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	<title>relaciones archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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	<description>Psicólogo en Granada. Gabinete de psicología clínica (especialidad adultos, infantil y adolescentes) Problemas de ansiedad, depresión, informes psicológicos</description>
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	<title>relaciones archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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		<title>Los beneficios de «dar las gracias»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Centro Psicologico Alarcon]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Feb 2017 10:01:55 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando hablamos de psicología, solemos pensar en trastornos psicológicos como la depresión, ansiedad, fobias, etc. Pensamos que la psicología se centra exclusivamente en disminuir y/o eliminar síntomas negativos de diferentes trastornos psicológicos. Sin embargo, desde hace unos cuantos años, se han abierto nuevas líneas de investigación centradas en la Psicología Positiva. Este enfoque se centra [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando hablamos de psicología, solemos pensar en trastornos psicológicos como la depresión, ansiedad, fobias, etc. Pensamos que la psicología se centra exclusivamente en disminuir y/o eliminar síntomas negativos de diferentes trastornos psicológicos. Sin embargo, desde hace unos cuantos años, se han abierto nuevas líneas de investigación centradas en la Psicología Positiva. Este enfoque se centra en identificar y potenciar las virtudes y fortalezas personales, en vez de centrarse únicamente en el síntoma del trastorno. Los planteamientos desde la psicología positiva no niegan la existencia de las emociones negativas, sino que pretenden equilibrar estas experiencias negativas con las emociones positivas, con el fin de desarrollar el potencial humano integrando tanto las fortalezas personales como las debilidades del ser humano.</p>
<p>Una de estas fortalezas personales es la gratitud y es una de las que más se relaciona con la felicidad. En general, la gratitud podría definirse como un sentimiento de agradecimiento y valoración hacia una persona que nos ha ayudado de forma desinteresada. La mayoría de las personas nos hemos sentido felices cuando algún familiar o amigo nos ha prestado su ayuda o nos ha regalado alguna cosa de forma inesperada y sin esperar nada a cambio. Este hecho provoca que en un futuro le devolvamos esa ayuda, ya que nos sentiremos agradecidos y nos gusta comportarnos de igual manera a como se han comportado con nosotros.</p>
<p>Sin embargo, la gratitud no solo la sentimos cuando nos sentimos agradecidos hacia las personas, también podemos <strong>sentirla cuando apreciamos las cosas buenas que nos brinda la vida</strong>. Cuando valoramos los aspectos positivos de nuestra vida (p.ej.: tener trabajo, amigos, salud, amor, etc.), nos sentimos agradecidos por todos los bienes que hemos recibido. Además, la gratitud también podemos sentirla cuando apreciamos la belleza que hay en las cosas más insignificantes como: observar una obra de arte, sentir el olor a tierra mojada cuando llueve, apreciar un paisaje en lo alto de la montaña, etc.</p>
<p>Pero, <strong>¿todos experimentamos estos sentimientos de gratitud? La respuesta es no</strong>. Seguro que  has coincidido alguna vez con una persona a la que le has ofrecido tu ayuda de manera desinteresada y no has obtenido ni un simple “Gracias”. Esto se debe a que estas personas no sienten gratitud, porque puede que piensen que merecen toda la ayuda y dan por sentado que los demás deben de hacer cosas por ellos. Estas personas presentan un elevado narcisismo, lo que provoca que sus relaciones con los demás estén basadas en el egoísmo y sean bastante deficitarias. La ingratitud es propia de personas que han sido educadas en ambientes donde no se les ha enseñado a valorar lo que los demás hacen por ellos, porque simplemente entienden que se lo merecen por ser quienes son. Por consiguiente, tampoco se paran a apreciar los bienes que han recibido por el simple hecho de vivir, ni aprecian la belleza en los pequeños placeres.</p>
<p>Por tanto, una persona que nunca experimente gratitud, es probable que experimente sentimientos negativos relacionados con la infelicidad. Esto se debe a que la ingratitud puede desencadenar emociones negativas, relacionadas con la envidia y la comparación constante con los demás. El hecho de no sentirse agradecido por lo que se tiene, provoca que la persona se centre constantemente en lo que los demás tienen y anhelen tener sus vidas. Además, la ingratitud puede provocar sentimientos relacionados con la depresión y la pérdida del sentido de la vida.</p>
<p>Contrariamente, diferentes autores que han investigado este constructo, afirman que la <strong>gratitud tiene determinadas funciones positivas en la vida de las personas</strong>. Una de las funciones que tiene es que promueve relaciones positivas con otras personas, provocando las condiciones necesarias para que se dé el mantenimiento de éstas. Cuanto más agradecidos se muestran con nosotros, más apreciamos esas amistades y más ganas tenemos de devolverles la ayuda que nos han ofrecido desinteresadamente. Otra de las aportaciones positivas de trabajar la gratitud, es que las personas que se sienten agradecidas disfrutan de mayores niveles de felicidad y bienestar psicológico, debido a que habitualmente recuerdan lo positivo de sus vidas y experimentan en menor medida sentimientos y emociones tóxicas. Además, la gratitud también tiene efectos beneficiosos sobre el insomnio, ya que las personas agradecidas tienen menos pensamientos negativos antes de dormir y por tanto, duermen mejor y disfrutan de más horas de sueño.</p>
<p>Llegados a este punto, puede que te surjan dudas sobre si una persona que no suele sentir gratitud puede hacer algo para sentirla de forma más constante y así, poder sentirse mejor consigo misma y valorar todo aquello que le rodea. Aunque no todas las personas experimentamos la gratitud de igual forma (existen personas que son más agradecidas que otras), sí que existen ejercicios y/o técnicas mediante las cuales una persona puede mejorar la <strong>experiencia de sentir gratitud</strong>. Además, si el hecho de sentirnos agradecidos incrementa nuestra satisfacción con la vida, mantiene nuestras amistades, nos hace felices y nos ayuda a dormir mejor, ¿Por qué no esforzarse en sentir gratitud por todas aquellas cosas positivas que engloban nuestra vida?</p>
<p>Autora: Teresa Navarro Sancho (psicóloga)</p>
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		<title>¿Queréis vacaciones? Yo no, soy adicto al trabajo</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jul 2016 15:05:35 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Estamos en pleno verano, altas temperaturas, muchas horas de luz…muchos de vosotros estáis notando el cansancio acumulado durante el año, no os acordáis del último puente en el que descansasteis o de aquellos días de libres que o cogisteis en semana santa. Estáis deseando que llegue el día de vuestras vacaciones para encontraros con el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estamos en pleno verano, altas temperaturas, muchas horas de luz…muchos de vosotros estáis notando el cansancio acumulado durante el año, no os acordáis del último puente en el que descansasteis o de aquellos días de libres que o cogisteis en semana santa. Estáis deseando que llegue el día de vuestras vacaciones para encontraros con el sol, la tranquilidad, o la fiesta, quizá busquéis un recóndito lugar en el que desconectar y disfrutar. Sin embargo, no todo el mundo atisba la llegada de las vacaciones con tal entusiasmo o felicidad, e incluso es posible que les cueste parar de pensar en el trabajo y que no disfrute de esos días, porque <strong>aunque parezca mentira, en el mundo de las adicciones no paramos de sorprendernos porque si, existen personas adictas al trabajo. Y cuando lo único que importa es trabajar, el periodo vacacional se convierte en una tortura</strong>.<span id="more-1979"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La adicción al trabajo está encuadrada dentro de las de tipo “comportamental” al ser una adicción sin sustancias, y se define por una excesiva implicación de la persona en su actividad laboral, a la que no pone control ni límite, llegando a abandonar otro tipo de actividades (ocio, citas médicas, atención familiar…). Este <strong>exceso no se explica por una necesidad objetiva como por ejemplo, falta de ingresos</strong> suficientes, sino más bien por la aparición de una necesidad de tipo psicológico, generalmente, ansiedad, y que la persona aprende a canalizar a través del trabajo. De hecho, se convierte en una adicción cuando <strong>el trabajo ocupa la función de evitar otro malestar</strong> o emociones negativas.