Eva Almendros Pires (psicóloga)

Seguro que más de uno ha escuchado a alguna persona mayor exclamar al cielo por temas relacionados con el sexo en la vejez. Son temas prohibidos que en muchas ocasiones no se nombran por vergüenza o miedo a las reacciones de los demás.

ancianoNuestra sociedad pese a ser cambiante, no deja en buen lugar el desarrollo de la sexualidad en etapas avanzadas. En primer lugar, la sexualidad ha estado durante mucho tiempo ligada a la continuación de la especie, por lo que según esta perspectiva, con la llegada de la menopausia este acto dejaba de tener sentido, a partir de ahí solo cabía esperar al declive. Por otro lado, durante mucho tiempo el sexo se ha limitado al matrimonio y el hombre era el que debía de tomar la iniciativa.

En la actualidad se está instaurando un modelo predominantemente joven en el que sesexo-despues-de-un-infarto- intenta retrasar por todos los medios el envejecimiento. ¡Hay que ser jóvenes! pensar, actuar, sentir como un joven. Este modelo descalifica la vejez como etapa y centra la sexualidad en la actividad coital ignorando los afectos, la comunicación y el placer sexual.Asumir estos valores pueden hacer que las personas se sientan frustradas, incomprendidas e insatisfechas.

Ambas concepciones actúan formando una representación mental acerca de la sexualidad, su evolución y su desarrollo. Estas creencias, asumidas tanto por jóvenes como por adultos, son interpretadas de manera incorrecta dando lugar a malentendidos, ansiedades y miedos.

Los mitos o creencias más comunes suelen ser:

  • Los mayores no tienen intereses sexuales.
  • Los mayores no tienen capacidad fisiológica que les permita tener conductas sexuales.
  • Los que se interesan por la sexualidad son pervertidos (“viejos verdes”).
  • La actividad sexual debilita.
  • La satisfacción sexual decrece con la menopausia.
  • Es indecente y de mal gusto que los mayores tengan interés sexual.
  • El sexo solo es el coito.
  • La procreación es el único fin de la sexualidad.
  • Los mayores no se enamoran.
  • Los hombres mayores si pueden tener interés, pero las mujeres mayores no.
  • Los mayores no son atractivos.
  • El sexo no existe en la vejez.

Si bien es cierto que durante la vejez se producen múltiples cambios fisiológicos, esto no implica que los mayores queden impedidos para la actividad sexual. Incluso en algunos casos estos cambios son beneficiosos.

grandpa-23878_960_720Los cambios fisiológicos manifestados en la mujer suelen ser la disminución de estrógenos lo que puede conllevar a una disminución del deseo sexual; acortamiento y estrechez de la vagina, con una menor elasticidad y lubricación, para estos casos el uso de lubricantes puede hacer que el coito resulte menos doloroso. Se produce también una disminución de la intensidad y frecuencia en las contracciones del orgasmo, aunque la capacidad multiorgásmica se mantiene.

En el hombre se produce una disminución de los niveles de testosterona y en la producción del esperma, aunque esta se prolonga hasta los 90 años; la turgencia del pene es menor; la respuesta eréctil es más lenta y necesita mayor estimulación; durante la respuesta sexual se produce una elevación menor de los testículos y las contracciones orgásmicas disminuyen en número e intensidad; y aumenta el periodo refractario tras el orgasmo.

Estos cambios no siempre tienen una connotación negativa, por ejemplo, con la llegada dees_geriatria-gerontologia la menopausia muchas mujeres experimentan incluso una mayor satisfacción sexual por la pérdida del temor al embarazo.  La fase de excitación, tanto en el caso de las mujeres como en el de los hombres, es más lenta. Esta demora puede propiciar una mayor relajación y tranquilidad en las relaciones, además de facilitar la aparición de actividades sexuales menos ligadas al coito, como pueden ser el interés por descubrir nuevas zonas erógenas y fuentes de placer.

El hecho de no tener una información adecuada puede provocar inseguridad y angustia ante el transcurso de todas estas transformaciones. Además, la historia de satisfacción sexual previa a estos cambios se convierte en uno de los mayores predictores de calidad y bienestar sexual junto con la disponibilidad de pareja. Del mismo modo, la complicidad y comunicación con la pareja, sobre estos cambios, pueden ser reforzadores si con compartidos, aceptados y afrontados en común.

5Un cambio evolutivo “normal” no es algo patológico, la sexualidad depende no solo de factores fisiológicos sino también de factores psicosociales como pueden ser perdida de la pareja, la satisfacción y calidad de las relaciones sexuales a lo largo de la vida, la convivencia familiar, la jubilación, institucionalización… Un sinfín de variables que influyen en el desarrollo de la sexualidad.

Lo más valioso y reforzador es tener una información adecuada y de calidad, esto hará que la persona se sienta libre y responsable para poder llegar a tomar las riendas sobre su vida. En definitiva, elegir libremente si mantener relaciones sexuales, así como la frecuencia, intensidad, forma y disfrute. Incluso decidir si la sexualidad se incluye como una parte importante en su vida.

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