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	<title>pensamientos archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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	<description>Psicólogo en Granada. Gabinete de psicología clínica (especialidad adultos, infantil y adolescentes) Problemas de ansiedad, depresión, informes psicológicos</description>
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	<title>pensamientos archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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		<title>Celotipia, el mal conocido como locura de amor</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Oct 2015 10:09:55 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>“Si yo me fío de ti, pero no de ellos”, “¿Con quién hablas tanto?, “Es que yo sé cómo son los hombres”, “¿Qué quería esa?”, “No son celos, cuido de lo que es mío”, “Me haces ponerme celosa”, “Lo nuestro también comenzó con una amistad”, “Seguro que van detrás de ti”, “Tengo celos porque te quiero”… [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com/2015/10/23/celotipia-el-mal-conocido-como-locura-de-amor/">Celotipia, el mal conocido como locura de amor</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://alarconpsicologos.com">  Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online </a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>“Si yo me fío de ti, pero no de ellos”, “¿Con quién hablas tanto?, “Es que yo sé cómo son los hombres”, “¿Qué quería esa?”, “No son celos, cuido de lo que es mío”, “Me haces ponerme celosa”, “Lo nuestro también comenzó con una amistad”, “Seguro que van detrás de ti”, “Tengo celos porque te quiero”…  </em></p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuántas veces no has escuchado este tipo de frases? Los celos son algo cada vez más común en nuestra cultura, configurándose como una emoción social que se está normalizando, quizá de un modo excesivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/images-61.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1350 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/images-61-300x300.jpg" alt="images (6)" width="264" height="264" /></a>El término “celos” se refiere a la <strong>sospecha o inquietud porque la persona amada haya mude su cariño, poniéndolo en otra persona</strong>. Esa sensación o percepción de ser abandonado, implica una <strong>incertidumbre, desconfianza, ansiedad y altos niveles de estrés</strong>, que impulsan a la persona a controlar o querer mantener desesperadamente la atención del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Los celos en términos de supervivencia tienen una función en nuestra evolución, concretamente en la niñez, cuando el ser humano depende de otra persona para garantizarle no sólo alimento y protección, sino cariño y atención. El bebé reclamará de su cuidador, con el que genera un vínculo muy fuerte, un amor incondicional que considera exclusivo y será adaptativo que sienta celos ante la aparición de hermanos, otros niños o adultos que le retiren su salvavidas físico y emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los celos en la adultez se asocian a inseguridad e inmadurez</strong>. De hecho, es más común que los celos aparezcan en etapa de la juventud y adolescencia,  ya que es aquí donde el individuo se relaciona de modo más libre con su entorno, conforma su personalidad y desarrolla plenamente su autoconcepto, produciéndose un estado de ansiedad e inseguridad ante el miedo a perder la atención  del ser querido. Esta etapa es transitoria a menos que el individuo no alcance su maduración emocional que le permita <strong>reducir la incertidumbre y tolerar la frustración de no ser el único para otra persona</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Es frecuente que los celos hagan su aparición especialmente en relaciones de pareja inestables, de manera puntual o en situaciones contextualizadas. Todos nosotros hemos sentido celos de nuestros hermanos, compañeros de clase, amigos, alguna pareja o conocemos a alguien que los ha sentido y no por ello estamos ante una persona celosa o enferma de celos. Sin embargo, cuando <strong>no hay control de esta emoción, de los pensamientos (desconectando de la realidad) y las conductas</strong> se vuelven impulsivas e irracionales, podemos hablar de un problema grave, conocido como <strong>celos patológicos, celotipia o trastorno delirante por celos.