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, podemos hablar de un perfil bastante característico de personas adictas al trabajo. Normalmente son hombres de mediana edad (de 35 a 50 años) perfeccionistas, exigentes consigo mismos, en ocasiones obsesivos, suelen tener un gran desempeño en su puesto de trabajo y estar muy bien valorados, de modo <strong>que socialmente, el papel de los adictos al trabajo está muy reforzado tanto por las empresas, como a nivel social</strong>: <em>“</em><em>Una particularidad de la adicción al trabajo que la diferencia de otras adicciones es que se alaba y recompensa a la gente por trabajar en exceso, esto casi nunca sucede con otras adicciones”, (Fassel, 2000)</em> . El trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo a veces puede estar camuflado debajo de estos comportamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es por todo esto que la adicción al trabajo es la que pasa más desapercibida y que en principio puede no generar problemas en la persona o en su entorno. Sin embargo, a medio y largo plazo, aparecen consecuencias muy importantes con son  el <strong>aislamiento social, problemas en la relación de pareja o el hecho de que las responsabilidades familiares quedan desatendidas, realmente no hay interés por iniciar nuevas relaciones o actividades fuera del trabajo y además suelen descuidar bastante su propia salud</strong>, hábitos de sueño o alimentación…</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las <strong>señales de alarma</strong> más importantes es que si existe tiempo libre fuera del trabajo, la persona no disfruta de él al cree que debería estar trabajando, solucionando problemas en su puesto, o no sabe cómo gestionar su propio estado porque siente altos niveles de malestar, ansiedad y agobio. Realmente es como si el  <strong>trabajo se usara como una “tapadera” para bloquear, evadir o evitar afrontar otros problemas o emociones negativas</strong>. Tal y como señalan los expertos, no estamos hablando únicamente de un exceso cuantitativo de horas de dedicación (que muchas personas tienen sin ser adictos al trabajo), si no que la cuestión es más profunda, al hacer del trabajo el núcleo central de su vida, generándose la incapacidad de tener otros intereses o formas de disfrute.</p>
<p style="text-align: justify;">A largo plazo la adicción al trabajo  se relaciona con <strong>altos niveles de estrés y problemas cardiovasculares</strong>, en algunos casos también se asocia con abuso de sustancias, concretamente alcohol y al móvil e internet como medio de control de asuntos laborales.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de las características que se aprecian en personas adictas al trabajo son:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Se ven incapaces de tomarse vacaciones o descansar. Durante los fines de semana tienen cantidad de preocupaciones laborales con las que experimentan mucha ansiedad. Así mismo pueden notar mucho cansancio cuando paran de trabajar, irritabilidad y culpabilidad.</li>
<li style="text-align: justify;">Para ellos es imposible terminar la jornada laboral con un trabajo inacabado.</li>
<li style="text-align: justify;">Buscan intencionadamente nuevas metas y objetivos de trabajo para realizar en los periodos de descanso, aunque esté fuera de las competencias de su puesto.</li>
<li style="text-align: justify;">Son incapaces de rechazar ofertas de trabajo adicional, aunque implique dedicarle más horas o sobrecargarse. Se ven afectados por una “hiperesponsabilidad” muy elevada.</li>
<li style="text-align: justify;">No limitan ni organizan sus horarios para actividades básicas como comer o dormir, atender a citas médicas o a la familia.</li>
<li style="text-align: justify;">Es frecuente que perciban una fuerte competitividad y autoexigencia en cualquier actividad, especialmente por la necesidad y búsqueda de admiración y obediencia de los demás.</li>
<li style="text-align: justify;">Familiares y amigos se quejan habitualmente de que dedica más tiempo al trabajo que a ellos y que no sabe parar o desconectar. Suelen distanciarse afectiva y socialmente, primero de los entornos menos importantes, para después pasar a los más íntimos.</li>
<li style="text-align: justify;">No saben delegar y supervisan todo personalmente, especialmente si tienen rasgos perfeccionistas de personalidad a la base, ya que creen que los demás no harán sus funciones tan bien como él mismo.</li>
<li style="text-align: justify;">Limitar las lecturas o las pocas actividades de tiempo “libre” a temas laborales (por ejemplo con cursos de formación asociados al trabajo).</li>
<li style="text-align: justify;">Suelen trabajar y rendir muy bien con elevada presión. Sin embargo, luego tienen problemas para relajarse.</li>
<li style="text-align: justify;">Se comunican mejor en la empresa, con los compañeros o en temáticas laborales, que con otro tipo de relaciones interpersonales.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Existe mucha investigación y bibliografía respecto a este tema como una problemática de tipo psicosocial, puesto que estamos inmersos en una <strong>sociedad globalizada donde la productividad da a la persona un valor fundamental</strong>. No olvidemos además que gracias a las nuevas tecnologías, tenemos la posibilidad de estar constantemente “conectados”. <strong>Para un adicto al trabajo, tener la opción de tener el correo en el móvil o estar permanentemente localizable, fomenta la fuerza de la adicción</strong>. En los últimos años además, el patrón típico observado en varones, también se está extendiendo a mujeres. Según el “Centro de investigaciones médicas en ansiedad”, podrían establecerse tres categorías de adictos al trabajo</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Controladores:</strong>quizá sea el que marca el estereotipo que tenemos sobre el “ejecutivo agresivo”. Son personas muy independientes y ambiciosos, para ellos el rendimiento laboral es un medio para lograr el éxito y odian perder el control. Son muy exigentes con su desempeño, de modo que cuando descienden en su rendimiento laboral, se vuelven ansiosos e irritables, al ver que no están consiguiendo su meta.</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Complacientes:</strong>se caracterizan por ser menos ambiciosos y  más sociables que los otros adictos. No buscan el éxito o un gran estatus laboral. Esperan la aprobación y refuerzo por parte de los supervisores y de los compañeros. Suelen callar y evitar problemas al tener un carácter tan inhibido, por ello tienen más posibilidades de padecer depresión y ansiedad.</li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Narcisista:</strong>presentarían un problema más grave de personalidad, en situaciones de tensión, puede llegar a síntomas graves de ansiedad como la despersonalización (sensación de no ser uno mismo, de no conocerse a sí mismo) y a la desrealización (sensación de estar fuera de la realidad, de ver y experimentar lo circundante como un sueño). Son muy egocéntricos, creen que merecen mejor posición y valoración en su empresa. No dudarán en pisar a compañeros para cumplir sus metas personales a través del trabajo.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>premisas básicas y fundamentales</strong> para trabajar desde el punto de vista de una intervención psicológica ante este tipo de problemas, tal y como señala Fernando Mansilla en “psicología online” son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Para el 100% de las personas, hay una gran cantidad de actividades con las que disfrutar, no sólo el trabajo.</li>
<li>En las tareas laborales es estrictamente necesario delegar.</li>
<li>La jornada laboral es de ocho horas y debe limitarse a ese tiempo.</li>
<li>El trabajo para realizar en casa debe ser excepcional.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Para abordar la adicción al trabajo, el planteamiento terapéutico es similar al de otro tipo de adicciones sin sustancias, teniendo como objetivo establecer un equilibrio entre el área personal y laboral. En primer lugar, es <strong>necesario una profunda evaluación</strong> de la situación actual de la persona y de su historia de vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde un punto de vista cognitivo-conductual, se puede intervenir con <strong>pautas dirigidas al control de la ansiedad y gestión adecuada del tiempo</strong>, como son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Reducción paulatina de la jornada laboral.</li>
<li>Programa alternativo de actividades fuera del ámbito laboral para cumplir obligatoriamente.</li>
<li>Exposición y gestión a la ansiedad junto con la limitación del acceso al trabajo online, teléfono, comprobación y recepción de mail…</li>
<li>Priorización de actividades y aprender a delegar.</li>
<li>Afrontamiento de problemas, errores y la elevada autoexigencia.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Si queréis leer más sobre este tema, os recomendamos el siguiente artículo: <a href="http://www.psicologia-online.com/ebooks/riesgos/capitulo6_1.shtml">http://www.psicologia-online.com/ebooks/riesgos/capitulo6_1.shtml</a></p>
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		<title>No debería sentirme así</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jan 2016 12:14:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Tania Martínez Montero (Psicóloga) ¿Cuántas veces te has preguntado si lo que estás haciendo o sintiendo lo hace todo el mundo? ¿Es normal lo que estoy pensando? Es muy frecuente que nos preguntemos en el día a día si algunas de las cosas que hacemos, decimos o pensamos son normales y si lo hará todo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<pre style="text-align: justify;"><strong>Tania Martínez Montero (Psicóloga)</strong></pre>
<p style="text-align: justify;">¿Cuántas veces te has preguntado si lo que estás haciendo o sintiendo lo hace todo el mundo? ¿Es normal lo que estoy pensando?</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/01/lonely-273629_960_720.jpg" rel="attachment wp-att-1620"><img loading="lazy" class="wp-image-1620 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2016/01/lonely-273629_960_720-300x300.jpg" alt="lonely-273629_960_720" width="209" height="209" /></a>Es muy frecuente que nos preguntemos en el día a día si algunas de las cosas que hacemos, decimos o pensamos son normales y si lo hará todo el mundo. De hecho, <strong>muchas de las personas que acuden a consulta nos preguntan si lo que les ocurre, hacen o piensan lo comparten con más gente o están “locos” o son “raros”</strong>,  y muchas veces encuentran un gran alivio en saber que las cosas que nos perturban son más comunes en el día a día de cualquier persona de lo que creemos.<span id="more-1619"></span></p>
