentismo laboral.</p>
<p>Este agotamiento del que hablamos, no suele aparecer de forma repentina si no que se desarrolla durante un largo periodo de tiempo, llevando de forma progresiva a una pérdida de motivación e interés por el trabajo y a la aparición de sentimientos de fracaso personal y desesperanza.</p>
<p>Las <strong>tres dimensiones</strong> por las que se caracteriza el burnout son: el cansancio emocional, la despersonalización y la baja realización personal:</p>
<ul>
<li><strong><u>Cansancio emocional</u></strong>: la persona se encuentra agotada anímicamente, su energía está a muy bajo nivel, y no tiene capacidad para hacer frente a su propio trabajo, percibiendo además una sensación de impotencia y frustración.</li>
<li><strong><u>Despersonalización</u></strong>: esta dimensión hace referencia al hecho de que a la persona “le da igual su trabajo” mostrándose indiferente hacia el mismo e incluso hacia las personas con las que trabaja (pacientes, alumnos…), acompañada esta sensación a veces de una incapacidad para empatizar con los mismos.</li>
<li><strong><u>Baja o reducida realización personal</u></strong>: la persona percibe que no progresa y se encuentra estancada y frustrada a nivel profesional. Siente que es incompetente y no se ve capaz de conseguir los objetivos que se le plantean en el trabajo.</li>
</ul>
<p>Los efectos del burnout se trasladan a todos los ámbitos de nuestra vida incluyendo nuestra casa, familia y vida social, no solo se quedan en el trabajo aunque provenga principalmente de esa área.</p>
<p>Es importante también entender la diferencia entre <em>estrés</em> y <em>burnout</em>. En el estrés puede aparecer cansancio, frustración o ansiedad, pero en el burnout además de todo esto, y como característica clave, existe esa sensación de <strong>indiferencia</strong> hacia los pacientes, alumnos, o personas con las que se trabaja. En el estrés aun estando cansados, seguimos adelante con nuestro trabajo, pero en el burnout claudicamos por el hecho de no podemos lidiar con las exigencias emocionales de nuestro trabajo.</p>
<p>Las causas del <strong>síndrome de burnout</strong> son múltiples y pueden variar considerablemente.</p>
<p>De este modo, Daniel Goleman nos muestra seis causas fundamentales relacionadas con el trabajo:</p>
<ul>
<li>Exceso de trabajo</li>
<li>Falta de autonomía</li>
<li>Remuneraciones insuficientes</li>
<li>Pérdida de conexión con el mundo</li>
<li>Injusticia (percepción de desigualdades tanto económicas como en el trato en el personal)</li>
<li>Valoración inadecuada de los conflictos</li>
</ul>
<p>El estilo de vida y los rasgos de personalidad también pueden contribuir al agotamiento emocional. Lo que hacemos en nuestro tiempo de inactividad profesional y cómo vemos el mundo, puede jugar un gran papel en cómo afrontamos las demandas del trabajo o el hogar. Todo esto puede hacer que un trabajador llegue a ese estado de estrés tan perjudicial para su desempeño y su salud.</p>
<p>Si quieres prevenir el estrés laboral o incluso has empezado a notar algunos de los síntomas, puedes seguir leyendo estas pautas fundamentales:</p>
<ul>
<li><strong>Mantén una vida socialmente activa</strong>: aunque trabajes muchas horas a la semana, es importante no dejar de tener tiempo para tu familia y amigos. Ellos te ayudarán a “despejarte” y tomarte un rato de descanso y desconexión.</li>
<li><strong>Realiza ejercicio físico</strong>: intenta dedicarle cierto tiempo al día a realizar alguna actividad física que sea de tu agrado.</li>
<li><strong>Dieta saludable</strong></li>
<li><strong>Cuida el sueño</strong>: es importante que duermas las horas necesarias.</li>
<li><strong>Reevalúa tus prioridades</strong>: es importante que aprendamos a establecer límites en nuestro trabajo. Esto es, aprender a apartar todo lo relacionado con nuestro empleo una vez a acabado la jornada laboral.</li>
<li><strong>Dedícale tiempo al ocio</strong>: realiza actividades creativas que te gusten y con las que pases un rato agradable.</li>
</ul>
<p>Si intentas seguir estas indicaciones, podrás manejar el estrés que alguna vez nos invade y prevenir el hecho de quemarte sin fuego.</p>
<p>Autora: Ana López Gea (psicóloga)</p>
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		<title>“No tengo ganas”: deseo sexual hipoactivo en ellas ¡y en ellos!</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jul 2016 09:48:48 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La generalidad de expertos coinciden en que la falta de deseo  en las mujeres es el problema relacionado con la sexualidad más frecuente que encontramos en todos los rangos de edades. Existen una gran variedad de factores que ayudan a explicar el desinterés hacia las relaciones en las chicas, pero no hay que olvidar que <strong>el deseo sexual hipoactivo o inhibido también se da en chicos</strong> y sin embargo ¿está igual de normalizado y estudiado?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuándo estamos hablando de un problema? La falta de deseo sexual, en contra de lo que pueda pensarse, no se relaciona con falta de interés hacia la pareja concreta, sino más bien con una disminución generalizada por el interés hacia el sexo.  Se caracteriza por una <strong>ausencia o reducción notable de pensamientos, actitudes, fantasías y actos sexuales, por lo que se interrumpe el funcionamiento personal y emocional  de quien lo padece, siendo esto lo que define el problema como una “disfunción”</strong>. Además, es muy frecuente que la persona lo viva con mucha ansiedad o tema que pueda ocasionar problemas en la pareja, al someterla a un habitual rechazo.<span id="more-2004"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, es de especial relevancia comprender dónde puede estar el origen del problema. Las <strong>causas o factores biológicos</strong> deben ser descartados en primer lugar. Cambios hormonales importantes o el efecto secundario de algunos medicamentos (por ejemplo, antidepresivos o algunos anticonceptivos), pueden explicar momentáneamente una falta de interés sexual, así como la presencia de alguna enfermedad médica crónica sin diagnosticar adecuadamente. Sin embargo, la <strong>mayoría de los casos tienen su explicación en factores de tipo psicológico y social</strong>, y en otros muchos no se encuentra una única causa claramente identificable. Las causas más probables tienen que ver con la falta de deseo sexual tanto en hombres como en mujeres son:</p>
<p>-Altos niveles de estrés y ansiedad u otros problemas emocionales.</p>
<p>-Baja autoestima o insatisfacción con la propia figura corporal.</p>
<p>-Tipo de educación sexual recibida o estereotipos presentes (por ejemplo, creer que la actitud de la mujer en las relaciones sexuales debe ser pasiva o que él siempre tiene que iniciar las relaciones).</p>
<p>-Instalación de la rutina, habituación o falta de novedad y estimulación en las relaciones sexuales con la pareja.</p>
<p>-Poca variedad o el tipo de prácticas sexuales  que la pareja realiza.</p>
<p>-Falta de comunicación o insatisfacción con algún aspecto relacionado con la pareja.</p>
<p>-Otros factores sexuales como por ejemplo, otro tipo de disfunción como la dificultad para llegar al orgasmo o el dolor en las relaciones íntimas.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay que olvidar que el grado de deseo también varía según la persona, no tanto conforme a los géneros. <strong>Está muy extendida la idea de que la mujer en general tiene menor deseo que el hombre</strong>, y han intentando explicarse estas diferencias a través de estudios hormonales o bioquímicos sin éxito alguno. Es probable que el papel sexual del hombre les haya predispuesto a expresar más fácilmente sus deseos en contra de la educación sexual más represiva para la mujer, que ha aprendido en mayor medida a no ser tan activa. Es por ello que el deseo sexual inhibido no debe normalizarse ni en hombres ni en mujeres. Sin embargo, precisamente por esas diferencias de roles, <strong>este problema está más comprendido en mujeres que en hombres</strong>, ya que de alguna manera, se da por hecho que ellas siempre tienen menos ganas, mientras que  a ellos se les exige estar siempre dispuestos porque asumimos que siempre tienen ganas. En este sentido los hombres también sufren las presiones de los estereotipos creados ante los cuales “deben dar la talla” y su sufrimiento por este tema es equiparable al de la mujer.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuándo no es un problema? Puesto que hay importante diferencias individuales, cada pareja es un mundo aparte, y puede darse el caso de que uno de los miembros de la pareja sea más activo que el otro y tenga más interés sexual, sin que eso signifique que la pareja tenga un problema de falta de deseo, sino más bien que hay una diferencia dentro de unos rangos normales. Un deseo hiperactivo o una elevada exigencia sexual de la pareja no implica un problema de bajo deseo en el otro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La respuesta sexual humana se modifica a lo largo de la vida, pasando por diferentes etapas, pero en todas ellas, el deseo debe estar presente</strong>. Dentro de una misma pareja sexual, la cantidad e intensidad de los encuentros sexuales suele disminuir con el paso del tiempo, pero se puede sostener una sexualidad placentera para ambos miembros si la relación de pareja está basada en la calidad de las relaciones, variedad de las prácticas y la asertividad sexual.</p>