</strong><span id="more-1344"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La <strong>celotipia</strong> son celos incontrolados hacia la pareja que se basan en ideas no sólo exageradas o distorsionadas, sino también en ideas delirantes. Lo que más llama la atención es que los celos son irracionales y están fuera de contexto, llegando a pensar que su pareja es infiel con personas que no conoce o están fuera de su alcance (artistas, personajes políticos o televisivos), incluso con familiares o allegados que no entrarían en el plano íntimo relacional. Los celos son patológicos cuando se presentan <strong>sin tener una situación real que muestre la posibilidad de abandono, engaño o traición y no se presta a una argumentación o a una lógica</strong>. La consecuencia conductual será actuar impulsiva y obsesivamente, buscar permanentemente indicios de infidelidad, vigilar, perseguir, asociar hechos o situaciones para darle justificación a los celos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Estadísticamente, los datos muestran que es más común encontrar este tipo de conductas en hombres aunque también se da en mujeres y puede llegar a interferir en las relaciones familiares, laborales o de amistad. La persona con celotipia busca demostrar su creencia de la infidelidad en razonamientos erróneos apoyándose en pequeñas pruebas como manchas en las sábanas, olores en la ropa, llamadas telefónicas, gestos y miradas cómplices o el tono de voz que es usado por la pareja. Todo esto tiene como consecuencia todo un <strong>repertorio de conductas de control hacia la pareja de tipo psicológico y/o físico</strong>, llegando a agredir a la pareja. Por esto, es necesario una rápida y adecuada intervención.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo podemos reconocer un problema de celotipia?</strong> Algunas señales son:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Incorporación de un tercero imaginario en la relación de pareja.</li>
<li style="text-align: justify;">El sujeto no tiene conciencia del problema.</li>
<li style="text-align: justify;">La persona está permanentemente vigilante de situaciones cotidianas o revisando objetos personales de su pareja.</li>
<li style="text-align: justify;">Percibe e interpreta hechos cotidianos de manera errónea, buscando siempre justificar una situación de infidelidad o engaño.</li>
<li style="text-align: justify;">Imposibilidad de controlar impulsos, pensamientos, percepciones falsas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>personas que padecen de celotipia sufren mucho y hacen sufrir también a la pareja</strong>. Es frecuente que no puedan mantener relaciones durante mucho tiempo si no es a través del sometimiento y que finalmente acaben siendo abandonados al ser insoportable el control que ejercen en el otro. Cuando son abandonados, utilizan este hecho como argumento para <strong>justificar sus comportamientos y sustentar sus ideas delirantes</strong>. Una persona con este tipo de trastorno puede ser bastante funcional y tiende a no mostrar ningún comportamiento extraño en su vida, pero con el paso del tiempo puede verse abrumada por el efecto de las creencias anormales y los altos niveles de ansiedad.</p>
<p>Entre las<strong> causas que pueden ayudar a explicar el desarrollo de la celotipia</strong>, se encuentran:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">En la niñez, el abandono por parte alguna o varias personas significativas.</li>
<li style="text-align: justify;">Carencias de atención y afecto.</li>
<li style="text-align: justify;">Haber sido discriminado, rechazado, criticado o comparado con frecuencia.</li>
<li style="text-align: justify;">Maltrato físico.</li>
<li style="text-align: justify;">Ruptura familiar traumática por el abandono del padre o de la madre.</li>
<li style="text-align: justify;">Haber sido testigo de la infidelidad del padre o la madre.</li>
<li style="text-align: justify;">Tener un pobre concepto de uno mismo y por tanto no creerse digno de ser amado.</li>
<li style="text-align: justify;">Tener creencias negativas tales como: el amor no existe, la gente trata de aprovecharse de uno, el amor es sexo, amar porque es igual a sufrir, que los hombres son infieles por naturaleza y las mujeres son fáciles&#8230;</li>
<li style="text-align: justify;">Haber tenido experiencias previas de infidelidad en otras relaciones.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Cuando los celos afectan a la pareja o a otros ámbitos, sería recomendable terapia psicológica para que  ayude a la persona a trabajar sobre su <strong>autoestima</strong>, que es la clave que mantiene el problema.</p>
<p><em>Son celos cierto temor</em><br />
<em> tan delgado y tan sutil,</em><br />
<em> que si no fuera tan vil,</em><br />
<em> pudiera llamarse amor</em>.  (Lope de Vega)</p>
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		<title>La huella del trauma: un análisis del estrés postraumático (TEPT)</title>
		<link>https://alarconpsicologos.com/2015/09/04/la-huella-del-trauma-un-analisis-del-estres-postraumatico-tept/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la-huella-del-trauma-un-analisis-del-estres-postraumatico-tept</link>