<p style="text-align: justify;">El problema de esto radica en los grandes tabús de la psicología y de la mente humana, pues a día de hoy nos sigue resultando difícil exponer dudas y buscar ayuda aún siendo el objetivo el ser felices. <strong>Si ahora mismo te dijeran que tu mejor amigo o amiga, que un familiar cercano o tu pareja tiene cáncer, nadie dudaría en llevarse las manos a la cabeza y preguntarse ¿Por qué?</strong> ¿Por qué a ti? Nos atravesaría la noticia como la flecha más hiriente del mundo. Pero, ¿y si te dijeran que sufre una depresión? La mayoría no se lo tomaría en serio o, al menos, no con la importancia que corresponde a una depresión, pues esta es la principal causa mundial de incapacidad según la Organización Mundial de la Salud. A muchos de vosotros se os vendrían las mismas expresiones, “¡Qué cuento tiene!”, “¡Lo que tiene que hacer es espabilar!”, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto ocurre porque a todos nos da miedo o vergüenza reconocer nuestro estado psicológico por los juicios que puedan hacer los demás y, además, no estamos preparados para acompañar a las personas cuando tienen este tipo de sentimientos. No sabemos respetar que el resto de personas, incluso nosotros mismos,  tenemos derecho a sentirnos “así” en algunos momentos de nuestra vida y es normal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué ocurre cuando reaccionamos así y juzgamos a la persona que está pasando por un mal momento?</strong> Cuando emitimos juicios del tipo “Eres más débil”, “Eres demasiado sensible”, “Qué tontería más grande”, etc, no estamos empatizando con la persona que tenemos frente a nosotros. Esto, por supuesto, tiene determinadas consecuencias:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>“Lo que me pasa no es normal”:</strong> cuando no nos ponemos en el lugar del otro, hacemos que se sienta extraño y, con esto, empeoramos su sufrimiento. Ahora, además de la situación que le ha llevado a sufrir, tendrá un miedo mayor por lo que está sintiendo.</li>
<li><strong>“Pensarán que estoy loco”:</strong> tendrá miedo a los juicios de los demás, lo que le llevará a esconder todo lo posible de su estado emocional. No sólo no buscará ayuda, si no que las personas que les rodean no verán su estado real, siendo imposible y muy poco probable que puedan ayudarle. Esto, lamentablemente, es lo que ha llevado en muchas ocasiones a leer o ver en las noticias que alguien ha acabado suicidándose y la familia y amigos no tenían ni idea de lo que ocurría.</li>
<li><strong>“No debería sentirme así”</strong>: por si no tuviera bastante con aquello que le hacesufrir y con el miedo a lo que puedan pensar, hay que añadirle la autoexigencia. Todo lo que empiece por un “debería” nos llevará por un mal camino, pues nos estamos guiando por un error cognitivo, es decir, un error de pensamiento. Por esto, si mal pienso, mal existo.</li>
<li><strong>Maltrato emocional</strong>: cuando esta falta de empatía se mantiene en el tiempo, llegamos a un maltrato emocional del otro, pues no estamos respetando su derecho a sentirse triste ni la función adaptativa que esta emoción tiene. [Véase <a href="http://alarconpsicologos.com/sentirse-mal-para-ser-feliz/">Sentirse mal para ser feliz</a> ]</li>
<li><strong>Contribuimos al malestar del otro</strong>: cuando una persona sufre y está triste, lo que necesita es soltar lastres, deshacerse en la medida de lo posible de aquello que le ha llevado al límite emocional. Al no empatizar, le estamos diciendo que lo está haciendo mal y, con ello, estamos sobrecargando a la persona en lugar de darle el espacio y el tiempo que necesita.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Sabiendo esto, <strong>¿qué puedo hacer si quiero ayudar a alguien?</strong> Es frecuente que caigamos en estos errores sin quererlo y teniendo como objetivo ayudar. Suele confundirse la empatía con la simpatía. Para entenderlo mejor:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Simpatía</strong>: es una actitud que nos lleva a “decorar” la realidad del que sufre con aspectos positivos. Por ejemplo, <em>-He suspendido uno de los exámenes más importantes de la universidad. – Al menos estás estudiando una carrera.- He tenido un aborto.- Al menos sabes que puedes quedarte embarazada.-</em> Aunque pueda parecer ridículo, esto es mucho más común de lo que imaginamos. Todos sabemos que cualquier situación tiene su parte buena, pero eso no significa que no podamos sentirnos tristes de manera puntual por aquello que estamos viviendo.</li>
<li><strong>Empatía</strong>: es la capacidad de ponerse en la piel del otro. Si nos preguntásemos, si yo estuviera viviendo lo mismo que tú ¿cómo me sentiría? Ser empático es una elección arriesgada, pues supone conectar con una parte de ti que conoce la emoción que vemos en la otra persona. Ser empático supone conocerse uno mismo y madurar a nivel emocional. Cuando alguien comparte contigo algo que le resulta difícil y le angustia es preferible escuchar “No sé qué decirte y no sé cómo debes sentirte con todo esto. Tiene que ser difícil estar en tu situación”. Con esto, no hemos solucionado nada, pero estamos siendo respetuosos con el otro y no estamos juzgando.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, para ser empáticos y ayudar a los demás en los momentos difíciles:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Elimina las frases del tipo “<strong>No te preocupes”, “No te ralles” o “No es para tanto</strong>”</li>
<li><strong>No juzgues, escucha lo que el otro tiene que decir</strong>. Que aún no lo hayas vivido, no significa que no te pueda pasar a ti, y que no lo comprendas no implica que no sea normal.</li>
<li><strong>Respeta los tiempos que tiene cada uno</strong>. No todo el mundo necesita el mismo tiempo para todo.</li>
<li><strong>Responde de manera empática</strong>. Utiliza frases del tipo <em>“Veo lo triste que estás, tiene que ser difícil pasar por algo así”, “No puedo imaginarme cómo es pasar por esto”, “Entiendo que estás pasando por un momento muy difícil”.</em></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Pero, sobre todo, recuerda lo más importante. Todas y cada una de las personas con las que convives en el día a día, y con las que cruzas aunque sea un solo momento, está librando una batalla de la que no conoces nada, por lo que se amable, no juzgues y pon tu granito de arena al bienestar de los demás y al tuyo propio.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Cierra los ojos para no juzgar, agudiza tus oídos para escuchar aquello que tienen que decir, ponte los zapatos del otro para comprenderlo y abre tu corazón sano para acunar a aquel que perdió el suyo.</em></p>
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		<title>El gran reto de la Navidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Dec 2015 10:22:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Estefanía Aguilera de la Cruz (psicóloga) “Este año&#8230;la comida en casa” “Tengo miles de regalos que comprar” “Odio las colas del supermercado y gastar tanto” “Espero que mi cena familiar no sea una batalla campal” “Es Navidad, pese a estar de vacaciones no paso tiempo con mi pareja” &#160; La dulce Navidad, época de reuniones con [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<pre>Estefanía Aguilera de la Cruz (psicóloga)

</pre>
<p style="text-align: center;"><em>“Este año&#8230;la comida en casa” </em><em>“Tengo miles de regalos que comprar”</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>“Odio las colas del supermercado y gastar tanto”</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>“Espero que mi cena familiar no sea una batalla campal”</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>“Es Navidad, pese a estar de vacaciones no paso tiempo con mi pareja”</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">La dulce Navidad, época de reuniones con familiares o amigos puede tornarse en una amarga realidad que nada tiene que ver con las fantásticas películas navideñas que vemos por televisión.<span id="more-1511"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En estas fechas encontramos los típicos turrones, mantecados, villancicos y luces que nos transmiten el espíritu de compartir, de vivir el futuro con esperanza, de soñar con nuevas metas.  Sin embargo también podemos sufrir las características discusiones o desacuerdos familiares, llegando incluso a parecer que esta fecha más que unirnos con las personas que queremos nos separan y generan malestar. Otro aspecto destacado de esta época del año sería el estrés de estar rodeado de gente en todos los sitios, así como los gastos extra de hacer regalos, adornar la casa y la gran cantidad de eventos sociales a los que “debemos asistir”.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, conviene añadir que es una <strong>época del año en la que hay que tomar decisiones</strong> en cuanto a los encuentros familiares a los que queremos (o nos vemos obligados) a asistir. Estos cambios pueden incluir la convivencia con familiares cercanos durante algunos días, algo que puede generar cambios en nuestra rutina pudiendo favorecer tensiones que marquen las fiestas navideñas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los temas que protagonicen dichos <strong>conflictos familiares</strong> podrían ser de naturaleza económica, relacionados con la comunicación disfuncional entre familiares y los asociados a la pareja. Además pueden aparecer problemas emocionales o psicológicos asociados al estrés de preparativos, expectativas no cumplidas respecto a las reuniones familiares e incluso las problemáticas relacionadas con la pérdida reciente de algún familiar o amigo cercano.