<p><strong>¿Qué se puede hacer?</strong> Lo recomendable es acudir a un especialista que haga una profunda y adecuada evaluación de la persona y de la pareja, para poder trabajar sobre unas pautas concretas. Desde nuestro punto de vista, lo más importante a considerar en una intervención serían los siguientes aspectos:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Información sexual adecuada. La cultura sexual ayudará a calmar mucha ansiedad y preocupaciones que se basan en una mala educación o información sexual (mitos, creencias preconcebidas, roles de género…)</li>
<li style="text-align: justify;">Técnicas cognitivo-conductuales que ayuden a reducir el estrés y al ansiedad. A nivel corporal se sabe que la respuesta sexual es incompatible con la respuesta de ansiedad.</li>
<li style="text-align: justify;">Flexibilización de pensamientos negativos, expectativas e ideas irracionales que hagan daño a la persona, afecte a su autoconcepto y, por tanto a su ejecución sexual.</li>
<li style="text-align: justify;">Mejora de la comunicación en pareja: especialmente, con la liberación de la presión de que hay que tener relaciones sexuales “porque toca”, y retomando los momentos de erotismo, intimidad, complicidad que quedan olvidados por la rutina y la habituación.</li>
<li style="text-align: justify;">Entrenamiento en focalización sensorial para fomentar la sensualidad y el descubrimiento de nuevas formas de encontrar el deseo aparte de la excesiva genitalidad.</li>
<li style="text-align: justify;">Sexualizar el cerebro: es necesario entrenar el cerebro como el órgano sexual más importante que tenemos a través de la generación de fantasías, potenciación de la imaginación, autoerotismo, autoestimulación, búsqueda de material erótico…</li>
<li style="text-align: justify;">Interconsulta con especialistas si hay interacción de fármacos.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“No faltan los sinónimos para nombrar el deseo sexual: libido, apetito, ansia, excitación, pulsión…pero su definición continúa siendo confusa” Anne de Kervasdoué</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Queréis vacaciones? Yo no, soy adicto al trabajo</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jul 2016 15:05:35 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Estamos en pleno verano, altas temperaturas, muchas horas de luz…muchos de vosotros estáis notando el cansancio acumulado durante el año, no os acordáis del último puente en el que descansasteis o de aquellos días de libres que o cogisteis en semana santa. Estáis deseando que llegue el día de vuestras vacaciones para encontraros con el [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estamos en pleno verano, altas temperaturas, muchas horas de luz…muchos de vosotros estáis notando el cansancio acumulado durante el año, no os acordáis del último puente en el que descansasteis o de aquellos días de libres que o cogisteis en semana santa. Estáis deseando que llegue el día de vuestras vacaciones para encontraros con el sol, la tranquilidad, o la fiesta, quizá busquéis un recóndito lugar en el que desconectar y disfrutar. Sin embargo, no todo el mundo atisba la llegada de las vacaciones con tal entusiasmo o felicidad, e incluso es posible que les cueste parar de pensar en el trabajo y que no disfrute de esos días, porque <strong>aunque parezca mentira, en el mundo de las adicciones no paramos de sorprendernos porque si, existen personas adictas al trabajo. Y cuando lo único que importa es trabajar, el periodo vacacional se convierte en una tortura</strong>.<span id="more-1979"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La adicción al trabajo está encuadrada dentro de las de tipo “comportamental” al ser una adicción sin sustancias, y se define por una excesiva implicación de la persona en su actividad laboral, a la que no pone control ni límite, llegando a abandonar otro tipo de actividades (ocio, citas médicas, atención familiar…). Este <strong>exceso no se explica por una necesidad objetiva como por ejemplo, falta de ingresos</strong> suficientes, sino más bien por la aparición de una necesidad de tipo psicológico, generalmente, ansiedad, y que la persona aprende a canalizar a través del trabajo. De hecho, se convierte en una adicción cuando <strong>el trabajo ocupa la función de evitar otro malestar</strong> o emociones negativas.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, podemos hablar de un perfil bastante característico de personas adictas al trabajo. Normalmente son hombres de mediana edad (de 35 a 50 años) perfeccionistas, exigentes consigo mismos, en ocasiones obsesivos, suelen tener un gran desempeño en su puesto de trabajo y estar muy bien valorados, de modo <strong>que socialmente, el papel de los adictos al trabajo está muy reforzado tanto por las empresas, como a nivel social</strong>: <em>“</em><em>Una particularidad de la adicción al trabajo que la diferencia de otras adicciones es que se alaba y recompensa a la gente por trabajar en exceso, esto casi nunca sucede con otras adicciones”, (Fassel, 2000)</em> . El trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo a veces puede estar camuflado debajo de estos comportamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es por todo esto que la adicción al trabajo es la que pasa más desapercibida y que en principio puede no generar problemas en la persona o en su entorno. Sin embargo, a medio y largo plazo, aparecen consecuencias muy importantes con son  el <strong>aislamiento social, problemas en la relación de pareja o el hecho de que las responsabilidades familiares quedan desatendidas, realmente no hay interés por iniciar nuevas relaciones o actividades fuera del trabajo y además suelen descuidar bastante su propia salud</strong>, hábitos de sueño o alimentación…</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las <strong>señales de alarma</strong> más importantes es que si existe tiempo libre fuera del trabajo, la persona no disfruta de él al cree que debería estar trabajando, solucionando problemas en su puesto, o no sabe cómo gestionar su propio estado porque siente altos niveles de malestar, ansiedad y agobio. Realmente es como si el  <strong>trabajo se usara como una “tapadera” para bloquear, evadir o evitar afrontar otros problemas o emociones negativas</strong>. Tal y como señalan los expertos, no estamos hablando únicamente de un exceso cuantitativo de horas de dedicación (que muchas personas tienen sin ser adictos al trabajo), si no que la cuestión es más profunda, al hacer del trabajo el núcleo central de su vida, generándose la incapacidad de tener otros intereses o formas de disfrute.</p>
<p style="text-align: justify;">A largo plazo la adicción al trabajo  se relaciona con <strong>altos niveles de estrés y problemas cardiovasculares</strong>, en algunos casos también se asocia con abuso de sustancias, concretamente alcohol y al móvil e internet como medio de control de asuntos laborales.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de las características que se aprecian en personas adictas al trabajo son:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Se ven incapaces de tomarse vacaciones o descansar. Durante los fines de semana tienen cantidad de preocupaciones laborales con las que experimentan mucha ansiedad. Así mismo pueden notar mucho cansancio cuando paran de trabajar, irritabilidad y culpabilidad.</li>
<li style="text-align: justify;">Para ellos es imposible terminar la jornada laboral con un trabajo inacabado.</li>
<li style="text-align: justify;">Buscan intencionadamente nuevas metas y objetivos de trabajo para realizar en los periodos de descanso, aunque esté fuera de las competencias de su puesto.</li>
<li style="text-align: justify;">Son incapaces de rechazar ofertas de trabajo adicional, aunque implique dedicarle más horas o sobrecargarse. Se ven afectados por una “hiperesponsabilidad” muy elevada.</li>
<li style="text-align: justify;">No limitan ni organizan sus horarios para actividades básicas como comer o dormir, atender a citas médicas o a la familia.</li>
<li style="text-align: justify;">Es frecuente que perciban una fuerte competitividad y autoexigencia en cualquier actividad, especialmente por la necesidad y búsqueda de admiración y obediencia de los demás.</li>
