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	<title>culpabilidad archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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	<description>Psicólogo en Granada. Gabinete de psicología clínica (especialidad adultos, infantil y adolescentes) Problemas de ansiedad, depresión, informes psicológicos</description>
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	<title>culpabilidad archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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		<title>Ansiedad por la comida: ¡no puedo parar!</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Oct 2015 08:44:08 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En los últimos años, la preocupación por el estudio de los problemas de conducta alimentaria, han derivado en la investigación de la ansiedad por la comida o también llamado el trastorno por atracón. La comida está presente en muchos eventos sociales como reuniones familiares, fiestas, celebraciones&#8230; en los que es habitual que todos comamos mucho [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En los últimos años, la preocupación por el estudio de los problemas de conducta alimentaria, han derivado en la investigación de la ansiedad por la comida o también llamado el <strong>trastorno por atracón</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/familia.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1318 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/familia-300x300.jpg" alt="familia" width="249" height="249" /></a>La comida está presente en muchos eventos sociales como reuniones familiares, fiestas, celebraciones&#8230; en los que es habitual que todos comamos mucho más de lo que estamos habituados, debido al momento y al tipo de alimentos, tan novedosos y apetecibles que nos encontramos en esas ocasiones especiales. Son verdaderos <strong>atracones que están normalizados en nuestra cultura</strong> y que no suponen problema alguno al estar contextualizados y limitados a un entorno agradable, positivo y con un fin social.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, cuando hablamos de un problema de atracones, estamos hablando de episodios frecuentes de<strong> consumo compulsivo de comida</strong>. Esta descripción puede parecerse a la bulimia, sin embargo, después del atracón, la persona no lleva a cabo ningún método para compensar el exceso de alimento, es decir, <strong>no hay conductas compensatorias</strong> (no recurre al vómito, ni laxantes, ni ayunos extremos o ejercicio desmesurado). Como imaginará el lector, una de las consecuencias más evidentes para la persona será el <strong>sobrepeso o la obesidad</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">En muchas ocasiones, los atracones suponen una conducta de <strong>reducción de la </strong><strong>ansiedad, estrés o de síntomas depresivos</strong> a corto plazo al encontrar un momento de calma y bienestar inmediato. De algún modo podemos decir que la persona <strong>ha aprendido a gestionar emociones negativas a través de la comida</strong>, con un efecto parecido al que ocurre con el consumo de drogas ante estados disfóricos. En la mayoría de las ocasiones, el atracón no comienza por hambre sino por tristeza, aburrimiento, culpa, nerviosismo&#8230;<span id="more-1302"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Como ya hemos indicado, en algunas ocasiones, todos comemos más de la cuenta, pero entonces objetivamente,<strong><u> ¿que es un atracón y cuándo se convierte en un problema?.</u> </strong>La presencia de un problema de conducta alimentaria por atracón o ansiedad por la comida se caracteriza por:</p>
<p style="text-align: justify;">-Ingerir alimentos muy rápido y en un corto espacio de tiempo (por ejemplo, 2 horas) en una cantidad muy superior a la que la mayoría de las personas podrían en circunstancias similares. Cuando la persona se da un atracón sigue comiendo a pesar de estar totalmente saciado y muchas veces, a pesar de sentir dolor en el estómago.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lo más característico para la persona es la <strong>sensación de pérdida de control</strong> durante el atracón: no es capaz de parar o controlar la cantidad de alimentos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Los atracones son frecuentes, como mínimo se dan una vez a la semana durante un periodo de 3 meses.</p>
<p style="text-align: justify;">-El <strong>tipo de alimentos</strong> que componen el atracón puede ser muy variado y en ocasiones indiscriminado, pero de modo frecuente, son alimentos muy calóricos con alto componentes de grasas, azúcar, hidratos de carbono…que no suelen consumirse de modo habitual.</p>