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos os estaréis preguntando: ¿Qué he de hacer en concreto? A continuación aportamos algunas pautas para llevar la Navidad de forma más liviana y evitar el posible desgaste psicológico habitual para algunas personas.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>¿CÓMO ACTUAR EN PAREJA?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es conveniente generar un <strong>presupuesto común</strong>, para no exceder la suma de dinero que cada miembro de la pareja prevé gastar. Esta cuestión pasaría por negociar el desembolso económico previsto para las fiestas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/12/LV_20141230_LV_FOTOS_D_54422226045-992x558@LaVanguardia-Web.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-1515 size-thumbnail" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/12/LV_20141230_LV_FOTOS_D_54422226045-992x558@LaVanguardia-Web-150x150.jpg" alt="LV_20141230_LV_FOTOS_D_54422226045-992x558@LaVanguardia-Web" width="150" height="150" /></a>A la hora de decidir con quién pasar las fechas señaladas deben <strong>evitarse posturas impuestas</strong> y no pactadas entre ambos miembros. Recordemos que la idea es hacer de la Navidad algo agradable y que disfrutar en común (algunas ideas podrían ser el hacer turnos cada año con una parte de la familia, o cada fecha importante en un hogar distinto).</p>
<p style="text-align: justify;">En caso de que las costumbres navideñas puedan ser muy importantes para un miembro de la pareja y no para el otro lo ideal sería encontrar <strong>puntos de acuerdo entre ambos</strong>. En caso de estar en el grupo de los que no disfrutan de la simbología y de las implicaciones de estas fechas convendría considerar que al margen del trasfondo navideño de las semanas venideras podéis plantearlo como un tiempo en el que se os permite más disponibilidad de tiempo para estar juntos y para compartir más momento de ocio.</p>
<p style="text-align: justify;">En la medida de lo posible convendría reservar unos días u horas dentro de este periodo para fomentar <strong>planes en pareja</strong> (a solas), incluso incluyendo planes nuevos compartidos para salir del cansancio que supone el estrés de estos días.</p>
<p style="text-align: justify;">En caso de que la pareja tenga <strong>hijos</strong> se pueden <strong>programar actividades o juegos</strong> para que no se aburran en estas fechas, sobre todo para alejarles de la formalidad que supone en muchas ocasiones las reuniones familiares (algunos ejemplos podrían ser: pintar caretas de Santa Claus/Reyes Magos en Nochebuena/Reyes, hacer una gymkana por casa para los más pequeños en la que se acaben encontrando los regalos…).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿CÓMO LLEVAR MEJOR LAS RELACIONES CON FAMILIARES?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Será fundamental ajustar expectativas, las comidas familiares no tienen porqué ser como en las películas.</p>
<p style="text-align: justify;">Conviene no intentar controlar todos los aspectos que pueden acontecer durante los eventos familiares (ya sean buenos o malos), para ello será preferible centrarse en los aspectos positivos de la reunión para disfrutarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">En relación a la sobrecarga de ocupaciones propias de esta época no estaría de más <strong>pedir ayuda para preparativos y organización</strong>. Sería conveniente evitar en la medida de lo posible la sobrecarga de trabajo y el cuidar nuestras exigencias (“Debería hacer la comida solo/a” “Deberíamos preparar la casa para que esté perfecta”).</p>
<p style="text-align: justify;">Las<strong> temáticas de las conversaciones</strong> en la mesa durante los eventos festivos debe ser otra cuestión a considerar. Es preferible elegir temas neutros de conversación (evitando así temas asociados a política, procurando no mencionar discusiones familiares previas…).</p>
<p style="text-align: justify;">Si detestas la Navidad, una vez finalizadas estas fechas, no quedará otra que utilizar el sentido del humor y reconfortarte ya que la Navidad solo pasa una vez al año.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Te sientes con más fuerza para afrontar estas fiestas? Esperamos que estas pautas te sean de ayuda para prevenir el estrés y pasar tiempo de manera  agradable con los tuyos. <strong>¡FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Celotipia, el mal conocido como locura de amor</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Oct 2015 10:09:55 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>“Si yo me fío de ti, pero no de ellos”, “¿Con quién hablas tanto?, “Es que yo sé cómo son los hombres”, “¿Qué quería esa?”, “No son celos, cuido de lo que es mío”, “Me haces ponerme celosa”, “Lo nuestro también comenzó con una amistad”, “Seguro que van detrás de ti”, “Tengo celos porque te quiero”… [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com/2015/10/23/celotipia-el-mal-conocido-como-locura-de-amor/">Celotipia, el mal conocido como locura de amor</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com">  Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online </a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>“Si yo me fío de ti, pero no de ellos”, “¿Con quién hablas tanto?, “Es que yo sé cómo son los hombres”, “¿Qué quería esa?”, “No son celos, cuido de lo que es mío”, “Me haces ponerme celosa”, “Lo nuestro también comenzó con una amistad”, “Seguro que van detrás de ti”, “Tengo celos porque te quiero”…  </em></p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuántas veces no has escuchado este tipo de frases? Los celos son algo cada vez más común en nuestra cultura, configurándose como una emoción social que se está normalizando, quizá de un modo excesivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/images-61.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1350 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/images-61-300x300.jpg" alt="images (6)" width="264" height="264" /></a>El término “celos” se refiere a la <strong>sospecha o inquietud porque la persona amada haya mude su cariño, poniéndolo en otra persona</strong>. Esa sensación o percepción de ser abandonado, implica una <strong>incertidumbre, desconfianza, ansiedad y altos niveles de estrés</strong>, que impulsan a la persona a controlar o querer mantener desesperadamente la atención del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Los celos en términos de supervivencia tienen una función en nuestra evolución, concretamente en la niñez, cuando el ser humano depende de otra persona para garantizarle no sólo alimento y protección, sino cariño y atención. El bebé reclamará de su cuidador, con el que genera un vínculo muy fuerte, un amor incondicional que considera exclusivo y será adaptativo que sienta celos ante la aparición de hermanos, otros niños o adultos que le retiren su salvavidas físico y emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los celos en la adultez se asocian a inseguridad e inmadurez</strong>. De hecho, es más común que los celos aparezcan en etapa de la juventud y adolescencia,  ya que es aquí donde el individuo se relaciona de modo más libre con su entorno, conforma su personalidad y desarrolla plenamente su autoconcepto, produciéndose un estado de ansiedad e inseguridad ante el miedo a perder la atención  del ser querido. Esta etapa es transitoria a menos que el individuo no alcance su maduración emocional que le permita <strong>reducir la incertidumbre y tolerar la frustración de no ser el único para otra persona</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Es frecuente que los celos hagan su aparición especialmente en relaciones de pareja inestables, de manera puntual o en situaciones contextualizadas. Todos nosotros hemos sentido celos de nuestros hermanos, compañeros de clase, amigos, alguna pareja o conocemos a alguien que los ha sentido y no por ello estamos ante una persona celosa o enferma de celos. Sin embargo, cuando <strong>no hay control de esta emoción, de los pensamientos (desconectando de la realidad) y las conductas</strong> se vuelven impulsivas e irracionales, podemos hablar de un problema grave, conocido como <strong>celos patológicos, celotipia o trastorno delirante por celos.</strong><span id="more-1344"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La <strong>celotipia</strong> son celos incontrolados hacia la pareja que se basan en ideas no sólo exageradas o distorsionadas, sino también en ideas delirantes. Lo que más llama la atención es que los celos son irracionales y están fuera de contexto, llegando a pensar que su pareja es infiel con personas que no conoce o están fuera de su alcance (artistas, personajes políticos o televisivos), incluso con familiares o allegados que no entrarían en el plano íntimo relacional. Los celos son patológicos cuando se presentan <strong>sin tener una situación real que muestre la posibilidad de abandono, engaño o traición y no se presta a una argumentación o a una lógica</strong>. La consecuencia conductual será actuar impulsiva y obsesivamente, buscar permanentemente indicios de infidelidad, vigilar, perseguir, asociar hechos o situaciones para darle justificación a los celos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Estadísticamente, los datos muestran que es más común encontrar este tipo de conductas en hombres aunque también se da en mujeres y puede llegar a interferir en las relaciones familiares, laborales o de amistad. La persona con celotipia busca demostrar su creencia de la infidelidad en razonamientos erróneos apoyándose en pequeñas pruebas como manchas en las sábanas, olores en la ropa, llamadas telefónicas, gestos y miradas cómplices o el tono de voz que es usado por la pareja. Todo esto tiene como consecuencia todo un <strong>repertorio de conductas de control hacia la pareja de tipo psicológico y/o físico</strong>, llegando a agredir a la pareja. Por esto, es necesario una rápida y adecuada intervención.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo podemos reconocer un problema de celotipia?</strong> Algunas señales son:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Incorporación de un tercero imaginario en la relación de pareja.</li>