<li style="text-align: justify;">Familiares y amigos se quejan habitualmente de que dedica más tiempo al trabajo que a ellos y que no sabe parar o desconectar. Suelen distanciarse afectiva y socialmente, primero de los entornos menos importantes, para después pasar a los más íntimos.</li>
<li style="text-align: justify;">No saben delegar y supervisan todo personalmente, especialmente si tienen rasgos perfeccionistas de personalidad a la base, ya que creen que los demás no harán sus funciones tan bien como él mismo.</li>
<li style="text-align: justify;">Limitar las lecturas o las pocas actividades de tiempo “libre” a temas laborales (por ejemplo con cursos de formación asociados al trabajo).</li>
<li style="text-align: justify;">Suelen trabajar y rendir muy bien con elevada presión. Sin embargo, luego tienen problemas para relajarse.</li>
<li style="text-align: justify;">Se comunican mejor en la empresa, con los compañeros o en temáticas laborales, que con otro tipo de relaciones interpersonales.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Existe mucha investigación y bibliografía respecto a este tema como una problemática de tipo psicosocial, puesto que estamos inmersos en una <strong>sociedad globalizada donde la productividad da a la persona un valor fundamental</strong>. No olvidemos además que gracias a las nuevas tecnologías, tenemos la posibilidad de estar constantemente “conectados”. <strong>Para un adicto al trabajo, tener la opción de tener el correo en el móvil o estar permanentemente localizable, fomenta la fuerza de la adicción</strong>. En los últimos años además, el patrón típico observado en varones, también se está extendiendo a mujeres. Según el “Centro de investigaciones médicas en ansiedad”, podrían establecerse tres categorías de adictos al trabajo</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Controladores:</strong>quizá sea el que marca el estereotipo que tenemos sobre el “ejecutivo agresivo”. Son personas muy independientes y ambiciosos, para ellos el rendimiento laboral es un medio para lograr el éxito y odian perder el control. Son muy exigentes con su desempeño, de modo que cuando descienden en su rendimiento laboral, se vuelven ansiosos e irritables, al ver que no están consiguiendo su meta.</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Complacientes:</strong>se caracterizan por ser menos ambiciosos y  más sociables que los otros adictos. No buscan el éxito o un gran estatus laboral. Esperan la aprobación y refuerzo por parte de los supervisores y de los compañeros. Suelen callar y evitar problemas al tener un carácter tan inhibido, por ello tienen más posibilidades de padecer depresión y ansiedad.</li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Narcisista:</strong>presentarían un problema más grave de personalidad, en situaciones de tensión, puede llegar a síntomas graves de ansiedad como la despersonalización (sensación de no ser uno mismo, de no conocerse a sí mismo) y a la desrealización (sensación de estar fuera de la realidad, de ver y experimentar lo circundante como un sueño). Son muy egocéntricos, creen que merecen mejor posición y valoración en su empresa. No dudarán en pisar a compañeros para cumplir sus metas personales a través del trabajo.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>premisas básicas y fundamentales</strong> para trabajar desde el punto de vista de una intervención psicológica ante este tipo de problemas, tal y como señala Fernando Mansilla en “psicología online” son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Para el 100% de las personas, hay una gran cantidad de actividades con las que disfrutar, no sólo el trabajo.</li>
<li>En las tareas laborales es estrictamente necesario delegar.</li>
<li>La jornada laboral es de ocho horas y debe limitarse a ese tiempo.</li>
<li>El trabajo para realizar en casa debe ser excepcional.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Para abordar la adicción al trabajo, el planteamiento terapéutico es similar al de otro tipo de adicciones sin sustancias, teniendo como objetivo establecer un equilibrio entre el área personal y laboral. En primer lugar, es <strong>necesario una profunda evaluación</strong> de la situación actual de la persona y de su historia de vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde un punto de vista cognitivo-conductual, se puede intervenir con <strong>pautas dirigidas al control de la ansiedad y gestión adecuada del tiempo</strong>, como son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Reducción paulatina de la jornada laboral.</li>
<li>Programa alternativo de actividades fuera del ámbito laboral para cumplir obligatoriamente.</li>
<li>Exposición y gestión a la ansiedad junto con la limitación del acceso al trabajo online, teléfono, comprobación y recepción de mail…</li>
<li>Priorización de actividades y aprender a delegar.</li>
<li>Afrontamiento de problemas, errores y la elevada autoexigencia.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Si queréis leer más sobre este tema, os recomendamos el siguiente artículo: <a href="http://www.psicologia-online.com/ebooks/riesgos/capitulo6_1.shtml">http://www.psicologia-online.com/ebooks/riesgos/capitulo6_1.shtml</a></p>
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		<title>La evitación experiencial ¡No quiero pasarlo mal!</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Jun 2016 11:07:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Cuántas veces hemos evitado hacer aquello que nos cuesta trabajo llevar a cabo. La persona con miedo a conducir prefiere evitar coger el coche e ir en autobús, la persona con miedo a las alturas prefiere no subir a la Torre Eiffel, aún sabiendo que puede que nunca vuelva a París… Pero es que el temor [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/06/17231955_1.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1960 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/06/17231955_1.jpg" alt="17231955_1" width="254" height="143" /></a>Cuántas veces hemos evitado hacer aquello que nos cuesta trabajo llevar a cabo. La persona con miedo a conducir prefiere evitar coger el coche e ir en autobús, la persona con miedo a las alturas prefiere no subir a la Torre Eiffel, aún sabiendo que puede que nunca vuelva a París… Pero es que el temor atenaza a veces de forma tan fuerte que uno prefiere rehuir la sensación de ansiedad que provoca exponerse al miedo.</p>
<p style="text-align: justify;">La evitación experiencial estaría relacionada con la tendencia a intentar evitar los propios pensamientos, sentimientos, recuerdos, sensaciones corporales porque el hecho de hacer presente dichas “experiencias internas” generan una <strong>respuesta de malestar a corto plazo tan relevante</strong>, que a menudo preferimos evitarlos…incluso aunque el hecho de hacerlo te acabe causando problemas.<span id="more-1959"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de experiencias que para el que las padece, en principio, resultan dolorosas o desagradables, <strong>pero cuya evitación  acaba perjudicando a largo plazo</strong>. Por ejemplo, la persona que evita subirse al avión por miedo a volar pese a lo que gustaría conocer ciudades del mundo; o por otro lado, el que evita matricularse en el conservatorio para aprender a tocar un instrumento musical pese a que puede llevar muchos años planteándose la idea. En realidad, lo que en ambos ejemplos se está evitando es la percepción de inseguridad, ansiedad, miedo a la sensación de volar y verme “desamparado” en el aire o el vértigo con mezcla de desidia que puede producir el empezar de 0 a aprender a tocar un instrumento musical.</p>
<p style="text-align: justify;">La evitación experiencial puede aparecer en el momento en el <strong>que pretendemos eludir todo atisbo de incomodidad y prima en nosotros la necesidad de sentirnos simplemente cómodos</strong>, en la llamada “zona de confort” de la que hablan multitud de autores.</p>
<p style="text-align: justify;">La actitud de mostrar un rechazo marcado hacia dicha sensación de ansiedad o desidia no hará en esas circunstancias sino aumentar en mayor medida nuestro grado de desajuste, generando con ello cada vez en mayor medida dichas manifestaciones. Y es que nuestro cerebro funciona así, cuánto menos estemos dispuestos a “soportar” dichas incomodidades, mayor será el grado de influencia que tengan sobre nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestros pensamientos funcionan de esa forma tan caprichosa, cuando mayor sea el objetivo de la persona de suprimir dichas experiencias negativas, cada vez se harán más intolerables e incapacitantes. Y cuando la persona se acostumbra en su día a este código de conducta no consigue algo diferente a ir haciéndose cada vez más pequeña con el <strong>consiguiente efecto negativo en su autoestima</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Este “modus operandi” está muy asociado a la <strong><em>Baja Tolerancia a la Frustración</em>,</strong> termino conceptualizado por el psicólogo <em>Albert Ellis</em> que refleja de forma muy acertada esa tendencia a escapar de lo adverso y a refugiarse solo en aquello que nos provoca dosis de comodidad y control.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">De este modo las personas con tendencia dicha evitación experiencia pueden tener mayor tendencia a desarrollar cuadros ansioso-depresivos, no solo por la tendencia evitativa descrita si no por la <strong>consiguiente pérdida de autoestima asociada</strong>. Lo podríamos razonar de la siguiente manera: si tengo una marcada tendencia a eludir la acción de enfrentar miedos,  inseguridades o frustraciones será más probable que la forma en la que me percibo a mí mismo sea como una persona cobarde, insegura y pusilánime.</p>