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		<pubDate>Fri, 04 Sep 2015 09:19:20 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El trastorno por estrés postraumático (TEPT) está englobado dentro de los trastornos de la ansiedad y se caracteriza por un conjunto de síntomas concretos que padecen personas que han sido víctimas, protagonistas u observadores de un acontecimiento extremadamente grave, que pone en riesgo su integridad física o la de otra persona. Estaríamos hablando, por ejemplo, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/images-2.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1165 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/images-2-150x150.jpg" alt="images (2)" width="209" height="209" /></a>El <strong>trastorno por estrés postraumático (TEPT) está englobado dentro de los trastornos de la ansiedad</strong> y se caracteriza por un conjunto de síntomas concretos que padecen personas que han sido víctimas, protagonistas u observadores de un acontecimiento extremadamente grave, que pone en riesgo su integridad física o la de otra persona. Estaríamos hablando, por ejemplo, de víctimas de guerras, catástrofes naturales o cualquier otra situación de amenaza inminente como violencia sexual, acoso o amenaza de muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayor incidencia del TEPT está descrita en veteranos y <strong>supervivientes de guerra</strong>, de donde partió inicialmente el interés por el estudio de este problema emocional, así como en <strong>víctimas de secuestro y explotación o abuso sexual</strong>. También sabemos que son más propensas a padecer TEPT aquellas personas que por su trabajo, están más expuestas a detalles o imágenes resultantes de estos hechos (<strong>profesionales de la seguridad o la salud</strong> que recogen restos, rescatan víctimas o acceden a detalles de maltrato y abuso infantil).</p>
<p style="text-align: justify;">Desgraciadamente, cada día recibimos información sobre acontecimientos sobrecogedores. Sin ir más lejos, estas semanas estamos siendo conscientes a través de los medios de comunicación, de la tragedia de las miles de personas que se ven obligadas a abandonar su país por causa de la guerra o hambruna y las situaciones dramáticas a las que tienen que enfrentarse para salvar su vida y las de sus familias, a veces sin éxito. Así mismo, podemos encontrar casos de conocidos y más cercanos a nosotros que nos recuerdan la realidad de los atentados terroristas, accidentes de tráfico, atracos con violencia, muerte trágica o repentina de un familiar…<span id="more-1162"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Pero ¿qué ocurre a nivel psíquico con las personas supervivientes a estos eventos? Como imaginará el lector, la presencia de <strong>ansiedad y depresión</strong> será la sintomatología habitual, que puede hacerse más compleja si el trauma no queda resuelto. El TEPT no tiene porqué desarrollarse necesariamente en todas las personas que hayan estado expuestas a un acontecimiento traumático, sino que depende de la presencia de otros factores predisponentes que pueden hacer a una persona más vulnerable que otra y de la naturaleza del hecho traumático:</p>
<p style="text-align: justify;">-La duración del evento y frecuencia de exposición al mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">-La gravedad del hecho y de sus consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;">-Personalidad tendente a la ansiedad y a la sensibilidad, previa a la tragedia.</p>
<p style="text-align: justify;">-Extensión del evento a otras personas de la vida íntima del afectado (pareja, hijos, familiares, amigos…).</p>
<p style="text-align: justify;">-Grado de responsabilidad humana, es decir, el TEPT es más frecuente que se instaure ante eventos provocados por el hombre (atentados, asesinatos, abusos…) que ante catástrofes naturales (terremotos, accidentes fortuitos, tsunamis…)</p>
<p style="text-align: justify;">La consecuencia más inmediata después de pasar por un hecho de estas características es que el sistema “bloquea” emocionalmente a la persona con el objetivo de defenderse de la realidad que ha acontecido, pudiendo prolongarse un estado de shock durante días o semanas después del suceso traumático. Este estado, inicialmente es necesario para que la persona pueda asimilar lo que ha ocurrido. Posteriormente, si el trauma se integra correctamente, el estado de shock disminuirá y comenzará el afrontamiento o, puede permanecer el bloqueo a través de otro tipo de síntomas, característicos del TEPT, como son:</p>
<p style="text-align: justify;">-Aparición de recuerdos involuntarios e intrusivos del suceso traumático con contenido muy desagradable. Pueden presentarse imágenes en forma de “flash” o cómo si fuera una película incompleta en la que las escenas se cortan repentinamente.</p>
