Autora: Inmaculada López Espejo (psicóloga)

La educación emocional es un proceso educativo donde se van adquiriendo competencias socioemocionales que nos permiten desarrollarnos de manera integral como personas. En este proceso aprendemos a conocer, respetar y expresar nuestras emociones y las de los demás, para gestionarlas de manera adecuada. Esto es lo que se conoce como inteligencia emocional, fundamental para saber afrontar multitud de circunstancias de la vida de forma satisfactoria, logrando un bienestar personal y social.

A veces nos cuesta saber en qué se traduce todo esto en el día a día de los menores, y aunque en realidad afecta a todos los ámbitos, hay muchos beneficios concretos que la ciencia psicológica ya ha evidenciado. Algunos de los más relevantes son:

  • Mejora la empatía, la regulación emocional y las relaciones interpersonales
  • Favorece un mejor rendimiento académico y previene el fracaso escolar
  • Mejora el autoconcepto y la autoestima
  • Aumenta la tolerancia a la frustración y a emociones como la rabia, el miedo o la ansiedad
  • Previene el acoso escolar, las conductas violentas y otras posibles conductas de riesgo
  • Mejora el trabajo en equipo entre los compañeros
  • Mejora la gestión y la resolución de conflictos
  • Previene posibles problemas futuros como el estrés, la depresión o la ansiedad

Está claro que es fundamental la implicación desde las instituciones educativas, pero no nos olvidemos de la importancia de la educación emocional en la familia. ¿Estamos ignorando también en casa este aspecto del desarrollo de los hijos? Muchas veces los padres están muy preocupados por el rendimiento en matemáticas o por llegar a ser bilingües, y descuidan algo tan fundamental como que el niño se educa en casa, y que su desarrollo como persona lo aprende en familia.

¿Qué se puede hacer en casa para trabajar la inteligencia emocional?

La familia es nuestra principal fuente de aprendizaje sobre las relaciones sociales cuando somos pequeños, luego se van añadiendo las relaciones en la escuela, en el grupo de iguales, con la pareja, etc. Por esta razón, los padres tienen el entorno perfecto para educar a sus hijos emocionalmente, fomentando una buena relación con ellos. Para esto es fundamental que los adultos aprendamos también a reconocer y gestionar nuestras emociones para saber transmitirlo. Al igual que muchos padres están pendientes de si sus hijos progresan en la lectura, escritura, sacan adelante las matemáticas, también es importante que se ocupen de su estado emocional, y que los ayuden a expresar lo que sienten, a controlar sus enfados, alegrías o frustraciones. Para ello, algunas pautas básicas serían:

  • Saber reconocer y gestionar nuestras propias emociones primero (los niños aprenden de nosotros). Nuestro ejemplo es la enseñanza más poderosa.
  • Estar disponibles para escucharlos, de verdad, intentando comprender qué les pasa y sin juzgar si está bien o mal. Seamos empáticos.
  • No ignorar emociones ni quitarles importancia. Debemos ayudarles a expresarlas de manera adecuada, normalizándolas y dejando claro que no les sucede nada raro, ni hay que ocultarlas. (Por ejemplo, si a un niño le decimos que los niños no lloran, es probable que cuando tenga esta necesidad la reprima, puesto que habrá aprendido que “eso no está bien”).
  • No censuremos lo que sienten, no pasa nada por estar triste, ni es mejor estar alegre, ni tampoco es malo sentir rabia. Todo depende de las circunstancias que vivamos y de qué hagamos con lo que nos pasa. Todas las emociones tienen una función.
  • También podemos utilizar dibujos o juegos para ayudarlos a expresarse si tienen dificultad (pintar lo que nos pasa, hacer un teatro con muñecos, contar un cuento …)
  • Promover su autonomía y autoestima, dejándolos tomar decisiones acordes a su edad y reconociendo sus capacidades.

Los niños que crecen con una educación emocional adecuada tienen más habilidades para afrontar los retos del día a día, y más garantía de éxito en todos los ámbitos de su vida.

Algunos recursos online para saber más:

Programa Redes: Aprendizaje social y emocional

Para Todos La 2: Educar las emociones

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