<p style="text-align: justify;">Como veis, en esta entrada de blog no hemos mencionado en ningún caso el concepto “trastorno” ni “enfermedad”, con esta omisión intencionada queremos dejar claro que verse representado por este patrón de evitación experiencial no tiene porqué estar asociado a “estar enfermo”, por lo que si te sientes identificado con este problema y necesitas ayuda, no dudes en consultar con nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro papel como especialistas en el abordaje de este tipo de problemáticas consistirá en establecer un plan de acción en el que la persona que acude a consulta sea capaz de comprender las implicaciones de la conducta y de los pensamientos dentro de la evitación experiencial, y desde ese origen intervenir utilizando el abanico de <strong>técnicas de las que dispone el psicólogo cognitivo conductual:</strong> reestructuración cognitiva, exposición en vivo y en imaginación a parte de aquellas herramientas terapéuticas derivadas de las terapias de tercera generación, como es la terapia de Aceptación y Compromiso.</p>
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		<title>Depresión postparto: madres, padres y adaptación al bebé</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jun 2016 11:29:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Todos hemos escuchado en alguna ocasión el término depresión postparto, ¿pero existe realmente? Aludiendo al manual de diagnóstico por antonomasia utilizado en salud mental (el actual DSM V) encontramos que para algunos de los trastornos que refleja (trastornos del estado de ánimo, trastornos psicóticos…) el inicio de la psicopatología puede darse con inicio en el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/06/shoes-505471_960_720.jpg" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-1942 size-thumbnail" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/06/shoes-505471_960_720-150x150.jpg" alt="shoes-505471_960_720" width="150" height="150" /></a>Todos hemos escuchado en alguna ocasión el término <strong>depresión postparto</strong>, <strong>¿pero existe realmente?</strong> Aludiendo al manual de diagnóstico por antonomasia utilizado en salud mental (el actual DSM V) encontramos que para algunos de los trastornos que refleja (trastornos del estado de ánimo, trastornos psicóticos…) el inicio de la psicopatología puede darse con inicio en el “periparto”, quiere esto decir que en algunas madres la época temporal asociada al parto (semanas antes, semanas después) puede ser el precipitante de problemas de tipo psicológico que puedan requerir atención especializada.</p>
<p style="text-align: justify;">Para algunos especialistas en el área, se habla que la depresión postparto puede afectar al 25% de las mujeres (según Gemma Candela, profesora del Grado Oficial de Psicología impartido por la Universidad Internacional Valenciana). No queremos con estos datos generar alarma en las nuevas madres y padres, en general la época inicial de la maternidad es una época que muchas madres describen como un despertar de nuevas emociones y sentimientos que darán lugar a enriquecedores vínculos entre progenitores y el recién nacido.<span id="more-1939"></span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Lejos de etiquetas y de diagnósticos, nuestra intención es explicar <strong>qué realidades, vivencias y sensaciones son aquellas a las que puede enfrentarse</strong> la <strong>madre</strong> y por qué no decirlo, <strong>también los padres</strong> de la nueva criatura.</p>
<p style="text-align: justify;">A nivel biológico, es bien conocido como las fluctuaciones en los esteroides gonadales, progesterona y estrógenos podrían explicar la revolución a nivel emocional que puede darse en el periparto (cambios de humor, mayor irritabilidad&#8230;)</p>
<p style="text-align: justify;">En la línea de lo anterior tras el parto la sensación de fatiga, cansancio se acumula en la nueva madre generando con ello una <strong>emocionalidad posiblemente más frágil y sensible</strong>, sintomatología que suele revertir con el paso de las semanas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al margen de lo anteriormente expuesto hay que hacer énfasis en los <strong>cambios que se producen en el aspecto físico</strong> de la mujer embaraza durante la gestación y posteriormente al parto. Para algunas madres este aspecto puede afectar negativamente a su autoestima, desarrollando algunas el problema adicional de sentirse “culpables” por prestar atención a este factor y no “relativizarlo” frente a todo lo positivo que debería acarrear el nacimiento del retoño.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, muchas madres (especialmente madres primerizas) reciben por parte de su entorno multitud de consejos y cuidados que en ocasiones exceden sus demandas de ayuda, esto en ocasiones genera una <strong>percepción de incapacidad o de inseguridad</strong> a la hora de actuar con respecto al bebé. A ello también colabora el exceso de información (a través de libros más o menos especializados o consejos de especialistas más o menos informados) que en ocasiones saturan de información a los nuevos padres ante qué hacer y cómo hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Creación de nuevos roles: </strong>bautizarse como “padres” tras el parto genera nuevos roles en la pareja. En esa nueva conceptualización como papá y mamá puede darse un desplazamiento en la configuración previa de la relación, siendo importante fortalecer el vínculo entre la pareja más allá de las funciones parentales.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante el periodo del embarazo el protagonismo de todo el proceso ha recaído en la madre, mientras que tras el parto en numerosas ocasiones se produce una <strong>desviación de la atención hacía el bebé</strong> que en ocasiones puede revertir negativamente en la madre. Para algunas madres con una marcada inseguridad esta puede ser una señal de alarma que les afecte negativamente en su autoestima.</p>
<p style="text-align: justify;">Para otras madres, el miedo protagonizará sus vidas. Para algunas madres con tendencias ansiosas se ha descubierto cómo el parto puede generar ese factor precipitante para que debuten en ella <strong>nuevos miedos</strong> hasta ahora inconcebibles: miedo a la integridad/salud del recién nacido, miedo a quedarse solas con el bebé, miedo a no estar a la altura…</p>
<p style="text-align: justify;">Los <strong>cambios</strong> que acontecen en la vida de la madre también <strong>pueden en ocasiones trasladarse a lo social</strong>, especialmente para madres jóvenes que pueden ver cómo puede ser complicado encajar su vida social previa con las nuevas tareas, horarios y tiempos que habrá que adaptar tras el nacimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <strong>hombres tampoco quedan al margen de toda la revolución</strong> que puede surgir tras el embarazo-parto. Para algunos padres la sintomatología depresiva, ansiosa puede aparecer y pasar más desapercibida que para la madre, ellos además “deben” ser en muchas ocasiones los cuidadores por partida doble (cuidando a la madre y al bebé).</p>
<p style="text-align: justify;">Con el análisis llevado a cabo previamente no queremos desanimar ni mucho menos a futuros padres. Para la gran mayoría de ellos, la experiencia de ser padre les llenará de alegría, felicidad y de nuevas experiencias inolvidables. Para los padres que viven algunas de las vivencias y manifestaciones anteriormente expuestas, muchas tendrán un carácter temporal  y será el tiempo, la habituación y muchas dosis de paciencia lo que favorecerá que vayan desapareciendo paulatinamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Y para otros que no consiguen ese desarrollo óptimo, el trabajo del psicólogo haciendo uso de la terapia cognitivo conductual puede generar un efecto beneficioso para dicha sintomatología.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, dicen que el amor más sincero, incorruptible y eterno es el de una madre. ¿Y quién puede resistirse a al menos soñar con vivir esa experiencia?</p>
<pre style="text-align: justify;"><em>“Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. </em>