<p style="text-align: justify;">-Presencia de pesadillas en las que la emocionalidad es muy intensa y el contenido está relacionado con el evento.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pueden aparecer síntomas disociativos, en los que el sujeto siente o actúa como si se repitieran el hecho traumático.</p>
<p style="text-align: justify;">-Es muy frecuente el malestar psicológico intenso y prolongado, normalmente a través de reacciones de ansiedad y depresión, al exponerse a factores internos (recuerdos, secuelas físicas) o externos (lugares, escenas, personas…) asociados de alguna manera al suceso traumático, generando una gran sensibilidad en la persona afectada.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Reacciones fisiológicas intensas (crisis de ansiedad o angustia) con síntomas de ahogo, palpitaciones, sensación inminente de muerte, mareos, temblores… ante factores que se parecen a algún aspecto del suceso traumático o que suponen un recuerdo para la persona.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra característica que encontramos en las personas traumatizadas es que evitan de modo persistente, cualquier estímulo asociado al trauma. De este modo, esforzarán por evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca del hecho acontecido, así como claves de tipo externo como personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones… que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos como una forma de protegerse, aunque la situación de peligro ya no exista o no sea inminente. Este factor de evitación es el que en mayor medida sostiene el problema psicológico y toda la sintomatología ansiosa, ya que para superar el trauma y reducir todo el repertorio de síntomas que estamos describiendo, será necesario afrontar y exponerse a los recuerdos, pensamientos, lugares… en un contexto de seguridad, hasta que se reduzca la emocionalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, se observan alteraciones cognitivas y del estado de ánimo, que comienzan o empeoran después de los sucesos traumáticos, por ejemplo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Dificultad para recordar un aspecto importante del suceso traumático como una forma de amnesia, no explicada por otras causas. La persona tiene lagunas de memoria que le impiden tener completa la escena o escenas traumáticas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Creencias o expectativas muy negativas persistentes, catastróficas y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo que explican la alteración en el estado de ánimo: “No puedo confiar en nadie”, “El mundo es muy peligroso”, “Nunca volveré a ser el mismo”.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Es muy habitual encontrar una percepción distorsionada de la causa, la responsabilidad o las consecuencias del trauma, provocando que la persona se culpe si se atribuye a sí misma la responsabilidad del hecho o acuse los demás de la ocurrencia a través de sentimientos de ira.</p>
<p style="text-align: justify;">-También se da una disminución importante del interés o la participación en actividades sociales, observándose una tendencia al aislamiento ocasionado por un sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; La incapacidad de experimentar emociones positivas como alegría, felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos, como consecuencia de un embotamiento emocional, es también una tónica habitual en los traumatizados.</p>
<p style="text-align: justify;">Es frecuente observar una alteración importante de la alerta y reactividad en las personas que han pasado por un trauma. Por ejemplo, es común encontrarse con un comportamiento irritable y ataques de ira  sin razón aparente que se traducen en agresión verbal o física contra personas u objetos o un comportamiento imprudente o autodestructivo, como si les diera igual vivir o morir.</p>
<p style="text-align: justify;">La hipervigilancia como estado de alerta continuo, es también habitual así como una respuesta de sobresalto exagerada, como si la persona se asustara muy fácilmente ante estímulos de intensidad media o normal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Hay tratamiento psicológico que pueda ayudar a estar personas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Afortunadamente si, los tratamientos orientados a la <strong>exposición en imaginación o en vivo</strong> han demostrado ser eficaces así como el trabajo desde la <strong>terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma</strong>.  Así mismo, las técnicas de <strong>desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) y la exposición narrativa</strong>, son utilizadas habitualmente para la elaboración del trauma en campos de refugiados y víctimas de guerra.</p>