<li style="text-align: justify;">El sujeto no tiene conciencia del problema.</li>
<li style="text-align: justify;">La persona está permanentemente vigilante de situaciones cotidianas o revisando objetos personales de su pareja.</li>
<li style="text-align: justify;">Percibe e interpreta hechos cotidianos de manera errónea, buscando siempre justificar una situación de infidelidad o engaño.</li>
<li style="text-align: justify;">Imposibilidad de controlar impulsos, pensamientos, percepciones falsas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>personas que padecen de celotipia sufren mucho y hacen sufrir también a la pareja</strong>. Es frecuente que no puedan mantener relaciones durante mucho tiempo si no es a través del sometimiento y que finalmente acaben siendo abandonados al ser insoportable el control que ejercen en el otro. Cuando son abandonados, utilizan este hecho como argumento para <strong>justificar sus comportamientos y sustentar sus ideas delirantes</strong>. Una persona con este tipo de trastorno puede ser bastante funcional y tiende a no mostrar ningún comportamiento extraño en su vida, pero con el paso del tiempo puede verse abrumada por el efecto de las creencias anormales y los altos niveles de ansiedad.</p>
<p>Entre las<strong> causas que pueden ayudar a explicar el desarrollo de la celotipia</strong>, se encuentran:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">En la niñez, el abandono por parte alguna o varias personas significativas.</li>
<li style="text-align: justify;">Carencias de atención y afecto.</li>
<li style="text-align: justify;">Haber sido discriminado, rechazado, criticado o comparado con frecuencia.</li>
<li style="text-align: justify;">Maltrato físico.</li>
<li style="text-align: justify;">Ruptura familiar traumática por el abandono del padre o de la madre.</li>
<li style="text-align: justify;">Haber sido testigo de la infidelidad del padre o la madre.</li>
<li style="text-align: justify;">Tener un pobre concepto de uno mismo y por tanto no creerse digno de ser amado.</li>
<li style="text-align: justify;">Tener creencias negativas tales como: el amor no existe, la gente trata de aprovecharse de uno, el amor es sexo, amar porque es igual a sufrir, que los hombres son infieles por naturaleza y las mujeres son fáciles&#8230;</li>
<li style="text-align: justify;">Haber tenido experiencias previas de infidelidad en otras relaciones.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Cuando los celos afectan a la pareja o a otros ámbitos, sería recomendable terapia psicológica para que  ayude a la persona a trabajar sobre su <strong>autoestima</strong>, que es la clave que mantiene el problema.</p>
<p><em>Son celos cierto temor</em><br />
<em> tan delgado y tan sutil,</em><br />
<em> que si no fuera tan vil,</em><br />
<em> pudiera llamarse amor</em>.  (Lope de Vega)</p>
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		<item>
		<title> “Es imposible hablar contigo…” Principales errores en la comunicación de pareja.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Oct 2015 15:59:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Para que la comunicación en la pareja sea efectiva, y no simplemente argumentación, tenemos que estar dispuestos a escuchar y entender a nuestra pareja. No debe tratarse solamente de defender nuestras propias convicciones y puntos de vista, lo cual lleva simplemente a un tipo de comunicación inaccesible e inflexible. En una relación es necesario comunicar [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Para que la comunicación en la pareja sea efectiva, y no simplemente argumentación, tenemos que estar dispuestos a <strong>escuchar y entender</strong> a nuestra pareja. No debe tratarse solamente de defender nuestras propias convicciones y puntos de vista, lo cual lleva simplemente a un tipo de comunicación inaccesible e inflexible.</span></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/terapia-pareja.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1334 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/terapia-pareja-300x300.jpg" alt="terapia-pareja" width="196" height="196" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">En una relación es necesario comunicar los sentimientos, tanto positivos como negativos. Para ello, no sólo nos servimos de las palabras, sino también cuentan  la mirada, los gestos, la sonrisa, el tono de la voz, etc. A esto le llamamos <strong>lenguaje no verbal </strong>y que, en la mayoría de las ocasiones, es más expresivo y cercano que las propias palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">El ritmo de vida que llevamos requiere de muchos esfuerzos y, en muchas ocasiones, el cansancio o la falta de tiempo son unos de los grandes enemigos de la comunicación, por lo tanto, es necesario que la pareja tenga espacios para el diálogo; al igual que se planean los tiempos para ir a los compromisos sociales, las tareas de la casa, para ir al súper o para llevar a los niños a sus actividades.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Es muy fácil caer en el error de comunicarnos con nuestra pareja bajo un enfoque crítico y con poca tendencia a la solución de problemas, son tácticas que incluyen, en la mayoría de los casos, imposiciones y puntos de vista propios, sin dejar margen para los del otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Tengamos en cuenta que estos errores pueden cometerse por un solo miembro de la pareja o por ambos a la vez, lo cual resultará una batalla campal.</span><span id="more-1332"></span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">                      <span style="color: #000080;">   Algunos de estos errores son:</span></p>
<ol>
<li><strong><span style="color: #993366;">COMUNICACIÓN ABSOLUTISTA</span></strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Es una forma de comunicación en la que <strong>imponemos nuestro propio criterio</strong> a la otra persona ya que creemos que nuestro punto de vista es siempre mejor que el de nuestro compañero/a.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Este criterio personal, a menudo, está basado en normas rígidas y absolutas que no permiten variación o puntos de vista distintos. Este tipo de pensamiento rígido lleva detrás frases compuestas por verbos como <strong>“deber” o “tener”</strong> los cuales implican obligación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">En lugar de expresarnos con imposiciones (las cuáles suelen ser recibidas con bastante rechazo), es preferible hacerlo en términos de deseos. Para ello, los verbos que podemos usar son “gustar” o “querer”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Ejemplos:</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">“Deberías ayudarme” &#8211;&gt; “Me gustaría que me ayudaras”.</span></p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">La primera frase implica que la acción es algo impuesto y tiene que hacerse por obligación. Sin embargo, en la segunda frase hacemos públicos nuestros deseos, sin imposiciones. De esta forma, será más fácil hacer llegar nuestra queja a la otra persona sin que ésta se ponga a la defensiva.</span></p>
<ol start="2">
<li><strong><span style="color: #993366;">COMUNICACIÓN EXTREMISTA (VISIÓN DE TÚNEL)</span></strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Este tipo de comunicación se basa en la idea de que las cosas son blancas o negras, no existe la gama del gris. A la hora de expresar algún defecto o alguna queja, las personas con este tipo de comunicación valorarán enormemente los aspectos negativos de la situación y no nombrarán en ningún momento los positivos.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Ejemplos de este tipo de comunicación son frases como:</span></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">“Todo te sale mal”</span></li>
<li><span style="color: #000080;">“No sabes hacer nada bien”</span></li>
<li><span style="color: #000080;">“Eres el peor marido del mundo”</span></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Si hiciéramos un intento por encontrar la parte buena de cada frase, nos quedaría:</span></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">“Hay cosas que te salen bien y otras mal”</span></li>
<li><span style="color: #000080;">“Tienes defectos y virtudes como todo el mundo”</span></li>
</ul>
<ol style="text-align: justify;" start="3">
<li><strong><span style="color: #993366;">COMUNICACIÓN INFLEXIBLE (TENER RAZÓN)</span></strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Las personas que utilizan este tipo de comunicación piensan que su punto de vista es el mejor, siempre tiene la razón y por lo tanto, la impondrán por encima de todo. Su objetivo a la hora de discutir no es solucionar el problema, sino “convencer al otro”.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Generalmente no les interesa el punto de vista de su pareja y, por lo tanto, se centrarán en decir  la última palabra. Para ello buscará ejemplos muy exagerados, utilizará argumentos extremistas o dará importancia a un único punto sin importancia con tal de demostrar a su “contrincante” que está equivocado y que quien tiene la razón es él.</span></p>