<p style="text-align: justify;">-Después de atracón, la persona suele sentirse muy <strong>culpable</strong> al haber descontrolado, así como muy <strong>tristes o avergonzados</strong>, lo que contribuye a mantener el problema al perpetuar un círculo vicioso. Además, se encuentran mal físicamente saben que no es bueno para su salud.</p>
<p>-El atracón se produce en solitario por la vergüenza que supone para la persona este acto.</p>
<p>-El <strong>aumento de peso</strong> asociado lleva a una valoración de la imagen corporal negativa y una <strong>baja autoestima</strong> que empeora más aún el estado de ánimo.</p>
<p style="text-align: justify;">-En los casos más graves, la persona puede detener su actividad para darse un atracón, afectando significativamente a su ritmo laboral, personal, disminución del rendimiento…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Algunas señales</strong> que nos pueden hacer sospechar de un problema de atracones o ansiedad por la comida en algún familiar o amigo:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Interés exagerado por recetas de cocina, especialmente de platos contundentes y ricos en grasas, postres o la tendencia a añadir ingredientes en exceso o sin mesura.</li>
<li style="text-align: justify;">Comportamiento alimentario extraño (velocidad ingesta o la elección del tipo de alimentos).</li>
<li style="text-align: justify;">Sentimiento de culpa por haber comido.</li>
<li style="text-align: justify;">Evitar comidas en público.</li>
<li style="text-align: justify;">Rapidez con la que se acaba la comida de la nevera, la despensa…</li>
<li style="text-align: justify;">Gasto económico desproporcionado al comprar comida basura, servicios de comida rápida…</li>
<li style="text-align: justify;">Encontrar comida escondida o  de restos de comida, envoltorios de comida en diferentes lugares de la casa, basura o papeleras.</li>
<li style="text-align: justify;">Aumento de peso cuando no se ve que coma más que otros en público. O fluctuaciones de peso muy rápidas.</li>
<li style="text-align: justify;">Aislamiento progresivo, acompañado de un aumento de la irritabilidad y agresividad.</li>
<li style="text-align: justify;">Aumento de los síntomas depresivos y/o la ansiedad.</li>
<li style="text-align: justify;">Comportamientos manipulativos o mentiras dirigidas a negar o esconder el problema o resistencia para hablar de su físico o su salud.</li>
<li style="text-align: justify;">Puede haber problemas de sueño, fatiga continua y un aumento significativo de la tensión arterial, colesterol o azúcar en sangre.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Respecto a los <strong>antecedentes y factores de riesgo</strong> para la aparición del trastorno por atracón, aún se está investigando en este ámbito, pero se conocen algunas causas que pueden ayudar a explicar este problema:</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; <strong>Rasgos de personalidad</strong>: como una elevada autoexigencia, perfeccionismo obsesivo, necesidad de control, una gran rigidez cognitiva y un <strong>mal control de las emociones</strong> están muy relacionados con los problemas ansiedad relacionada con la comida.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Las personas que padece el trastorno por atracón muchas veces vienen de familias que por hábito, comen demasiado o ponen excesivo énfasis en la comida, por ejemplo utilizando la <strong>comida como un premio</strong> reconfortante y calmante o como un castigo.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Críticas o <strong>burlas relacionadas con el peso o el aspecto físico</strong>, especialmente en niños y adolescentes, generan inseguridad con su imagen corporal y pueden presentar mayor tendencia a desarrollar un problema de alimentación y un acusado descenso de autoestima.</p>
<p>&#8211; Es frecuente que en algún momento la persona haya utilizado <strong>dietas muy restrictivas</strong> para perder peso, especialmente en la adolescencia o inicio de la adultez.</p>
<p style="text-align: justify;">-Tener una <strong>baja autoestima</strong> incrementa la probabilidad de que aparezca un trastorno de la alimentación. Así mismo es mucho más probable que aparezca en mujeres que en hombres.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211;<strong>Modelo de belleza imperante</strong> basado en una delgadez excesiva y la presión por adoptar dicho modelo como necesidad para el éxito personal o laboral, genera fácilmente muchos problemas con la autoimagen y con la comida. Este aspecto afecta especialmente al <strong>sexo femenino.</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;">¿Cómo se puede ayudar a una persona con ansiedad por la comida?</span></p>