<em>Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. </em>

<em>Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.</em>

<em>Sin embargo.., en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño,</em>

<em>perdurará siempre la huella del camino enseñado.”</em>

<em>-Madre Teresa de Calcuta-</em></pre>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Mutismo selectivo. Cuando no hablar es la solución&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2016 13:03:34 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>“No puedo más, en el cole mi profesora me dice que hable, mis compañeros se ríen de mí porque no hablo, mi mamá me castiga después, no puedo hacerlo, me pongo tan nerviosa…” El mutismo selectivo puede ser catalogado como un problema psicológico según el cual niños pese a disponer de la capacidad del habla, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><em><strong>“No puedo más, en el cole mi profesora me dice que hable, mis compañeros se ríen de mí porque no hablo, mi mamá me castiga después, no puedo hacerlo, me pongo tan nerviosa…”</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">El mutismo selectivo puede ser catalogado como un problema psicológico según el cual niños pese a disponer de la capacidad del habla, tienden a <strong>cohibir de forma  selectiva la acción del hablar</strong> ante determinadas situaciones sociales o lo restringe a un círculo muy concreto de personas (principalmente familiares y personas muy cercanas).</p>
<p style="text-align: justify;">Este último es uno de los aspectos más característicos del mutismo selectivo y es que el niño puede mostrar una comunicación más o menos fluida en un contexto pero no disponer de esa capacidad en otro ambiente en el que haya podido verse amenazado.<span id="more-1724"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Es importante <strong>diferenciar este trastorno de otras problemáticas más relacionadas con trastornos del desarrollo</strong> que tendrían una base más de tipo orgánico, sensorial o cognitivo. En niños con mutismo selectivo, estos presentan una buena competencia lingüística y comunicativa en relación a su edad, no ocurriendo del mismo modo en otras categorías diagnósticas como el autismo o el Síndrome de Asperger.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No debe estar considerado por tanto como un problema en la acción del habla</strong> ya que esa capacidad está preservada en personas que lo sufren, según los expertos podría estar más vinculado con problemas de ansiedad o con una timidez llevada al extremo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/02/images.jpg" target="_blank" rel="attachment noopener wp-att-1729"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-1729 size-thumbnail" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/02/images-150x150.jpg" alt="images" width="150" height="150" /></a>El inicio del mutismo selectivo suele tener su inicio en la etapa preescolar y puede iniciarse progresivamente asociado a una timidez extrema, o como modo de afrontamiento a eventos estresantes para el niño (cambio de colegio, separaciones entre los padres, bullying escolar…). Uno de los criterios a tener en cuenta para hablar de un problema de mutismo selectivo es que <strong>va más allá de la ansiedad puntual</strong> que puede sufrir el menor debido a un cambio de colegio, o a un cambio de ciudad. Dado que la incomunicación tiende a prologarse en el tiempo, y no mejora paulatinamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Además de la incomunicación selectiva, estos niños pueden presentar  un marcado nivel de <strong>dependencia y sobreprotección a las figuras paternas</strong>, estableciendo en ocasiones actitudes cercanas a la manipulación hacia ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos padres asisten incrédulos a cómo sus hijos puedes expresarse bien en casa, mientras que son incapaces de hacerlo en otros ámbitos, generando en multitud de ocasiones una marcada frustración en ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo terapéutico desde consulta con este tipo de problemáticas iría destinado a evaluar las variables que han favorecido el desarrollo de este cuadro clínico (estilos educativos implementados desde casa y desde el colegio, antecedentes familiares asociados a ansiedad, fobia social, además de conocer el abordaje dado por parte de los adultos en relación al problema del menor).</p>
<p style="text-align: justify;">La intervención psicológica iría en la línea de implementar  <strong>técnicas cognitivo conductuales y de terapia del comportamiento:</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Haciendo uso de técnicas para el control de la ansiedad: exposición, desensibilización, relajación además de reestructuración cognitiva.</li>
<li>El modelado, automodelado y técnicas de modificación de conducta en la que los padres tendrán que tomar un papel muy activo.</li>
<li>Programa de Habilidades Sociales en función de la necesidad detectada</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">El repertorio de técnicas de tratamiento dependerá de la individualidad del caso ante el que se enfrente el psicólogo infantil, pero irían en la línea de trabajar:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La elevada ansiedad presente en el niño ante determinadas situaciones sociales.</li>
<li>La reducida experiencia que ha tenido el niño de hablar con personas ajenas a su núcleo familiar, además de la presencia, en un grado u otro, de apoyo para la comunicación no verbal fomentada por personas de su entorno.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">El tratamiento en concreto se habrá de dirigir a producir <strong>cambios concretos en el comportamiento de los adultos</strong> que conviven o mantienen una relación muy frecuente con el niño (profesores, compañeros, padres), <strong>así como del propio niño.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El pronóstico de la intervención psicológica empeorará en función de que se demore su aplicación debido al grado en el que se hayan consolidado aprendizajes en el niño.</p>
<p style="text-align: justify;">Para más información relativa al mutismo selectivo no dude en ponerse en contacto con nuestro equipo de psicólogos.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com/2016/02/19/mutismo-selectivo-cuando-no-hablar-es-la-solucion/">Mutismo selectivo. Cuando no hablar es la solución&#8230;</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com">  Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online </a>.</p>
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		<title>Ansiedad por la comida: ¡no puedo parar!</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Oct 2015 08:44:08 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En los últimos años, la preocupación por el estudio de los problemas de conducta alimentaria, han derivado en la investigación de la ansiedad por la comida o también llamado el trastorno por atracón. La comida está presente en muchos eventos sociales como reuniones familiares, fiestas, celebraciones&#8230; en los que es habitual que todos comamos mucho [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En los últimos años, la preocupación por el estudio de los problemas de conducta alimentaria, han derivado en la investigación de la ansiedad por la comida o también llamado el <strong>trastorno por atracón</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/familia.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1318 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/familia-300x300.jpg" alt="familia" width="249" height="249" /></a>La comida está presente en muchos eventos sociales como reuniones familiares, fiestas, celebraciones&#8230; en los que es habitual que todos comamos mucho más de lo que estamos habituados, debido al momento y al tipo de alimentos, tan novedosos y apetecibles que nos encontramos en esas ocasiones especiales. Son verdaderos <strong>atracones que están normalizados en nuestra cultura</strong> y que no suponen problema alguno al estar contextualizados y limitados a un entorno agradable, positivo y con un fin social.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, cuando hablamos de un problema de atracones, estamos hablando de episodios frecuentes de<strong> consumo compulsivo de comida</strong>. Esta descripción puede parecerse a la bulimia, sin embargo, después del atracón, la persona no lleva a cabo ningún método para compensar el exceso de alimento, es decir, <strong>no hay conductas compensatorias</strong> (no recurre al vómito, ni laxantes, ni ayunos extremos o ejercicio desmesurado). Como imaginará el lector, una de las consecuencias más evidentes para la persona será el <strong>sobrepeso o la obesidad</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">En muchas ocasiones, los atracones suponen una conducta de <strong>reducción de la </strong><strong>ansiedad, estrés o de síntomas depresivos</strong> a corto plazo al encontrar un momento de calma y bienestar inmediato. De algún modo podemos decir que la persona <strong>ha aprendido a gestionar emociones negativas a través de la comida</strong>, con un efecto parecido al que ocurre con el consumo de drogas ante estados disfóricos. En la mayoría de las ocasiones, el atracón no comienza por hambre sino por tristeza, aburrimiento, culpa, nerviosismo&#8230;<span id="more-1302"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Como ya hemos indicado, en algunas ocasiones, todos comemos más de la cuenta, pero entonces objetivamente,<strong><u> ¿que es un atracón y cuándo se convierte en un problema?.</u> </strong>La presencia de un problema de conducta alimentaria por atracón o ansiedad por la comida se caracteriza por:</p>