<p style="text-align: justify;">En todos los tipos de abordaje, el objetivo es reducir la evitación del recuerdo del suceso hasta que se logre una completa integración del hecho pasado, afrontando conductualmente y de modo gradual aquellas situaciones que recuerden aspectos del evento traumático para que se reduzca la sintomatología y reactividad ansiosa por habituación.</p>
<p style="text-align: justify;">En el trabajo psicológico con estas personas será muy importante el apoyo constante y una profunda escucha empática, así como la dedicación del tiempo necesario hasta la resolución del malestar. El desarrollo de las terapias, por la complejidad que presentan este tipo de casos, suelen prolongarse durante varios meses, e incluso años.</p>
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		<title>El fenómeno de la indefensión aprendida: para qué esforzarse si todo acabará saliendo mal</title>
		<link>https://alarconpsicologos.com/2015/06/23/el-fenomeno-de-la-indefension-aprendida-para-que-esforzarse-si-todo-acabara-saliendo-mal/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=el-fenomeno-de-la-indefension-aprendida-para-que-esforzarse-si-todo-acabara-saliendo-mal</link>
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		<pubDate>Tue, 23 Jun 2015 08:21:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La indefensión aprendida es un efecto muy bien estudiado en psicología que explica cómo a través de las experiencias negativas e incontrolables de nuestra historia personal, podemos aprender a no defendernos o terminar siendo personas excesivamente pasivas, cuando es necesario activarse y hay opciones para actuar para mejorar nuestra situación. Los estudios originales de este [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La indefensión aprendida es un efecto muy bien estudiado en psicología que explica cómo a través de las experiencias negativas e incontrolables de nuestra historia personal, podemos aprender a no defendernos o terminar siendo personas excesivamente pasivas, cuando es necesario activarse y hay opciones para actuar para mejorar nuestra situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/06/images-2.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-989 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/06/images-2-150x150.jpg" alt="images (2)" width="210" height="210" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los estudios originales de este fenómeno corresponden a <em>Overmaier y Seligman (1967)</em>, realizados con perros a los que sometían a shocks eléctricos inesperados, incontrolables e independientes de su conducta, sin posibilidad de escapar de los mismos. Posteriormente, observaron que estos animales no eran capaces de escapar de las descargas en una situación diferente, dónde sí era posible evitarlos y huir. Encontraron de este modo, que se produce un bloqueo de la respuesta de escape, defensa y evitación del dolor que debería darse de modo natural, debido a la incontrolabilidad de los shocks originales. De algún modo, podemos decir que aprendieron a que, hicieran lo que hicieran, recibirían el castigo de las descargas, sintiéndose así continuamente indefensos e incapaces de escapar.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este fenómeno puede ayudarnos comprender mejor el proceso en  humanos, por el cual algunas personas son incapaces de reaccionar ante situaciones dolorosas o muy negativas, a pesar de tener opciones de mejora o a pesar de que sus circunstancias sean favorables para este cambio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La indefensión, está directamente relacionada con acontecimientos o eventos desagradables por los que la persona ha pasado a lo largo de su vida y que han sido o ha percibido como incontrolables. De este modo, se establece un aprendizaje con una base emocional muy fuerte, por el cual todas las situaciones dolorosas o negativas que le sobrevienen y sus consecuencias, son independientes de su comportamiento o de las decisiones que tome (circunstancias adversas en la infancia , abusos, accidentes, maltrato, fallecimientos repentinos de seres queridos…), quedando  la sensación de que la ocurrencia de determinados eventos son inevitables y ante los cuales no hay margen de acción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-981"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo peligroso del estado generado por la indefensión en las personas es que, cuando tienen que actuar o tomar decisiones importantes en su vida para evitar una situación adversa o sus consecuencias, por ejemplo, dejar una relación en la que está siendo maltratado o  imponer límites a un abuso, la interpretación es que no puede hacer nada por cambiar su situación. Este bloqueo en la acción se basa en la idea de que su conducta no tendrá efectos sobre el estado en el que se encuentra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La indefensión aprendida provoca unos síntomas claramente asociados con la