<p style="text-align: justify;">El trastorno por atracón es un problema serio que se puede solucionar siguiendo el tratamiento adecuado en el que el objetivo final <strong>aprender a comer de manera sana y normalizada así como tomar el control sobre sus hábitos, salud física y emocional</strong> para que no tenga que recurrir a la comida para sentirse mejor. El tratamiento puede ser difícil porque la mayoría intentan esconder su problema y es posible que ni siquiera la familia sepa que existe esta problemática.</p>
<p style="text-align: justify;">En la mayoría de los casos el tratamiento incluye una combinación de las siguientes estrategias:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Psicoterapia</strong>: dirigida a cambiar la forma de pensar (la terapia cognitiva) y el comportamiento de la persona (terapia conductual) a la hora de afrontar sus emociones negativas a través de la comida. El tratamiento incluye técnicas prácticas para crear disposiciones sanas hacia la comida, el peso, la autoimagen, los hábitos y también formas para cambiar la manera en la cual una persona responde a situaciones diferentes.</li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Nutricional</strong>: el objetivo es relacionarse mejor con la comida y el peso, para ayudar a restaurar las formas normales de comer y enseñar la importancia de la nutrición y una dieta ordenada y equilibrada en la que caben todo tipo de alimentos, pero con control.</li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Terapia en grupo y/o de la familia</strong>: los pacientes con trastornos alimenticios pueden verse muy beneficiados de la terapia en grupo, donde les pueden apoyar otras personas con problemas y experiencias similares y pueden hablar de sus sentimientos y sus preocupaciones sin vergüenza y sin sentirse juzgados.</li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;">En ocasiones, puede ser necesaria <strong>intervención farmacológica</strong>, puesto que se ha visto que algunos antidepresivos pueden ayudar en el control de los atracones.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La huella del trauma: un análisis del estrés postraumático (TEPT)</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Sep 2015 09:19:20 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El trastorno por estrés postraumático (TEPT) está englobado dentro de los trastornos de la ansiedad y se caracteriza por un conjunto de síntomas concretos que padecen personas que han sido víctimas, protagonistas u observadores de un acontecimiento extremadamente grave, que pone en riesgo su integridad física o la de otra persona. Estaríamos hablando, por ejemplo, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/images-2.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1165 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/09/images-2-150x150.jpg" alt="images (2)" width="209" height="209" /></a>El <strong>trastorno por estrés postraumático (TEPT) está englobado dentro de los trastornos de la ansiedad</strong> y se caracteriza por un conjunto de síntomas concretos que padecen personas que han sido víctimas, protagonistas u observadores de un acontecimiento extremadamente grave, que pone en riesgo su integridad física o la de otra persona. Estaríamos hablando, por ejemplo, de víctimas de guerras, catástrofes naturales o cualquier otra situación de amenaza inminente como violencia sexual, acoso o amenaza de muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayor incidencia del TEPT está descrita en veteranos y <strong>supervivientes de guerra</strong>, de donde partió inicialmente el interés por el estudio de este problema emocional, así como en <strong>víctimas de secuestro y explotación o abuso sexual</strong>. También sabemos que son más propensas a padecer TEPT aquellas personas que por su trabajo, están más expuestas a detalles o imágenes resultantes de estos hechos (<strong>profesionales de la seguridad o la salud</strong> que recogen restos, rescatan víctimas o acceden a detalles de maltrato y abuso infantil).</p>
<p style="text-align: justify;">Desgraciadamente, cada día recibimos información sobre acontecimientos sobrecogedores. Sin ir más lejos, estas semanas estamos siendo conscientes a través de los medios de comunicación, de la tragedia de las miles de personas que se ven obligadas a abandonar su país por causa de la guerra o hambruna y las situaciones dramáticas a las que tienen que enfrentarse para salvar su vida y las de sus familias, a veces sin éxito. Así mismo, podemos encontrar casos de conocidos y más cercanos a nosotros que nos recuerdan la realidad de los atentados terroristas, accidentes de tráfico, atracos con violencia, muerte trágica o repentina de un familiar…<span id="more-1162"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Pero ¿qué ocurre a nivel psíquico con las personas supervivientes a estos eventos? Como imaginará el lector, la presencia de <strong>ansiedad y depresión</strong> será la sintomatología habitual, que puede hacerse más compleja si el trauma no queda resuelto. El TEPT no tiene porqué desarrollarse necesariamente en todas las personas que hayan estado expuestas a un acontecimiento traumático, sino que depende de la presencia de otros factores predisponentes que pueden hacer a una persona más vulnerable que otra y de la naturaleza del hecho traumático:</p>
