En muchas ocasiones puede ser duro y complicado de asumir para los hijos que papá y mamá ya no se quieren, como pasa con todas las fases de cambio, a la hora de afrontar una ruptura serán muchas las situaciones nuevas a las que el niño se tendrá que exponer que pueden dejar una huella emocional.

images (1)Ya lo dicen los expertos en el área, no será en la mayoría de los casos el divorcio o la separación acontecida el elemento clave que determine el posible malestar y presencia de traumas en el desarrollo psicológico y afectivo del menor. Mucha más importancia tendrá el clima en el que se desarrolle dicho proceso de separación, el cómo se lleve a cabo esa transición y la gestión de todas las nuevas situaciones a enfrentar: una convivencia sin papá y mamá, fines de semana con planes diferentes, así como la aparición de nuevos miembros a escena…

El momento en el que uno de los dos padres tiene una nueva pareja puede ser un 9043-divorcioehijos-ninosmomento de máxima tensión para el menor, pueden aparecer miedos, inseguridades y cierta percepción de robo emocional por parte del nuevo miembro. Por todo ello es conveniente tener en cuenta algunos aspectos importantes:

Para que el niño o adolescente acceda a la nueva pareja debemos esperar a que dicho vínculo entre ambos miembros se haya consolidado. En ninguna relación podemos saber “a priori” si es duradera en el tiempo o no, pero es conveniente para el menor trasladar una imagen de estabilidad en lo emocional, y un patrón de afectos relativamente estable que le sirva como modelo.

fotos-menores_xoptimizadax--644x362La incorporación debe hacerse de forma progresiva, no de un día para otro. Una buena solución es empezar presentando a la nueva pareja como amigo/a e ir generando un contacto progresivo con el/la nuevo/a. hasta que se vea idóneo hablar en términos de “noviazgo”, bien porque lo veamos oportuno, o porque el propio niño nos lo pregunte.

Otro elemento a considerar es el tiempo que repartimos tanto al nuevo miembro de la pareja como a los niños. De cara al menor, será importante en este caso preservar momentos a solas con ellos para llevar a cabo planes que les apetezca para promover que se continúen sintiendo importantes. Eso ayudará a trasladar un mensaje de “no exclusión” al niño: que mamá o papá tengan pareja no implica que se les vaya a querer menos a ellos.

El que uno de los miembros tenga una nueva pareja puede ser complicado de asumir y aceptar también para el “ex”. En estos casos el duelo personal que atraviese uno de los progenitores no debería intoxicar el proceso de adaptación de la nueva pareja con el niño o adolescente. El niño debe sentirse “autorizado” por el otro progenitor para primero respetar y luego querer a la nueva pareja.

Es habitual encontrarse con que muchos niños sienten que mostrando afecto alFotolia_67523899_Subscription_Monthly_M--478x270 nuevo miembro están traicionando el vínculo anterior de sus padres, es importante trabajar en esta idea para evitar que tengan dicha percepción de estar traicionando a nadie.

Importante también es evitar que los padres actúen entre sí como si no ocurriera nada ante la presencia de la nueva pareja, hay aspectos que habrá que negociar y consensuar relativos a pautas educación, horarios y preferencias que debe conocer la nueva pareja y respetarlas.

No podemos obligar a los menores a que sientan afecto y cercanía con las nuevas parejas, pero está probado que son las variables relacionadas entre los padres  y la actitud constructiva de la nueva pareja las que serán decisivas a la hora de constituir un buen vínculo  entre los hijos y la nueva pareja.

Cuando la pareja aparece en escena se cierra en muchas ocasiones la ilusión de3097-94365-a-divorcio_1 reconciliación que podría experimentar el niño/adolescente y probablemente  con ese final de ciclo aparecerá el duelo.

Y como en todos los procesos de duelo se requerirá tiempo, paciencia y una actitud de comprensión por parte de todos los adultos implicados en escena.

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