<p style="text-align: justify;">-Ingerir alimentos muy rápido y en un corto espacio de tiempo (por ejemplo, 2 horas) en una cantidad muy superior a la que la mayoría de las personas podrían en circunstancias similares. Cuando la persona se da un atracón sigue comiendo a pesar de estar totalmente saciado y muchas veces, a pesar de sentir dolor en el estómago.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lo más característico para la persona es la <strong>sensación de pérdida de control</strong> durante el atracón: no es capaz de parar o controlar la cantidad de alimentos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Los atracones son frecuentes, como mínimo se dan una vez a la semana durante un periodo de 3 meses.</p>
<p style="text-align: justify;">-El <strong>tipo de alimentos</strong> que componen el atracón puede ser muy variado y en ocasiones indiscriminado, pero de modo frecuente, son alimentos muy calóricos con alto componentes de grasas, azúcar, hidratos de carbono…que no suelen consumirse de modo habitual.</p>
<p style="text-align: justify;">-Después de atracón, la persona suele sentirse muy <strong>culpable</strong> al haber descontrolado, así como muy <strong>tristes o avergonzados</strong>, lo que contribuye a mantener el problema al perpetuar un círculo vicioso. Además, se encuentran mal físicamente saben que no es bueno para su salud.</p>
<p>-El atracón se produce en solitario por la vergüenza que supone para la persona este acto.</p>
<p>-El <strong>aumento de peso</strong> asociado lleva a una valoración de la imagen corporal negativa y una <strong>baja autoestima</strong> que empeora más aún el estado de ánimo.</p>
<p style="text-align: justify;">-En los casos más graves, la persona puede detener su actividad para darse un atracón, afectando significativamente a su ritmo laboral, personal, disminución del rendimiento…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Algunas señales</strong> que nos pueden hacer sospechar de un problema de atracones o ansiedad por la comida en algún familiar o amigo:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Interés exagerado por recetas de cocina, especialmente de platos contundentes y ricos en grasas, postres o la tendencia a añadir ingredientes en exceso o sin mesura.</li>
<li style="text-align: justify;">Comportamiento alimentario extraño (velocidad ingesta o la elección del tipo de alimentos).</li>
<li style="text-align: justify;">Sentimiento de culpa por haber comido.</li>
<li style="text-align: justify;">Evitar comidas en público.</li>
<li style="text-align: justify;">Rapidez con la que se acaba la comida de la nevera, la despensa…</li>
<li style="text-align: justify;">Gasto económico desproporcionado al comprar comida basura, servicios de comida rápida…</li>
<li style="text-align: justify;">Encontrar comida escondida o  de restos de comida, envoltorios de comida en diferentes lugares de la casa, basura o papeleras.</li>
<li style="text-align: justify;">Aumento de peso cuando no se ve que coma más que otros en público. O fluctuaciones de peso muy rápidas.</li>
<li style="text-align: justify;">Aislamiento progresivo, acompañado de un aumento de la irritabilidad y agresividad.</li>
<li style="text-align: justify;">Aumento de los síntomas depresivos y/o la ansiedad.</li>
<li style="text-align: justify;">Comportamientos manipulativos o mentiras dirigidas a negar o esconder el problema o resistencia para hablar de su físico o su salud.</li>
<li style="text-align: justify;">Puede haber problemas de sueño, fatiga continua y un aumento significativo de la tensión arterial, colesterol o azúcar en sangre.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Respecto a los <strong>antecedentes y factores de riesgo</strong> para la aparición del trastorno por atracón, aún se está investigando en este ámbito, pero se conocen algunas causas que pueden ayudar a explicar este problema:</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; <strong>Rasgos de personalidad</strong>: como una elevada autoexigencia, perfeccionismo obsesivo, necesidad de control, una gran rigidez cognitiva y un <strong>mal control de las emociones</strong> están muy relacionados con los problemas ansiedad relacionada con la comida.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Las personas que padece el trastorno por atracón muchas veces vienen de familias que por hábito, comen demasiado o ponen excesivo énfasis en la comida, por ejemplo utilizando la <strong>comida como un premio</strong> reconfortante y calmante o como un castigo.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Críticas o <strong>burlas relacionadas con el peso o el aspecto físico</strong>, especialmente en niños y adolescentes, generan inseguridad con su imagen corporal y pueden presentar mayor tendencia a desarrollar un problema de alimentación y un acusado descenso de autoestima.</p>
<p>&#8211; Es frecuente que en algún momento la persona haya utilizado <strong>dietas muy restrictivas</strong> para perder peso, especialmente en la adolescencia o inicio de la adultez.</p>
<p style="text-align: justify;">-Tener una <strong>baja autoestima</strong> incrementa la probabilidad de que aparezca un trastorno de la alimentación. Así mismo es mucho más probable que aparezca en mujeres que en hombres.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211;<strong>Modelo de belleza imperante</strong> basado en una delgadez excesiva y la presión por adoptar dicho modelo como necesidad para el éxito personal o laboral, genera fácilmente muchos problemas con la autoimagen y con la comida. Este aspecto afecta especialmente al <strong>sexo femenino.</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;">¿Cómo se puede ayudar a una persona con ansiedad por la comida?</span></p>
<p style="text-align: justify;">El trastorno por atracón es un problema serio que se puede solucionar siguiendo el tratamiento adecuado en el que el objetivo final <strong>aprender a comer de manera sana y normalizada así como tomar el control sobre sus hábitos, salud física y emocional</strong> para que no tenga que recurrir a la comida para sentirse mejor. El tratamiento puede ser difícil porque la mayoría intentan esconder su problema y es posible que ni siquiera la familia sepa que existe esta problemática.</p>
<p style="text-align: justify;">En la mayoría de los casos el tratamiento incluye una combinación de las siguientes estrategias:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Psicoterapia</strong>: dirigida a cambiar la forma de pensar (la terapia cognitiva) y el comportamiento de la persona (terapia conductual) a la hora de afrontar sus emociones negativas a través de la comida. El tratamiento incluye técnicas prácticas para crear disposiciones sanas hacia la comida, el peso, la autoimagen, los hábitos y también formas para cambiar la manera en la cual una persona responde a situaciones diferentes.</li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Nutricional</strong>: el objetivo es relacionarse mejor con la comida y el peso, para ayudar a restaurar las formas normales de comer y enseñar la importancia de la nutrición y una dieta ordenada y equilibrada en la que caben todo tipo de alimentos, pero con control.</li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Terapia en grupo y/o de la familia</strong>: los pacientes con trastornos alimenticios pueden verse muy beneficiados de la terapia en grupo, donde les pueden apoyar otras personas con problemas y experiencias similares y pueden hablar de sus sentimientos y sus preocupaciones sin vergüenza y sin sentirse juzgados.</li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;">En ocasiones, puede ser necesaria <strong>intervención farmacológica</strong>, puesto que se ha visto que algunos antidepresivos pueden ayudar en el control de los atracones.