<ol style="text-align: justify;" start="4">
<li><strong><span style="color: #993366;">ADIVINAR EL PENSAMIENTO DE TU PAREJA</span></strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Es uno de los errores más frecuentes y que más dificultan la comunicación. En estos casos, nos dedicamos a <strong>adivinar lo que está pasando por la cabeza del otro </strong>y después, actuamos en consecuencia, siempre en base a nuestra interpretación personal y a lo que creemos haber visto en el otro.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">El error de esta forma de expresión es que rara vez se adivina el pensamiento y, por lo tanto, “meteremos la pata” en la muchas ocasiones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Es muy frecuente <strong>no dejar que la pareja termine de expresarse </strong>y dar por sabido lo que va a decir</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">En estos casos, lo deseable es preguntar siempre a nuestra pareja su opinión y no dejarnos llevar por ese conocimiento del otro que nos permite “adivinar” sus pensamientos y, por lo tanto, atribuirle determinadas intenciones. Intenta informarte antes de actuar, así evitaras muchas meteduras de pata.</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000080;">¡Esperamos que os haya resultado de interés!</span></p>
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		<title>El arte de vivir avergonzado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Sep 2015 10:33:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
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		<category><![CDATA[fobia social]]></category>
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		<category><![CDATA[terapia cognitivo-conductual]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La fobia social es un problema de ansiedad. Consiste en un miedo muy intenso a ser juzgado por los demás y a sentir vergüenza en diferentes contextos sociales. Todos nosotros en algún momento, hemos pasado por una situación o acontecimiento en el que hemos estado nerviosos al conocer a gente nueva o al tener que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/descarga.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1227 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/descarga-300x300.jpg" alt="descarga" width="196" height="196" /></a>La fobia social es un problema de ansiedad. Consiste en un <strong>miedo muy intenso a ser juzgado por los demás y a sentir vergüenza en diferentes contextos sociales</strong>. Todos nosotros en algún momento, hemos pasado por una situación o acontecimiento en el que hemos estado nerviosos al conocer a gente nueva o al tener que hablar en público. Sin embargo, para algunas personas, este miedo puede ser tan potente que llega a ser incapacitante, impidiéndole ir al trabajo o llevar a cabo actividades cotidianas, teniendo una importante consecuencia a nivel de malestar psicológico y especialmente en el autoconcepto.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que experimentan altos niveles de ansiedad social se preocupan especialmente por contextos novedosos, en los que se ve expuesto a relacionarse con personas que no pertenecen a su ámbito familiar o íntimo y donde <strong>perciben e interpretan que pueden estar siendo evaluados o juzgados según su comportamiento</strong>. En lugares conocidos o con personas de su confianza, suelen estar más tranquilos, seguros y disfrutar de las relaciones sociales, de hecho, anhelan poder relacionarse mejor y sufren al verse inhábiles a la hora de comunicarse con los demás.<br />
<span id="more-1225"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso</strong>. La  idea de poder ser juzgados o de que puedan pensar mal de ellos, hace que se activen reacciones muy potentes de ansiedad física (rubor, sudor, temblores, tartamudez), confirmando así el temor del sujeto de que se note públicamente su malestar. Pueden rumiar, imaginarse y anticipar estas situaciones o cómo se comportarán, semanas antes de que éstas ocurran</p>
<p style="text-align: justify;">Una persona con ansiedad social <strong>es consciente de que sus reacciones son excesivas e irracionales y saben que no les ocurrirá nada</strong> de vida o muerte, sin embargo, la exposición a las situaciones sociales temidas provoca una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de ansiedad relacionada con un contexto específico. Por ello es muy habitual que la persona quiera <strong>evitar las situaciones sociales o actuaciones en público.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una de las formas más importantes sería la ansiedad o fobia social<strong> “generalizada”, </strong>cuando los temores hacen referencia a la mayoría de las situaciones sociales. Estaríamos hablando de que la persona tiene ansiedad ante situaciones tan cotidianas como usar un aseo público, comer o beber delante de otras personas, hacer compras, pedir citas, iniciar conversaciones con desconocidos…</p>
<p style="text-align: justify;">La fobia social <strong>“específica”</strong> es mucho más frecuente, al darse en contextos más concretos y más fáciles de evitar, ya que nos referiríamos a una sola situación problemática como sería leer en alto, hablar en público, dar un discurso, devolver un artículo defectuoso en una tienda…situaciones que a mucha gente les cuesta afrontar por el sentido de vergüenza y miedo al ridículo, pero que tiene a la base una falta de asertividad que no afecta a todas las áreas de la persona, ni a su funcionamiento general.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>patrón de pensamiento</strong> que se va instaurando en la persona a lo largo de sus interacciones sociales es muy <strong>egocentrista</strong>, porque creen ilusoriamente, que todo el mundo está pendiente de ellos, que le están mirando, que hablarán de él y que darán una extrema importancia a cualquier error social que cometa. Se preocupan mucho por conseguir la aprobación de los demás y caerles bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos hemos cometido errores sociales sin importancia: olvidar el nombre de la persona que nos acaban de presentar, derramar un vaso, atascarnos al hablar, no contestar adecuadamente a preguntas… la diferencia está en <strong>cómo se interprete este hecho</strong>. Ante momentos como éste, una persona con estos esquemas mentales, tiende a ser muy destructivo consigo mismo, atribuyendo de modo automático, que los demás le criticarán y serán igual de injustos como lo es él al juzgarse tan negativamente.</p>
<p style="text-align: justify;">La fobia social comienza a gestarse en la infancia, donde pueden observarse fuertes rasgos de timidez, miedo a interaccionar con adultos u otros niños, siendo frecuente que les cueste hacer amigos y se sientan aislados. El origen de la ansiedad social hay que buscarlo teniendo en cuenta varios factores de diferente índole. A veces hay rasgos de personalidad que contribuyen a mantener este patrón de comportamiento (el más evidente sería un rasgo de introversión muy marcado) pero al tener un componente ansioso tan claro, es habitual detectar un <strong>aprendizaje en el que el miedo ha condicionado estas situaciones</strong>. Así mismo, es muy lógico encontrar que la persona a lo largo de su vida <strong>no haya podido desarrollar unas habilidades sociales</strong> adecuadas desde la infancia y esto haya contribuido a no sentirse cómodo y seguro en contextos sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que tienen este tipo de problemas sociales sufren porque quieren relacionarse mejor y disfrutan de la gente cuando están en un contexto seguro y sienten que controlan la situación. No huyen de la gente porque no les guste estar con ellos, sino que temen hacer el ridículo y les puede ese sentimiento de vergüenza. Es muy común que este tipo de personas se aíslen mucho fuera de su entorno íntimo y que sufren elevados niveles de depresión, ansiedad y baja autoestima.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo podemos ayudar a una persona que tenga este problema?</strong> La psicoterapia que sigue una linea cognitivo-conductual es especialmente útil para tratar la ansiedad social. Comunicarse no es algo tan sencillo como pueda parecer y se pueden <strong>aprender todas las habilidades sociales</strong>. Con una intervención psicológica adecuada, se enseña a la persona diferentes maneras de pensar, comportarse y reaccionar a distintas situaciones, con el objetivo de ayudarle a sentirse menos ansioso o temeroso y sobre todo, a que no evite afrontar situaciones sociales. También puede aprender y a practicar cómo desenvolverse socialmente a través de programas de habilidades sociales y asertividad, diseñados especialmente para estos casos en los que es necesaria mucha práctica.</p>
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		<title>¿Te preocupa que tu pareja sea infiel? Algunas señales de alarma.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Jul 2015 09:48:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[relaciones]]></category>
		<category><![CDATA[social]]></category>
		<category><![CDATA[cuernos]]></category>
		<category><![CDATA[desconfianza]]></category>