<p style="text-align: justify;">-La duración del evento y frecuencia de exposición al mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">-La gravedad del hecho y de sus consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;">-Personalidad tendente a la ansiedad y a la sensibilidad, previa a la tragedia.</p>
<p style="text-align: justify;">-Extensión del evento a otras personas de la vida íntima del afectado (pareja, hijos, familiares, amigos…).</p>
<p style="text-align: justify;">-Grado de responsabilidad humana, es decir, el TEPT es más frecuente que se instaure ante eventos provocados por el hombre (atentados, asesinatos, abusos…) que ante catástrofes naturales (terremotos, accidentes fortuitos, tsunamis…)</p>
<p style="text-align: justify;">La consecuencia más inmediata después de pasar por un hecho de estas características es que el sistema “bloquea” emocionalmente a la persona con el objetivo de defenderse de la realidad que ha acontecido, pudiendo prolongarse un estado de shock durante días o semanas después del suceso traumático. Este estado, inicialmente es necesario para que la persona pueda asimilar lo que ha ocurrido. Posteriormente, si el trauma se integra correctamente, el estado de shock disminuirá y comenzará el afrontamiento o, puede permanecer el bloqueo a través de otro tipo de síntomas, característicos del TEPT, como son:</p>
<p style="text-align: justify;">-Aparición de recuerdos involuntarios e intrusivos del suceso traumático con contenido muy desagradable. Pueden presentarse imágenes en forma de “flash” o cómo si fuera una película incompleta en la que las escenas se cortan repentinamente.</p>
<p style="text-align: justify;">-Presencia de pesadillas en las que la emocionalidad es muy intensa y el contenido está relacionado con el evento.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pueden aparecer síntomas disociativos, en los que el sujeto siente o actúa como si se repitieran el hecho traumático.</p>
<p style="text-align: justify;">-Es muy frecuente el malestar psicológico intenso y prolongado, normalmente a través de reacciones de ansiedad y depresión, al exponerse a factores internos (recuerdos, secuelas físicas) o externos (lugares, escenas, personas…) asociados de alguna manera al suceso traumático, generando una gran sensibilidad en la persona afectada.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Reacciones fisiológicas intensas (crisis de ansiedad o angustia) con síntomas de ahogo, palpitaciones, sensación inminente de muerte, mareos, temblores… ante factores que se parecen a algún aspecto del suceso traumático o que suponen un recuerdo para la persona.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra característica que encontramos en las personas traumatizadas es que evitan de modo persistente, cualquier estímulo asociado al trauma. De este modo, esforzarán por evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca del hecho acontecido, así como claves de tipo externo como personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones… que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos como una forma de protegerse, aunque la situación de peligro ya no exista o no sea inminente. Este factor de evitación es el que en mayor medida sostiene el problema psicológico y toda la sintomatología ansiosa, ya que para superar el trauma y reducir todo el repertorio de síntomas que estamos describiendo, será necesario afrontar y exponerse a los recuerdos, pensamientos, lugares… en un contexto de seguridad, hasta que se reduzca la emocionalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, se observan alteraciones cognitivas y del estado de ánimo, que comienzan o empeoran después de los sucesos traumáticos, por ejemplo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Dificultad para recordar un aspecto importante del suceso traumático como una forma de amnesia, no explicada por otras causas. La persona tiene lagunas de memoria que le impiden tener completa la escena o escenas traumáticas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Creencias o expectativas muy negativas persistentes, catastróficas y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo que explican la alteración en el estado de ánimo: “No puedo confiar en nadie”, “El mundo es muy peligroso”, “Nunca volveré a ser el mismo”.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Es muy habitual encontrar una percepción distorsionada de la causa, la responsabilidad o las consecuencias del trauma, provocando que la persona se culpe si se atribuye a sí misma la responsabilidad del hecho o acuse los demás de la ocurrencia a través de sentimientos de ira.</p>