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El arte de vivir avergonzado</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Sep 2015 10:33:58 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La fobia social es un problema de ansiedad. Consiste en un miedo muy intenso a ser juzgado por los demás y a sentir vergüenza en diferentes contextos sociales. Todos nosotros en algún momento, hemos pasado por una situación o acontecimiento en el que hemos estado nerviosos al conocer a gente nueva o al tener que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/descarga.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1227 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/descarga-300x300.jpg" alt="descarga" width="196" height="196" /></a>La fobia social es un problema de ansiedad. Consiste en un <strong>miedo muy intenso a ser juzgado por los demás y a sentir vergüenza en diferentes contextos sociales</strong>. Todos nosotros en algún momento, hemos pasado por una situación o acontecimiento en el que hemos estado nerviosos al conocer a gente nueva o al tener que hablar en público. Sin embargo, para algunas personas, este miedo puede ser tan potente que llega a ser incapacitante, impidiéndole ir al trabajo o llevar a cabo actividades cotidianas, teniendo una importante consecuencia a nivel de malestar psicológico y especialmente en el autoconcepto.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que experimentan altos niveles de ansiedad social se preocupan especialmente por contextos novedosos, en los que se ve expuesto a relacionarse con personas que no pertenecen a su ámbito familiar o íntimo y donde <strong>perciben e interpretan que pueden estar siendo evaluados o juzgados según su comportamiento</strong>. En lugares conocidos o con personas de su confianza, suelen estar más tranquilos, seguros y disfrutar de las relaciones sociales, de hecho, anhelan poder relacionarse mejor y sufren al verse inhábiles a la hora de comunicarse con los demás.<br />
<span id="more-1225"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso</strong>. La  idea de poder ser juzgados o de que puedan pensar mal de ellos, hace que se activen reacciones muy potentes de ansiedad física (rubor, sudor, temblores, tartamudez), confirmando así el temor del sujeto de que se note públicamente su malestar. Pueden rumiar, imaginarse y anticipar estas situaciones o cómo se comportarán, semanas antes de que éstas ocurran</p>
<p style="text-align: justify;">Una persona con ansiedad social <strong>es consciente de que sus reacciones son excesivas e irracionales y saben que no les ocurrirá nada</strong> de vida o muerte, sin embargo, la exposición a las situaciones sociales temidas provoca una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de ansiedad relacionada con un contexto específico. Por ello es muy habitual que la persona quiera <strong>evitar las situaciones sociales o actuaciones en público.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una de las formas más importantes sería la ansiedad o fobia social<strong> “generalizada”, </strong>cuando los temores hacen referencia a la mayoría de las situaciones sociales. Estaríamos hablando de que la persona tiene ansiedad ante situaciones tan cotidianas como usar un aseo público, comer o beber delante de otras personas, hacer compras, pedir citas, iniciar conversaciones con desconocidos…</p>
<p style="text-align: justify;">La fobia social <strong>“específica”</strong> es mucho más frecuente, al darse en contextos más concretos y más fáciles de evitar, ya que nos referiríamos a una sola situación problemática como sería leer en alto, hablar en público, dar un discurso, devolver un artículo defectuoso en una tienda…situaciones que a mucha gente les cuesta afrontar por el sentido de vergüenza y miedo al ridículo, pero que tiene a la base una falta de asertividad que no afecta a todas las áreas de la persona, ni a su funcionamiento general.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>patrón de pensamiento</strong> que se va instaurando en la persona a lo largo de sus interacciones sociales es muy <strong>egocentrista</strong>, porque creen ilusoriamente, que todo el mundo está pendiente de ellos, que le están mirando, que hablarán de él y que darán una extrema importancia a cualquier error social que cometa. Se preocupan mucho por conseguir la aprobación de los demás y caerles bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos hemos cometido errores sociales sin importancia: olvidar el nombre de la persona que nos acaban de presentar, derramar un vaso, atascarnos al hablar, no contestar adecuadamente a preguntas… la diferencia está en <strong>cómo se interprete este hecho</strong>. Ante momentos como éste, una persona con estos esquemas mentales, tiende a ser muy destructivo consigo mismo, atribuyendo de modo automático, que los demás le criticarán y serán igual de injustos como lo es él al juzgarse tan negativamente.</p>
<p style="text-align: justify;">La fobia social comienza a gestarse en la infancia, donde pueden observarse fuertes rasgos de timidez, miedo a interaccionar con adultos u otros niños, siendo frecuente que les cueste hacer amigos y se sientan aislados. El origen de la ansiedad social hay que buscarlo teniendo en cuenta varios factores de diferente índole. A veces hay rasgos de personalidad que contribuyen a mantener este patrón de comportamiento (el más evidente sería un rasgo de introversión muy marcado) pero al tener un componente ansioso tan claro, es habitual detectar un <strong>aprendizaje en el que el miedo ha condicionado estas situaciones</strong>. Así mismo, es muy lógico encontrar que la persona a lo largo de su vida <strong>no haya podido desarrollar unas habilidades sociales</strong> adecuadas desde la infancia y esto haya contribuido a no sentirse cómodo y seguro en contextos sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que tienen este tipo de problemas sociales sufren porque quieren relacionarse mejor y disfrutan de la gente cuando están en un contexto seguro y sienten que controlan la situación. No huyen de la gente porque no les guste estar con ellos, sino que temen hacer el ridículo y les puede ese sentimiento de vergüenza. Es muy común que este tipo de personas se aíslen mucho fuera de su entorno íntimo y que sufren elevados niveles de depresión, ansiedad y baja autoestima.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo podemos ayudar a una persona que tenga este problema?</strong> La psicoterapia que sigue una linea cognitivo-conductual es especialmente útil para tratar la ansiedad social. Comunicarse no es algo tan sencillo como pueda parecer y se pueden <strong>aprender todas las habilidades sociales</strong>. Con una intervención psicológica adecuada, se enseña a la persona diferentes maneras de pensar, comportarse y reaccionar a distintas situaciones, con el objetivo de ayudarle a sentirse menos ansioso o temeroso y sobre todo, a que no evite afrontar situaciones sociales. También puede aprender y a practicar cómo desenvolverse socialmente a través de programas de habilidades sociales y asertividad, diseñados especialmente para estos casos en los que es necesaria mucha práctica.</p>
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		<title>La huella del trauma: un análisis del estrés postraumático (TEPT)</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Sep 2015 09:19:20 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El trastorno por estrés postraumático (TEPT) está englobado dentro de los trastornos de la ansiedad y se caracteriza por un conjunto de síntomas concretos que padecen personas que han sido víctimas, protagonistas u observadores de un acontecimiento extremadamente grave, que pone en riesgo su integridad física o la de otra persona. Estaríamos hablando, por ejemplo, [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com/2015/09/04/la-huella-del-trauma-un-analisis-del-estres-postraumatico-tept/">La huella del trauma: un análisis del estrés postraumático (TEPT)</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com">  Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online </a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/images-2.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1165 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/images-2-150x150.jpg" alt="images (2)" width="209" height="209" /></a>El <strong>trastorno por estrés postraumático (TEPT) está englobado dentro de los trastornos de la ansiedad</strong> y se caracteriza por un conjunto de síntomas concretos que padecen personas que han sido víctimas, protagonistas u observadores de un acontecimiento extremadamente grave, que pone en riesgo su integridad física o la de otra persona. Estaríamos hablando, por ejemplo, de víctimas de guerras, catástrofes naturales o cualquier otra situación de amenaza inminente como violencia sexual, acoso o amenaza de muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayor incidencia del TEPT está descrita en veteranos y <strong>supervivientes de guerra</strong>, de donde partió inicialmente el interés por el estudio de este problema emocional, así como en <strong>víctimas de secuestro y explotación o abuso sexual</strong>. También sabemos que son más propensas a padecer TEPT aquellas personas que por su trabajo, están más expuestas a detalles o imágenes resultantes de estos hechos (<strong>profesionales de la seguridad o la salud</strong> que recogen restos, rescatan víctimas o acceden a detalles de maltrato y abuso infantil).</p>
