María Catalina Chacón Aguilera (Psicóloga)

date-62739_960_720Vivimos en la era de la prisa y la productividad, en la cual no hay tiempo para dedicarnos al cuidado de nosotros mismos. Nuestros días están invadidos por el estrés, la rutina y las obligaciones diarias. Jornadas regidas por estrictos horarios en los que hasta el ocio tiene un momento y un lugar que no permite variaciones. Podríamos decir que vivimos en la dictadura de nuestras agendas, donde es esta y no nosotros, la que decide qué, cuándo y dónde hacer algo.

Es cierto que nos resulta muy gratificante hacer cosas productivas y útiles para nuestros estudios, trabajo, familia, amigos, ya que es una forma de darle sentido a nuestro paso por el mundo. Pero muchas veces nos centramos tanto en cumplir con nuestro deberes con los demás que olvidamos que somos nosotros la persona con la cual vamos a permanecer el resto de nuestras vidas y que sólo cuando aprendemos a amarnos a nosotros mismos, podemos dar amor a los demás. Por lo tanto, es tan importante cumplir con nuestras obligaciones, como con nuestros deseos, y cuidar de los demás, pero también de uno mismo, porque en definitiva, nosotros somos uno más. Pero si queremos amarnos y cuidarnos, primero tenemos que creer que lo merecemos y para ello es importante tener una autoestima sana.

La autoestima es la forma en la que nos percibimos a nosotros mismos, es la disposición a considerarnos como capaces de superar los desafíos básicos de la vida y sentirnos merecedores de la felicidad. En este artículo nos vamos a centrar en la segunda parte de esta definición, que hace referencia al respeto a uno mismo.

Respetarse a uno mismo significa, reafirmar nuestra valía personal, ejercer el derecho a vivir y a ser feliz, sentirnos bien con nosotros mismos, con nuestros pensamientos, nuestros deseos y necesidades, además de creer que tenemos derecho a sentirnos alegres y satisfechos.

Para conseguir esto, es necesaria la autoaceptación, que a su vez nos ayudará a aumentar nuestra autoestima, ya que esto sólo se consigue si aprendemos a aceptarnos como somos, descubrimos lo positivo que hay en cada uno de nosotros y lo valoramos evitando esperar aprobaciones que vengan de los demás.

Estas son dos pautas esenciales que nos ayudaran a conseguir la autoaceptación:

 

  • Usar un lenguaje positivo para hablar con nosotros mismos o hacernos cumplidos. Para ello, debemos percibir con más frecuencia aquellos aspectos positivos que hay en nosotros, además de alegrarnos de ellos. Pero no debemos ignorar los aspectos negativos, ya que reconocerlos es el primer paso para cambiarlos, o bien para aceptarlos como algo que forma parte de nuestra naturaleza humana.
  • Cuidar de nosotros mismos. Dedicar parte de nuestro tiempo a realizar actividades que nos aportan bienestar, ir a sitios agradables o hacer más atractivos los lugares de nuestro entorno en los que pasamos más tiempo, rodearnos de personas con las que estemos a gusto y que nos devuelvan un reflejo positivo de nosotros mismos, cuidar aspectos más fisiológicos, como tener una alimentación saludable, un sueño reparador, una armonía entre actividad física y relajación, etc.

El cuidado, es decir, cuidar y ser cuidado, es una necesidad humana esencial para el completo desarrollo de las personas, el mantenimiento de la salud y la supervivencia. Por lo que tenemos el derecho y el deber de cuidarnos. Además existe una relación directa entre autocuidado, autoestima y eficacia, que puede observarse en la forma de actuar de las personas con autoestima alta. Algunos de los rasgos de personas con buena autoestima serían:

  • Poseen mayor nivel de confianza en sí mismas.
  • Son el tipo de personas que quieren ser.
  • Aceptan retos personales y profesionales.
  • Aprenden de los errores.
  • Son más tolerantes.
  • Disfrutan más de los demás y de sí mismos.
  • Tienen mayor capacidad para dar y recibir amor, lo que ayudará a establecer relaciones más satisfactorias.
  • Son asertivos en su comunicación y comportamiento.
  • Asumen riesgos y encuentran satisfacción en ellos.
  • Tienen mayor tendencia a presentar un adecuado rendimiento académico o laboral.
  • Disponen en mayor medida de metas claras y un plan de acción para lograrlas, lo cual hará que las consigan con mayor probabilidad.
  • Pueden disfrutar de los logros de los demás sin sentir celos.

Por lo tanto, si nos aceptamos a nosotros mismos y mejoramos nuestra autoestima dedicando un poco de tiempo a cuidarnos, conseguiremos desarrollarnos y ser nuestra mejor versión, para nosotros y para los demás.

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