<p style="text-align: justify;">-También se da una disminución importante del interés o la participación en actividades sociales, observándose una tendencia al aislamiento ocasionado por un sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; La incapacidad de experimentar emociones positivas como alegría, felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos, como consecuencia de un embotamiento emocional, es también una tónica habitual en los traumatizados.</p>
<p style="text-align: justify;">Es frecuente observar una alteración importante de la alerta y reactividad en las personas que han pasado por un trauma. Por ejemplo, es común encontrarse con un comportamiento irritable y ataques de ira  sin razón aparente que se traducen en agresión verbal o física contra personas u objetos o un comportamiento imprudente o autodestructivo, como si les diera igual vivir o morir.</p>
<p style="text-align: justify;">La hipervigilancia como estado de alerta continuo, es también habitual así como una respuesta de sobresalto exagerada, como si la persona se asustara muy fácilmente ante estímulos de intensidad media o normal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Hay tratamiento psicológico que pueda ayudar a estar personas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Afortunadamente si, los tratamientos orientados a la <strong>exposición en imaginación o en vivo</strong> han demostrado ser eficaces así como el trabajo desde la <strong>terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma</strong>.  Así mismo, las técnicas de <strong>desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) y la exposición narrativa</strong>, son utilizadas habitualmente para la elaboración del trauma en campos de refugiados y víctimas de guerra.</p>
<p style="text-align: justify;">En todos los tipos de abordaje, el objetivo es reducir la evitación del recuerdo del suceso hasta que se logre una completa integración del hecho pasado, afrontando conductualmente y de modo gradual aquellas situaciones que recuerden aspectos del evento traumático para que se reduzca la sintomatología y reactividad ansiosa por habituación.</p>
<p style="text-align: justify;">En el trabajo psicológico con estas personas será muy importante el apoyo constante y una profunda escucha empática, así como la dedicación del tiempo necesario hasta la resolución del malestar. El desarrollo de las terapias, por la complejidad que presentan este tipo de casos, suelen prolongarse durante varios meses, e incluso años.</p>
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		<title>El arte de dejarlo todo para mañana</title>
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		<pubDate>Fri, 29 May 2015 11:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Seguro que muchos de vosotros os encontráis entre esas personas que todo lo dejan para mañana. Mañana estudio, mañana empiezo el gimnasio, mañana empiezo la dieta, mañana esto, mañana lo otro… De ser así os encontráis en ese grupo de perfectos procastinadores. Empecemos definiendo el concepto “PROCASTINAR”, esta palabra proviene del latín: pro, adelante, y crastinus, referente [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Seguro que muchos de vosotros os encontráis entre esas personas que todo lo dejan para mañana. Mañana estudio, mañana empiezo el gimnasio, mañana empiezo la dieta, mañana esto, mañana lo otro… De ser así os encontráis en ese grupo de perfectos procastinadores.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/05/procrastinar-1.jpg"><img loading="lazy" class=" size-thumbnail wp-image-834 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/05/procrastinar-1-150x150.jpg" alt="procrastinar (1)" width="150" height="150" /></a>Empecemos definiendo el concepto <strong>“PROCASTINAR”</strong>, esta palabra proviene del latín: <em>pro</em>, adelante, y <em>crastinus</em>, referente al futuro, postergación. Por tanto, la procrastinación es la acción de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y que son más agradables.<span id="more-832"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En realidad esta actitud de dejarse llevar temporalmente por nuestras filias y por nuestra parte más hedonista puede ser algo que no tenga porqué tener relevancia en nuestras vidas. Seguro que muchos de vosotros retrasáis en el tiempo innumerables tareas, ocupaciones y estáis acostumbrados a entregar papeles en el último día del plazo señalado, ir al dentista cuando ya no queda más remedio, empezar la dieta cuando por junio ves que asoma el michelín y la ropa se estrecha, o estudias cuando el examen está a una semana de distancia.</p>
<p style="text-align: justify;">La pregunta ahora sería, ¿Cuántos de los que anteriormente os habéis sentido relacionados con los ejercicios de postergación que he comentado os sentís generalmente <strong>ANGUSTIADOS</strong> y con tendencia a la <strong>CULPABILIDAD PATOLÓGICA</strong> con respecto a esas conductas?</p>