<p style="text-align: justify;">Desgraciadamente, cada día recibimos información sobre acontecimientos sobrecogedores. Sin ir más lejos, estas semanas estamos siendo conscientes a través de los medios de comunicación, de la tragedia de las miles de personas que se ven obligadas a abandonar su país por causa de la guerra o hambruna y las situaciones dramáticas a las que tienen que enfrentarse para salvar su vida y las de sus familias, a veces sin éxito. Así mismo, podemos encontrar casos de conocidos y más cercanos a nosotros que nos recuerdan la realidad de los atentados terroristas, accidentes de tráfico, atracos con violencia, muerte trágica o repentina de un familiar…<span id="more-1162"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Pero ¿qué ocurre a nivel psíquico con las personas supervivientes a estos eventos? Como imaginará el lector, la presencia de <strong>ansiedad y depresión</strong> será la sintomatología habitual, que puede hacerse más compleja si el trauma no queda resuelto. El TEPT no tiene porqué desarrollarse necesariamente en todas las personas que hayan estado expuestas a un acontecimiento traumático, sino que depende de la presencia de otros factores predisponentes que pueden hacer a una persona más vulnerable que otra y de la naturaleza del hecho traumático:</p>
<p style="text-align: justify;">-La duración del evento y frecuencia de exposición al mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">-La gravedad del hecho y de sus consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;">-Personalidad tendente a la ansiedad y a la sensibilidad, previa a la tragedia.</p>
<p style="text-align: justify;">-Extensión del evento a otras personas de la vida íntima del afectado (pareja, hijos, familiares, amigos…).</p>
<p style="text-align: justify;">-Grado de responsabilidad humana, es decir, el TEPT es más frecuente que se instaure ante eventos provocados por el hombre (atentados, asesinatos, abusos…) que ante catástrofes naturales (terremotos, accidentes fortuitos, tsunamis…)</p>
<p style="text-align: justify;">La consecuencia más inmediata después de pasar por un hecho de estas características es que el sistema “bloquea” emocionalmente a la persona con el objetivo de defenderse de la realidad que ha acontecido, pudiendo prolongarse un estado de shock durante días o semanas después del suceso traumático. Este estado, inicialmente es necesario para que la persona pueda asimilar lo que ha ocurrido. Posteriormente, si el trauma se integra correctamente, el estado de shock disminuirá y comenzará el afrontamiento o, puede permanecer el bloqueo a través de otro tipo de síntomas, característicos del TEPT, como son:</p>
<p style="text-align: justify;">-Aparición de recuerdos involuntarios e intrusivos del suceso traumático con contenido muy desagradable. Pueden presentarse imágenes en forma de “flash” o cómo si fuera una película incompleta en la que las escenas se cortan repentinamente.</p>
<p style="text-align: justify;">-Presencia de pesadillas en las que la emocionalidad es muy intensa y el contenido está relacionado con el evento.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pueden aparecer síntomas disociativos, en los que el sujeto siente o actúa como si se repitieran el hecho traumático.</p>
<p style="text-align: justify;">-Es muy frecuente el malestar psicológico intenso y prolongado, normalmente a través de reacciones de ansiedad y depresión, al exponerse a factores internos (recuerdos, secuelas físicas) o externos (lugares, escenas, personas…) asociados de alguna manera al suceso traumático, generando una gran sensibilidad en la persona afectada.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Reacciones fisiológicas intensas (crisis de ansiedad o angustia) con síntomas de ahogo, palpitaciones, sensación inminente de muerte, mareos, temblores… ante factores que se parecen a algún aspecto del suceso traumático o que suponen un recuerdo para la persona.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra característica que encontramos en las personas traumatizadas es que evitan de modo persistente, cualquier estímulo asociado al trauma. De este modo, esforzarán por evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca del hecho acontecido, así como claves de tipo externo como personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones… que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos como una forma de protegerse, aunque la situación de peligro ya no exista o no sea inminente. Este factor de evitación es el que en mayor medida sostiene el problema psicológico y toda la sintomatología ansiosa, ya que para superar el trauma y reducir todo el repertorio de síntomas que estamos describiendo, será necesario afrontar y exponerse a los recuerdos, pensamientos, lugares… en un contexto de seguridad, hasta que se reduzca la emocionalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, se observan alteraciones cognitivas y del estado de ánimo, que comienzan o empeoran después de los sucesos traumáticos, por ejemplo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Dificultad para recordar un aspecto importante del suceso traumático como una forma de amnesia, no explicada por otras causas. La persona tiene lagunas de memoria que le impiden tener completa la escena o escenas traumáticas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Creencias o expectativas muy negativas persistentes, catastróficas y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo que explican la alteración en el estado de ánimo: “No puedo confiar en nadie”, “El mundo es muy peligroso”, “Nunca volveré a ser el mismo”.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Es muy habitual encontrar una percepción distorsionada de la causa, la responsabilidad o las consecuencias del trauma, provocando que la persona se culpe si se atribuye a sí misma la responsabilidad del hecho o acuse los demás de la ocurrencia a través de sentimientos de ira.</p>
<p style="text-align: justify;">-También se da una disminución importante del interés o la participación en actividades sociales, observándose una tendencia al aislamiento ocasionado por un sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; La incapacidad de experimentar emociones positivas como alegría, felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos, como consecuencia de un embotamiento emocional, es también una tónica habitual en los traumatizados.</p>
<p style="text-align: justify;">Es frecuente observar una alteración importante de la alerta y reactividad en las personas que han pasado por un trauma. Por ejemplo, es común encontrarse con un comportamiento irritable y ataques de ira  sin razón aparente que se traducen en agresión verbal o física contra personas u objetos o un comportamiento imprudente o autodestructivo, como si les diera igual vivir o morir.</p>
<p style="text-align: justify;">La hipervigilancia como estado de alerta continuo, es también habitual así como una respuesta de sobresalto exagerada, como si la persona se asustara muy fácilmente ante estímulos de intensidad media o normal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Hay tratamiento psicológico que pueda ayudar a estar personas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Afortunadamente si, los tratamientos orientados a la <strong>exposición en imaginación o en vivo</strong> han demostrado ser eficaces así como el trabajo desde la <strong>terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma</strong>.  Así mismo, las técnicas de <strong>desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) y la exposición narrativa</strong>, son utilizadas habitualmente para la elaboración del trauma en campos de refugiados y víctimas de guerra.</p>
<p style="text-align: justify;">En todos los tipos de abordaje, el objetivo es reducir la evitación del recuerdo del suceso hasta que se logre una completa integración del hecho pasado, afrontando conductualmente y de modo gradual aquellas situaciones que recuerden aspectos del evento traumático para que se reduzca la sintomatología y reactividad ansiosa por habituación.</p>
<p style="text-align: justify;">En el trabajo psicológico con estas personas será muy importante el apoyo constante y una profunda escucha empática, así como la dedicación del tiempo necesario hasta la resolución del malestar. El desarrollo de las terapias, por la complejidad que presentan este tipo de casos, suelen prolongarse durante varios meses, e incluso años.</p>
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