depresión clínica, tales como: sentir que está siendo castigado, inmovilismo, desmotivación generalizada, incapacidad para tomar decisiones…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por ejemplo, se observa fácilmente, como la disminución de actividades voluntarias que define la indefensión aprendida caracteriza también a los estados de ánimo depresivos, produciendo pasividad, así como enlentecimiento motor y cognitivo. Así mismo, a modo de funcionamiento físico y funcional es frecuente alteraciones del sueño, del apetito y pérdida del interés por el sexo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las personas deprimidas e indefensas se valoran a sí mismas como mucho más ineficaces de lo que realmente son. La depresión asociada con una indefensión inducida por acontecimientos incontrolables, se basa en una disposición cognitiva negativa (pensamientos negativos) consistente en la creencia de que el éxito y el fracaso son independientes de los propios esfuerzos, actuaciones o decisiones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como todo aprendizaje, si la indefensión no se refuerza, pierde poder con el paso del tiempo. El tiempo juega un papel importante en la depresión cuando ha tenido una causa concreta de origen externo. Por ejemplo, la muerte de un ser querido desencadena un estado depresivo propio del duelo que puede durar meses, o incluso años, pero normalmente con el paso del tiempo, tiende a remitir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><br />
¿Cómo podemos vencer la indefensión? Si es un fenómeno generado por aprendizaje, ¿podemos desaprender de algún modo este efecto? </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Parte de la ruptura de este aprendizaje, dependerá de la activación conductual que realice la persona y la flexibilización de su actitud ante la atribución de causalidad y control de sus propias acciones y decisiones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-Será importante comenzar a iniciar actividades, primero las obligatorias y luego las voluntarias, independientemente de las ganas y de la motivación, con el objetivo de romper la inercia del inmovilismo. De un modo consciente la persona decide actuar buscando refuerzos novedosos o intentando recuperar los anteriores, teniendo como herramienta su propio comportamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-Es necesario hacer un balance en el que la persona busque momentos, situaciones o decisiones de su vida que sirvan como ejemplos para establecer causa-efecto de su conducta y consecuencias positivas. Por ejemplo, decidió estudiar una carrera universitaria, se implicó en los resultados académicos y ahora tiene un puesto de trabajo asociado a esta formación.</span></p>
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-Trabajar las atribuciones y pensamientos que tienden a anticipar consecuencias negativas y muy distorsionadas, por ejemplo, el que haya habido situaciones incontrolables y desagradables en el pasado no quiere decir que todas lo sean en un futuro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-El fracaso se interpreta en función de que unas acciones concretas que no generaron unos resultados esperados. Podemos pensar en que no sólo hay una forma de proceder y no sólo hay unos resultados posibles. Hay muchos factores que influyen en las consecuencias finales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-No dejar de intentar obtener logros, estando pendiente de reforzar los buenos resultados para poder minimizar mejor los “fracasos” o resultados inesperados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-Aceptar que no tenemos control sobre muchas cosas que nos ocurren pero no por eso debemos dejar de ser responsables con las cosas que sí dependen de nosotros, lo importante seria aprender a discernirlas para no frustrarse con las primeras poder implicarse con las segundas.</span></p>
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		<title>La paradoja de la mente en blanco</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Mar 2015 10:10:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[publicaciones]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[dejar de pensar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una de las consultas más habituales que tenemos los psicólogos en sesión son aquellas relacionadas con el acto de preocuparse, “no puedo parar de pensar”, “necesito que mi cabeza deje de darle vueltas siempre a los mismos temas”, “quisiera desconectar y poder tener la mente en blanco”, son algunas de las frases que más habitualmente [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" class=" alignleft" src="http://www.esloqueyocreo.com/wp-content/uploads/2010/12/pensar.gif" alt="" width="168" height="182" /><span style="color: #000080;">Una de las consultas más habituales que tenemos los psicólogos en sesión son aquellas relacionadas con el acto de preocuparse, “no puedo parar de pensar”, “necesito que mi cabeza deje de darle vueltas siempre a los mismos temas”, “quisiera desconectar y poder tener la mente en blanco”, son algunas de las frases que más habitualmente escuchamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">¿Por qué surge a veces esta necesidad?, ¿Es posible mantener nuestra mente en blanco? Desde la psicología clínica, la respuesta es muy clara. No podemos mantener nuestra mente en blanco.