		<category><![CDATA[infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[terapia de pareja]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La infidelidad es una de las principales razones por las que una pareja rompe su relación. Los «cuernos» destruyen la confianza depositada en el otro y “remueven” los pilares sobre los que se cimienta la relación. Una peculiaridad importante de la infidelidad es el hecho de que, en general, se da en secreto, un aspecto [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">La infidelidad es una de las principales razones por las que una pareja rompe su relación. Los «cuernos» destruyen la confianza depositada en el otro y “remueven” los pilares sobre los que se cimienta la relación. Una peculiaridad importante de la infidelidad es el hecho de que, en general, se da en secreto, un aspecto que implica traición a lo pactado de forma más o menos explícita. Se plantea así uno de los objetivos terapéuticos más difíciles, la restauración de esa confianza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/07/ruptura-300x290.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1065 alignright" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/07/ruptura-300x290.jpg" alt="ruptura-300x290" width="164" height="159" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">En algunas ocasiones, la infidelidad se produce cuando la relación, o la otra persona, no cumple con las expectativas deseadas y, por tanto, se busca en el otro lo que la pareja no es capaz de ofrecerle. En otras, la infidelidad obedece a sentimientos de naturaleza más profunda que van más allá del objeto de deseo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1064"></span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><span style="color: #800080;">Causas de infidelidad</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Los motivos por los que alguien puede ser infiel son muy variados, los más frecuentes son:</span></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">Rutina y apatía. Después de varios años de convivencia se produce el cansancio y el deterioro de algunas parejas que dejan de considerar la importancia de “trabajar” por la relación.</span></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">Búsqueda de nuevas experiencias.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Insatisfacción emocional. Se produce sobre todo en las mujeres en las que el motivo principal es la falta de amor y el abandono afectivo por parte de su pareja.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Venganza a una infidelidad anterior de la pareja u otro agravio cometido. Por lo tanto, la función instrumental de la infidelidad es restaurar el daño infringido.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Ego y autoestima. Sobre todo en personas inseguras, la infidelidad puede ser vista como logro personal.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Crisis de los cuarenta. Responde a la necesidad de sentirse joven y atractivo/a a pesar del envejecimiento.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Falta de valores o creencias morales.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Sentimiento de soledad en la pareja.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Atracción física o la afinidad en gustos e inquietudes por otra persona.</span></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #800080;">Efectos </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Es la primera causa de divorcio (Hall y Fincham, 2006) y conlleva intensos estados emocionales de índole ansioso-depresivo. Desde un punto de vista conductual se citan los siguientes síntomas como reacción al descubrimiento de la infidelidad:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">&#8211;              <strong>Cognitivos:</strong></span></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">Rumiaciones acerca de lo ocurrido. Son pensamientos obsesivos que pueden llegar a ser tan abrumadores e incontrolables que interfieren en la concentración y en la capacidad de llevar a cabo el funcionamiento cotidiano normal.</span></li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">Cambio en la forma de ver o percibir al infiel y la relación de pareja. Como resultado de la quiebra de la confianza, tanto con esta pareja como en otras futuras, uno puede sentirse muy inseguro en una relación.</span></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">Aparece lo que conocemos como “la triada cognitiva de Beck”, esto es, pensamientos negativos hacia el futuro (“todo va a ir mal, nunca volveremos a ser los mismos,…), los demás (sensación de que no podemos confiar en nadie) y uno mismo (auto-concepto negativo).</span></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">&#8211;           <strong>   Conductuales:</strong></span></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">Son frecuentes las reacciones de agresividad por parte del traicionado o agraviado, quién puede generar violencia contra la pareja o contra el tercero.</span></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">Evitación del infiel. Suele ser la reacción inicial más común, el agraviado propone la separación inmediata como una evitación del sufrimiento producido por la infidelidad y castigo al otro (surge de la necesidad de volver a recuperar el “control perdido”).</span></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">Otras reacciones: hipervigilancia para cerciorarse de que el “affaire” se ha acabado (comprobaciones del móvil, redes sociales,…), realización obsesiva de preguntas indagando en lo que ha pasado y, una comunicación con índices muy elevados de agresividad y reproches.</span></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">&#8211;              <strong>Emocionales:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">El sufrimiento emocional padecido tras una infidelidad es enorme. Aparecen sentimientos de rabia, de ridículo, depresión, ansiedad, sentimiento de ser víctima de alguien muy querido, etc. Las reacciones emocionales que se dan en la víctima de la infidelidad son similares a las que aparecen en el trastorno por estrés postraumático. Así por ejemplo, Lusterman (2005) describe que las consecuencias de la infidelidad  son similares a los indicios de que se ha dado un trauma: dificultades en el sueño, irritabilidad con ataques de ira, hipervigilancia para asegurarse de que no se van a dar de nuevo los problemas, una exagerada respuesta de susto, una fuerte reacción fisiológica a los estímulos que le recuerden la traición, por ejemplo, películas, TV, comentarios, etc. Es conveniente que la persona sepa que estas reacciones no son extrañas ni incomprensibles y que pueden extenderse en el tiempo como consecuencia al “trauma acontecido”.</span></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #800080;">Algunas señales de alarma.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<ol style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000080;">La pareja nos comenta que no está bien, que las cosas ya no marchan como antes.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Se preocupa más por su aspecto físico (hace dieta, se apunta al gimnasio).</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Aparecen ciertos cambios en su comportamiento, por ejemplo: se encuentra más distante, pierde el interés por las relaciones sexuales, no le interesa hacer planes en pareja…</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Pasa más horas fuera de la casa e inventa compromisos con una mayor frecuencia que antes.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Las cuentas bancarias sufren movimientos sospechosos que la persona no puede justificar.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Descubrimos abalorios o regalos que no puede justificar (se lo ha encontrado, se lo ha comprado, se lo han regalado,…)</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Se oculta para hacer o recibir llamadas telefónicas o WhatsApp.</span></li>
<li><span style="color: #000080;">Pasa más horas con el ordenador, escribiendo correos, chateando o visionando las redes sociales y tiene mucho cuidado cuando su pareja se acerca de cambiar la pantalla.</span></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Aunque todas estas señales pueden ser indicadores de una infidelidad, no siempre es así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Lo que posiblemente sí estén evidenciando, es que la relación de pareja ya no es la misma y que nuestra pareja se encuentra más “desencantada” o apática en la relación o con nosotros. Por lo tanto, es fundamental detectar estas “señales” y no ignorarlas o restarles importancia si pretendemos disfrutar de una relación que satisfaga a ambos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Es importante tener en cuenta que estas señales podrían estar explicadas o  causadas por exceso de estrés o trabajo, problemas personales o el resultado de otras circunstancias ajenas a la infidelidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Esperamos que os haya resultado de interés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">¡Os invitamos a que comentéis vuestras impresiones u opiniones al respecto!</span></p>
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		<title>Cuando las relaciones también pueden ser poco sanas&#8230;</title>
		<link>https://alarconpsicologos.com/2015/05/15/cuando-las-relaciones-tambien-pueden-ser-poco-sanas/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=cuando-las-relaciones-tambien-pueden-ser-poco-sanas</link>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2015 08:23:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