<p style="text-align: justify;">Multitud de personas son capaces de ir sobreviviendo en su vida cotidiana pese a ese postergar constante. Encuentran sus oasis de orden y cumplimiento en el trabajo, son capaces de obtener buenas calificaciones a final de curso aunque luego tiendan a dejar para el último día la entrega de la declaración de la renta o prepararse el examen en el día de antes.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Suelen recibir reprimendas de los que le rodean pero no cambian, están relativamente acostumbrados a salvar los muebles. Otros, en vez de sobrevivir dentro de un orden de vida relativo lo que hacen es malvivir y se mueven dentro del eje de los síntomas ansioso-depresivos, se sienten culpables y sumamente angustiados pero no son capaces de organizarse, adquirir hábitos y rutinas que les haga despegar de la procastinación, y es entonces cuando dejan de cumplir objetivos propuestos, metas marcadas, momento en el que también la autoestima acaba dañada y pierden las ganas de casi todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Mención especial merecen las nuevas plataformas de comunicación que actualmente nos inundan y cómo han engordado el peligro de la procastinación. Skype, Twitter, Facebook, Instagram son la peor de las amenazas para muchos jóvenes y no tan jóvenes que pierden horas y tardes enteras delante de sus deberes en blanco o de sus apuntes de oposiciones.</p>
<p>Según <em>Linda Sapadin</em>, psicóloga norteamericana y autora del libro <span style="text-decoration: underline;"><em>“La dilación en la era digital”</em></span>, hay seis tipos de procrastinadores:</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><strong>Perfeccionista:</strong> son poco realistas respecto al uso de tiempo y energía necesarios para realizar las tareas de mayor responsabilidad. Se exigen tanto y temen tanto al fracaso que tienden a posponer las tareas que comienzan o retrasan al máximo su finalización, ya que lo viven como una pesada carga.</span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><strong>Soñador</strong>: quieren desesperadamente que la vida sea más fácil y agradable, por lo que retroceden automáticamente ante cualquier cosa que pueda ser difícil o estresante. Viven en sus fantasías, tendiendo a ser pasivos, prestando poca atención a los hechos y detalles, por lo cual tienen serias dificultades para centrarse o realizar tareas específicas. Además, sostienen la creencia de que son “personas especiales” para quienes el destino va a intervenir desde afuera para “acomodar las cosas”.</span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #008080;"><strong>Preocupado:</strong> al carecer de confianza en sus propias capacidades, tienden a evitar o retrasar las tareas. Son indecisos en general y con frecuencia se desentienden de aquellas decisiones postergadas. Dependen excesivamente de otros, ya sea para solicitar consejos, contención, cuidado y ayuda. Prefieren la seguridad de lo conocido y tienen una alta resistencia al cambio.</span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #008080;"><strong>Desafiante:</strong> ven la vida en términos de lo que los demás esperan de ellos o les obligan a hacer, no en términos de lo que ellos mismos quieren o necesitan hacer. Resisten la autoridad y utilizan la dilación como medio para desafiarla. Tienden al pesimismo y carecen de automotivación.</span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #993300;"><strong>Creador de crisis:</strong> cuando se enfrentan a una tarea indeseable pasan de un extremo a otro. Primero ignoran su responsabilidad y se dispersan pero luego se sienten atrapados por la situación y tienden a dramatizarla, convirtiéndose en el centro de atención. Se aburren fácilmente y se resisten a hacer las cosas de manera racional y metódica por considerarlo aburrido o tonto. Sienten la necesidad de probarse a sí mismos que viven en el límite.</span></li>
<li style="text-align: justify;"><span style="color: #993300;"><strong>Hiperhacedor:</strong> sufren de baja autoestima, lo que les obliga a asumir más trabajo del que podrían manejar razonablemente. Tienen problemas para decir “no” o pedir ayuda. La indecisión los empuja a asumir tantas funciones y responsabilidades diferentes que fácilmente se confunden acerca de las prioridades y se distraen en las tareas específicas. Carecen de auto-disciplina, sobre todo en lo que respecta a las necesidades personales. Les resulta muy difícil relajarse sin sentirse culpables o avergonzados.</span></li>
</ol>
<h3 style="text-align: center;"><strong>  ¡Tú, procastinador que nos lees! ¿Con cuál de estos perfiles te sientes identificado?</strong></h3>
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