</span><span id="more-601"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El cerebro es el productor oficial de todos nuestros pensamientos</strong>. El pensamiento implica una actividad global del sistema cognitivo con intervención de múltiples mecanismos (memoria, atención, procesos de comprensión, aprendizaje),  es una experiencia interna e individual que se da de forma automática. Una de las características principales de los pensamientos es que no requieren que se dé la presencia real de los estímulos, ideas o situaciones que ocupan nuestra mente para que podamos ocupar tiempo pensando en ellos, (por ejemplo, podríamos fantasear con lo maravilloso que sería que nos tocara la lotería sin haber vivido dicha experiencia previamente), bajo ese prisma, el cerebro puede hacernos vivir mentalmente experiencias muy agradables y satisfactorias, pero en la otra cara de la moneda, el cerebro y la acción de pensar, puede convertirse en un infierno que nos acerque a nuestros peores temores, inseguridades y desidias.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><strong><span style="color: #000080;">Es en ese momento</span>, <span style="color: #000080;">cuando las personas que tienden a ser preocupadizas</span> <span style="color: #000080;">quieren dejar de pensar</span></strong>, no pueden dejar de darle vueltas a lo horrible que sería tener una enfermedad grave, lo insoportable que sería que su pareja decidiera separarse de ellos, o a la incomodidad que podría generar afrontar un conflicto con un compañero de trabajo. Y claro, aparecen entonces esas “cadenas de preocupaciones” que acaban afectando a otros aspectos de la vida, nos cuesta entonces centrarnos en el trabajo, disfrutar de una buena película o pasarlo bien en una reunión de amigos… ¿Cuántos de vosotros os sentís identificados con esa realidad?</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Una vez ahí, por más que a veces se intenta, uno puede no conseguir apartar esos fantasmas, es como si cada intento de dejar de darle vueltas a nuestra preocupación fuera más inservible que el  anterior y de forma paradójica hacemos cada vez más grande la preocupación, sin quererlo, estamos engrandeciendo al monstruo… Para acercaros esta sensación os proponemos algo. Imaginaos que cada uno de vosotros os dierais la siguiente orden: <span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #ff00ff;">“NO QUIERO PENSAR EN UN ELEFANTE ROSA”</span></span>, ¿Lo conseguiríais?, seguramente no, probablemente a cada intento de no hacerlo acabaríais viendo al elefante rosa con mayor nitidez y precisión.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Algo similar ocurre cuando algunas personas pretenden suprimir los pensamientos que le hacen daño, se embarcan en un camino hacia ninguna parte en el que tienen desde el inicio la batalla perdida.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Llegado a ese punto es cuando los psicólogos trabajamos aspectos como  el control de los pensamientos, la reestructuración cognitiva, la exposición a los pensamientos, la “hora de preocuparse” y otras técnicas de afrontamiento, todas esas estrategias que aportamos desde consulta<span style="color: #008080;"><strong> NUNCA</strong> irán destinadas a que la persona deje de pensar</span>.</p>
<p style="text-align: justify;">Las herramientas que aportemos tendrán el objetivo de que la persona pueda comprender por un lado la función que tiene para ella dicha preocupación  y más adelante poder darle pautas para que su forma de ser “preocupadiza” no sea una lacra que acabe condicionando su vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Comprenderéis que en esta breve disertación sería difícil trasladar de forma concreta y específica cómo trabajar con esas preocupaciones patológicas, sería algo así como un acto de magia que se aparta mucho de la realidad. Nos conformamos con que desde ahora dejéis de daros instrucciones erróneas y difíciles de conseguir. Para muchas de las personas que pasan por nuestra consulta hay un antes y un después una vez aprenden a redirigir sus pensamientos y preocupaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #3366ff;"><strong><span style="color: #008080;">¿POR QUÉ NO LO INTENTAS TÚ TAMBIÉN?</span></strong></span> 🙂</p>
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