Un alto porcentaje de personas que nos leéis usáis a menudo las redes sociales como forma de establecer contacto con otros, comunicar de forma rápida con personas allegadas, compartir fotos que consideramos que poseen mensaje, que son bonitas… No es raro ir por la calle y observar a la gente caminando y mirando su teléfono como si lo más importante fuera la conversación que mantienen a través de móvil, ¡más importante incluso que ser atropellado!

Estamos inmersos en una sociedad en la que las nuevas tecnologías forman parte de la vida de todos nosotros, nos facilitan mucho la vida y nos ayudan a eliminar las barreras de la distancia en la comunicación. ¿Pero cuándo podríamos considerar que estamos pasándonos en su uso? Entre los signos de estar adquiriendo patrones adictivos se encontrarían:

Hipervigilancia: Estar pendiente a la más mínima señal emitida desde el móvil (vibración, sonido) y la comprobación frecuente del teléfono para ver si tenemos alguna novedad, interrumpiendo tareas que estamos llevando a cabo, conversaciones…

“Tener mono si no tengo el teléfono cerca”: Como en todas las adicciones, la persona adicta posee cierto síndrome de abstinencia ante el hecho de no poder hacer uso de su móvil. Dentro de ese síndrome de abstinencia la persona podría experimentar irritabilidad, nerviosismo, ansiedad, manifestaciones que desaparecen una vez volvemos a disponer de nuestro teléfono.

Asociar nuestro ocio al uso de redes sociales: Pasar excesivo tiempo navegando por internet, chateando o consultando redes sociales en detrimento de acudir a eventos sociales, quedadas con amigos, sustituir con una conversación por Whatshapp lo que podría abordarse en una conversación cara a cara…

Utilizar las aplicaciones como forma de invitar al resto del mundo a que conozca nuestro día a día: Un aspecto importante de las nuevas tecnologías es que nos permiten compartir fotos, vídeos, experiencias y es una forma más de interactuar con los demás. Pero podemos caer en el error de “pasarnos” de la raya, ¿es necesario fotografiar y subir a las redes TODO lo que comes, los enlaces de la música que escuchas y lo que estás haciendo a cada momento?

En adolescentes habría que atender al uso problemático de las redes sociales y móviles cuando interrumpe su buen desempeño académico, cuando prefiere estar conectado al dispositivo electrónico antes que quedar con amigos, o cuando aparecen signos de agresividad y/o violencia cuando le separamos del teléfono.

Todos en mayor o menor medida, nos vemos enganchados a las nuevas tecnologías y es probable que os hayáis visto representados en muchos de los signos de alarma que se han expuesto anteriormente. La clave que determinaría lo patológico de nuestra “adicción” sería  el que estas conductas afecten a nuestra capacidad de relacionarnos con los demás, en nuestra autoestima, en nuestras áreas importantes: trabajo, estudios, familia o en que los síntomas de ansiedad o depresión que percibamos asociados se mantengan a lo largo del tiempo. En esos casos se recomienda ayuda profesional de un psicólogo que pueda trabajar con la sintomatología que presente el afectado.

Por otro lado, para todos aquellos que os podéis ver representados pero sin llegar a experimentarlo de forma patológica os presentamos una serie de medidas que podéis ir desarrollando de cara a reducir el patrón adictivo que podáis ir sufriendo:

  • Probad a poner de vez en cuando el modo avión activado en vuestro móvil, de ese modo os alejaréis de la necesidad de estar pendientes del teléfono y el dispositivo no recibirá mensajes, notificaciones ni llamadas… Estableced pequeñas metas de estar sin acceso al móvil durante tramos de 1 hora, 2 horas y aguantad el “mono”. Cuando superéis esta marca de tiempo será momento para aumentar el número de horas sin teléfono por ejemplo a 4 horas. Descubriréis que podéis disfrutar de muchas cosas más allá de todo lo que concierne al teléfono.
  • Cuando estéis haciendo tareas u ocupando el tiempo con amigos, colocad el teléfono lejos de vuestro campo de visión para no favorecer que tiréis del teléfono para comprobar llamadas, mensajes y notificaciones.
  • Es recomendable poner el móvil en modo silencio para notificaciones, no así para llamadas entrantes para las que podéis dejar el sonido activado.
  • Para sincronizar los correos de entrada que queréis recibir elegid la “sincronización manual”, esa medida te mantendrá alejado del teléfono durante bastante minutos, podréis consultar cada cierto tiempo vuestro correo. NO HAY CORREO TAN IMPORTANTE QUE JUSTIFIQUE ESTAR PEGADO AL MÓVIL TODO EL DÍA.
  • Si te gusta escuchar música o leer a través del móvil, estaría bien usar dispositivos diferentes al teléfono, mp3 para la música o el libro electrónico/ de papel para la lectura. Recuerda que la idea es desintoxicarnos del teléfono en la medida de lo posible
  • Silencia los grupos de Whatsapp y lee los mensajes, mira las fotos y contesta en momentos del día en los que no tengas cosas importantes que hacer.
  • Estaría bien que tiraras más de las llamadas de teléfono que de los mensajes, una llamada puede ser más breve que una conversación de Whatsapp y por otro lado favorece un contacto más humano y cercano.
  • Desactiva las notificaciones de tus redes sociales: si te han comentado una foto o un estado del Facebook no pasa nada si lo lees después, de hecho esa medida ayudará a que te alejes un poco de tu teléfono.

Os animamos a que pongáis en práctica lo expuesto. Para despedirnos queremos compartir un vídeo con vosotros que resume cómo las nuevas tecnologías afectan las relaciones cotidianas, llegando a romper parejas o impidiendo que algunas se formen…

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¡LEVANTA LA MIRADA! (You Tube/ Gary Turk)

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