		<category><![CDATA[social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; En estos tiempos que corren, si os preguntásemos qué entendéis por una “persona saludable”, posiblemente acudirían a nuestra consciencia aspectos como una alimentación sana, practicar ejercicio o evitar hábitos perjudiciales como el consumo de tabaco o la ingesta de alcohol… pero ¿y las relaciones con los otros? ¿Acaso no son un tema de salud [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com/2015/05/15/cuando-las-relaciones-tambien-pueden-ser-poco-sanas/">Cuando las relaciones también pueden ser poco sanas&#8230;</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com">  Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online </a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/05/toxica-1.jpg"><img loading="lazy" class=" size-thumbnail wp-image-808 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/05/toxica-1-150x150.jpg" alt="toxica 1" width="150" height="150" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #003366;">En estos tiempos que corren, si os preguntásemos qué entendéis por una <strong>“<em>persona saludable</em>”</strong>, posiblemente acudirían a nuestra consciencia aspectos como una alimentación sana, practicar ejercicio o evitar hábitos perjudiciales como el consumo de tabaco o la ingesta de alcohol… pero <strong>¿y las relaciones con los otros? ¿Acaso no son un tema de salud también?</strong> Pues a priori, parece que no, Sin embargo, son el motor de muchos de estos comportamientos que definimos como saludables o no.</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Adentrémonos en qué entendemos como relaciones poco sanas o dañinas.</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Más que una relación entre dos personas que podamos considerar poco sana, vayámonos al polo opuesto <strong><em>¿Qué es para ti una relación sana</em>?</strong> Seguro que si nos paramos a reflexionarlo, cada uno tendrá “<em>a sus entendederas</em>” una forma de percibir una relación ideal entre dos personas (pareja, amigos, familiares, compañeros…). Si hacemos un esfuerzo por  sacar el sustrato común de estas percepciones,  podríamos hablar de enriquecimiento, reciprocidad, presencia de más situaciones de placer que de dolor, momentos de felicidad y eficacia en la resolución de los desencuentros.</span><span id="more-807"></span><!--more--></p>
<p><span style="color: #003366;">Una situación ideal ¿verdad?</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Desgraciadamente nos encontramos con muchas relaciones en las que una o ambas personas están sometidas a un <strong>continuo desgaste</strong>, sufrimiento y desencuentro. Normalmente una de las dos personas asume un papel dominante, sometiendo al otro cual objeto, valiéndose de estrategias como la intimidación o el fomento de la inseguridad como técnica de control, socavando una autoestima cada vez más herida.</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Pero, ¿en una relación poco sana siempre hay una situación de dominancia por parte de uno de los dos? No tiene porqué, también podemos encontrarnos con relaciones en las cuales existe un alto nivel de conflicto entre ambas personas, con niveles de hostilidad tales que pueden desgastar a ambas por igual. Lo cierto es que cuando hablamos de toxicidad en las relaciones casi siempre hay uno de los dos que sale más perjudicado.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #003366;"><strong>Características generales para saber si tenemos una relación poco sana:</strong></span></p>
<p style="text-align: left;">
<ul>
<li><span style="color: #003366;">Existencia de un rol dominante y otro de víctima</span></li>
<li><span style="color: #003366;">Pese a saber que estamos en una situación de desventaja, sufrirla en silencio, quedando atrapados en un bucle del que como no se habla no se le pone solución</span></li>
<li><span style="color: #003366;">Tenemos miedo (a la pérdida), nos sentimos culpables (por percibirnos causantes de los conflictos), autoestima mermada</span></li>
<li><span style="color: #003366;">La relación nos hace sentir mal, de modo dejamos de hacer las cosas tal y como las hacíamos antes</span></li>
<li><span style="color: #003366;">Tenemos la percepción de que ya no controlamos como antaño</span></li>
<li><span style="color: #003366;">Sentimos dependencia emocional hacia el otro</span></li>
<li><span style="color: #003366;">Más insatisfechos que felices</span></li>
<li><span style="color: #003366;">Pasamos por alto incidentes de cierta consideración, aunque nos duelan</span></li>
<li><span style="color: #003366;">Nos encontramos tristes</span></li>
</ul>
<p><span style="color: #003366;">Pero veamos en concreto las diferencias entre el <u>rol de víctima y el rol dominant</u></span></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="288"><span style="color: #003366;"><strong>Dominante</strong></span></td>
<td width="288"><span style="color: #003366;"><strong>Víctima</strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td width="288"><span style="color: #003366;">Persona con gran inseguridad que intenta contrarrestarla dominando al otro</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Manipulación y chantajes</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Desgasta, intimida o cosifica al otro</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Genera conflictos alrededor</span></td>
<td width="288"><span style="color: #003366;">Persona insegura con baja autoestima</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Precisa continuas muestras de cariño</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Miedo a la soledad y al rechazo</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Miedo al cambio</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Prioridad del estatus social sobre el bienestar propi</span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span style="color: #003366;">Estas son las características de los actores en cuestión, lo fundamental ahora es observar en qué tipo de escenarios se puede desarrollar estas dinámicas tan poco saludables. Veamos algunos tipos de relaciones tóxicas:</span></p>
<ol>
<li><span style="color: #003366;"><strong>La manipulación emocional</strong></span></li>
</ol>
<p><span style="color: #003366;">Son aquellas relaciones dominadas por el chantaje y la coacción, de modo que al final terminamos actuando por miedo, por miedo a ser castigados por el otro si no hacemos lo que nos exige. Al final accedemos a comportarnos de otra manera que obviamente no nos hace sentir bien porque no es libre.</span></p>
<ol start="2">
<li><span style="color: #003366;"><strong>Relaciones pasivo-agresivas</strong></span></li>
</ol>
<p><span style="color: #003366;">Aquellas en las que en vez de afrontar la comunicación de forma directa y respetuosa, se lanzan sutilezas, indirectas, comportamientos para molestar al otro. Cualquier intento de comunicarse es hostil, con la intención de recibir la atención que queremos.</span></p>
<ol start="3">
<li><span style="color: #003366;"><strong>Las relaciones a cargo de uno sólo</strong></span></li>
</ol>
<p><span style="color: #003366;">Un relación como tal implica la existencia de dos, cuando la pretensión es que uno sólo <em>“tire del carro</em>” el desequilibrio es evidente. Cuando existe cesión de competencias hacia el otro, de nuestra propia vida para que el otro la lleve, el problema es que terminamos dejando de poder opinar sobre la misma. La pérdida de autonomía e independencia terminan afectando sobre nuestro propio autoconcepto</span></p>
<ol start="4">
<li><span style="color: #003366;"><strong>Utilizar el pasado para justificar el presente</strong></span></li>
</ol>
<p><span style="color: #003366;">Error. Como bien dice el dicho “<em>el pasado, pasado está</em>”. Si continuamente nos culpan o nos culpamos por lo que haya podido suceder en el pasado, entrando en una guerra sobre quién lo hizo peor, estamos en una relación que no es sana. No se trata más que estrategias de manipulación, usar los sentimientos negativos asociados a los eventos pasados para conseguir una respuesta a  nuestro favor en el presente.</span></p>
<ol start="5">
<li><span style="color: #003366;"><strong>Relaciones de co-dependencia</strong></span></li>
</ol>
<p><span style="color: #003366;">Es lo más parecido a una relación adictiva, pero por parte de ambos, aquí no hay una víctima y un dominante. De hecho, ambas personas se convierten en dependientes del otro, para tomar decisiones, para sentirse de una manera u otra, para vivir… se pierde cualquier tipo de individualidad y nos volvemos adictos al otro. Las personas pueden terminar frustrándose por anteponer siempre las necesidad del otro por encima de las propias.</span></p>
<ol start="6">
<li><span style="color: #003366;"><strong>Las expectativas idealizadas sobre la relación</strong></span></li>
</ol>
<p><span style="color: #003366;">Ninguno somos perfecto, es por ello que aquellas personas que permanecen en relaciones con el afán de cambiar a la otra persona, de que la persona nos entienda como si fuese nosotros, no aceptar lo que se es sino  luchar por lo que se debería ser…no hacen más que coartar la felicidad de la persona. Las expectativas irrealistas o ideales terminan por frustrar a la persona y sumirla en un estado de tristeza por lo que no tiene, sin reconocer lo que si tiene</span></p>
<p><!--more--></p>
<p><span style="color: #003366;">En definitiva, se trata de tratar de ser conscientes de cuándo estamos entrando en relaciones desequilibradas que no nos llevan a dinámicas sanas.</span></p>
<p><span style="color: #003366;">Relacionarnos con los demás es una oportunidad maravillosa de crecer continuamente, un sendero que nos puede llevar a innumerables escenarios de bienestar.</span></p>
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