images (1)El calor ya está aquí. Para muchos de vosotros esta época es sin lugar a dudas, el mejor periodo del año: los días se alargan, el clima invita a hacer planes de playa, de campo, los días de piscina se alternan con paseos nocturnos… Muchos de los factores anteriormente nombrados hacen del periodo estival el más adecuado para descansar y recuperar las energías perdidas a lo largo del año.

Se ha demostrado que las temperaturas cálidas y las horas de sol, bajan los niveles de ansiedad y aumentan el pensamiento racional. El porqué de esta explicación se relaciona mucho con la psicobiología de nuestro sistema nervioso.

Es sabido que laexposición a la luz solar, nos aporta vitamina D y ésta afecta a los sistemas hormonales. La llamada hormona de la felicidad (la famosa serotonina), está en parte condicionada por la luz solar, ya que disminuye al atardecer y aumenta al amanecer. Ésta tiene una función importante en el control de la ira, la agresividad, el humor, el sueño… Es por eso que a niveles bajos de serotonina nos sentiremos más apáticos, tristes, enfadados…y a niveles más elevados, nos sentiremos más alegres, felices y eufóricos. En las estaciones como el otoño y el invierno, las horas de luz son menores y hay más días nublados o lluviosos, por tanto la cantidad de serotonina liberada es más baja y por eso solemos estar más apáticos y desganados. Por contra, cuando llega la primavera y el verano, aumentan las horas de exposición a la luz solar, de esta forma se libera mayor cantidad de serotonina y estamos con mejor estado de ánimo.

Pero como en todo, ningún extremo es por naturaleza bueno y aunque habréis notado que últimamente los días se alargan, pese a ese sol constante que nos acompaña, probablemente muchos de vosotros os hayáis visto invadidos por un estado de ánimo más depresivo, por una mayor tendencia al enfado, o por una sensación desmesurada de falta de motivación y de energía.

En plena ola de calor (que además parece que viene para quedarse) es bastante habitual que todas esas sensaciones anteriormente descritas de felicidad y ánimo expandido se den la vuelta, y pasemos a experimentar una sensación de cansancio, y que dicha sensación sea predominante a lo largo de todo el día.

Una de las explicaciones de este efecto estriba en el empeoramiento de la calidad del sueño que solemos padecer por las altas temperaturas durante los días muy calurosos. En días de fuerte calor tardamos más en dormirnos, nuestro sueño es más ligero y tendemos a no descansar adecuadamente. ¿Qué pasa si no descansamos por la noche? Pues que es probable que al día siguiente nuestro cuerpo esté con mayor predisposición al enfado y que el mal humor se apodere de nosotros.

Por este efecto anteriormente descrito, los psicólogos catalogamos el calor como un “estresor”. Al hablar de estresor, hacemos referencia a un estímulo que puede tener carga estresante para nosotros, ejemplos de estresores que nos rodean en el día a día podrían ser: el ruido, tener un jefe muy inquisitivo, no llegar a fin de mes, o tener una actitud muy perfeccionista con uno mismo. Serían todas esos “estímulos” o situaciones que nos rodean que pueden complicarnos las cosas y elevar nuestra sensación de estrés.

Para profundizar más en el papel estresor del calor, podríamos justificarlo por la existencia de estudios científicos que analizan la relación entre el calor y sus efectos en el comportamiento humano. Científicos de la Universidad de Berkeley en California analizaron 60 estudios de todo el mundo con datos que abarcan centenares de años, y establecieron un vínculo importante entre el clima y los conflictos, con ejemplos como el incremento de la violencia doméstica en India durante sequías, y el aumento de los números de asaltos, violaciones y asesinatos durante las olas de calor en Estados Unidos. En dicho trabajo publicado en la revista “Science” (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24031020) se sugiere incluso que las altas temperaturas también se relacionan con conflictos de mayor envergadura como enfrentamientos étnicos en Europa y guerras civiles en África. Es decir, se ha demostrado que el exceso de calor nos vuelve más violentos y agresivos.

No parece extraño pues, que sea en el verano cuando se den un mayor índice de rupturas de parejas, que se den desavenencias con la familia, tenemos más tiempo para pensar y además podemos estar expuestos a un calor insoportable.

¡No queda otra que armarse de calma, ponerse bajo una buena sombra y plantar cara al calor!

🙂 OS DESEAMOS SUERTE Y PACIENCIA A PARTES IGUALES en estos días. 🙂

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