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	<title>preocupaciones archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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	<description>Psicólogo en Granada. Gabinete de psicología clínica (especialidad adultos, infantil y adolescentes) Problemas de ansiedad, depresión, informes psicológicos</description>
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	<title>preocupaciones archivos | Psicólogo en Granada. Psicoterapia presencial y online</title>
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		<title>“No tengo ganas”: deseo sexual hipoactivo en ellas ¡y en ellos!</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jul 2016 09:48:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La generalidad de expertos coinciden en que la falta de deseo  en las mujeres es el problema relacionado con la sexualidad más frecuente que encontramos en todos los rangos de edades. Existen una gran variedad de factores que ayudan a explicar el desinterés hacia las relaciones en las chicas, pero no hay que olvidar que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La generalidad de expertos coinciden en que la falta de deseo  en las mujeres es el problema relacionado con la sexualidad más frecuente que encontramos en todos los rangos de edades. Existen una gran variedad de factores que ayudan a explicar el desinterés hacia las relaciones en las chicas, pero no hay que olvidar que <strong>el deseo sexual hipoactivo o inhibido también se da en chicos</strong> y sin embargo ¿está igual de normalizado y estudiado?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuándo estamos hablando de un problema? La falta de deseo sexual, en contra de lo que pueda pensarse, no se relaciona con falta de interés hacia la pareja concreta, sino más bien con una disminución generalizada por el interés hacia el sexo.  Se caracteriza por una <strong>ausencia o reducción notable de pensamientos, actitudes, fantasías y actos sexuales, por lo que se interrumpe el funcionamiento personal y emocional  de quien lo padece, siendo esto lo que define el problema como una “disfunción”</strong>. Además, es muy frecuente que la persona lo viva con mucha ansiedad o tema que pueda ocasionar problemas en la pareja, al someterla a un habitual rechazo.<span id="more-2004"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, es de especial relevancia comprender dónde puede estar el origen del problema. Las <strong>causas o factores biológicos</strong> deben ser descartados en primer lugar. Cambios hormonales importantes o el efecto secundario de algunos medicamentos (por ejemplo, antidepresivos o algunos anticonceptivos), pueden explicar momentáneamente una falta de interés sexual, así como la presencia de alguna enfermedad médica crónica sin diagnosticar adecuadamente. Sin embargo, la <strong>mayoría de los casos tienen su explicación en factores de tipo psicológico y social</strong>, y en otros muchos no se encuentra una única causa claramente identificable. Las causas más probables tienen que ver con la falta de deseo sexual tanto en hombres como en mujeres son:</p>
<p>-Altos niveles de estrés y ansiedad u otros problemas emocionales.</p>
<p>-Baja autoestima o insatisfacción con la propia figura corporal.</p>
<p>-Tipo de educación sexual recibida o estereotipos presentes (por ejemplo, creer que la actitud de la mujer en las relaciones sexuales debe ser pasiva o que él siempre tiene que iniciar las relaciones).</p>
<p>-Instalación de la rutina, habituación o falta de novedad y estimulación en las relaciones sexuales con la pareja.</p>
<p>-Poca variedad o el tipo de prácticas sexuales  que la pareja realiza.</p>
<p>-Falta de comunicación o insatisfacción con algún aspecto relacionado con la pareja.</p>
<p>-Otros factores sexuales como por ejemplo, otro tipo de disfunción como la dificultad para llegar al orgasmo o el dolor en las relaciones íntimas.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay que olvidar que el grado de deseo también varía según la persona, no tanto conforme a los géneros. <strong>Está muy extendida la idea de que la mujer en general tiene menor deseo que el hombre</strong>, y han intentando explicarse estas diferencias a través de estudios hormonales o bioquímicos sin éxito alguno. Es probable que el papel sexual del hombre les haya predispuesto a expresar más fácilmente sus deseos en contra de la educación sexual más represiva para la mujer, que ha aprendido en mayor medida a no ser tan activa. Es por ello que el deseo sexual inhibido no debe normalizarse ni en hombres ni en mujeres. Sin embargo, precisamente por esas diferencias de roles, <strong>este problema está más comprendido en mujeres que en hombres</strong>, ya que de alguna manera, se da por hecho que ellas siempre tienen menos ganas, mientras que  a ellos se les exige estar siempre dispuestos porque asumimos que siempre tienen ganas. En este sentido los hombres también sufren las presiones de los estereotipos creados ante los cuales “deben dar la talla” y su sufrimiento por este tema es equiparable al de la mujer.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuándo no es un problema? Puesto que hay importante diferencias individuales, cada pareja es un mundo aparte, y puede darse el caso de que uno de los miembros de la pareja sea más activo que el otro y tenga más interés sexual, sin que eso signifique que la pareja tenga un problema de falta de deseo, sino más bien que hay una diferencia dentro de unos rangos normales. Un deseo hiperactivo o una elevada exigencia sexual de la pareja no implica un problema de bajo deseo en el otro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La respuesta sexual humana se modifica a lo largo de la vida, pasando por diferentes etapas, pero en todas ellas, el deseo debe estar presente</strong>. Dentro de una misma pareja sexual, la cantidad e intensidad de los encuentros sexuales suele disminuir con el paso del tiempo, pero se puede sostener una sexualidad placentera para ambos miembros si la relación de pareja está basada en la calidad de las relaciones, variedad de las prácticas y la asertividad sexual.</p>
<p><strong>¿Qué se puede hacer?</strong> Lo recomendable es acudir a un especialista que haga una profunda y adecuada evaluación de la persona y de la pareja, para poder trabajar sobre unas pautas concretas. Desde nuestro punto de vista, lo más importante a considerar en una intervención serían los siguientes aspectos:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Información sexual adecuada. La cultura sexual ayudará a calmar mucha ansiedad y preocupaciones que se basan en una mala educación o información sexual (mitos, creencias preconcebidas, roles de género…)</li>
<li style="text-align: justify;">Técnicas cognitivo-conductuales que ayuden a reducir el estrés y al ansiedad. A nivel corporal se sabe que la respuesta sexual es incompatible con la respuesta de ansiedad.</li>
<li style="text-align: justify;">Flexibilización de pensamientos negativos, expectativas e ideas irracionales que hagan daño a la persona, afecte a su autoconcepto y, por tanto a su ejecución sexual.</li>
<li style="text-align: justify;">Mejora de la comunicación en pareja: especialmente, con la liberación de la presión de que hay que tener relaciones sexuales “porque toca”, y retomando los momentos de erotismo, intimidad, complicidad que quedan olvidados por la rutina y la habituación.</li>
<li style="text-align: justify;">Entrenamiento en focalización sensorial para fomentar la sensualidad y el descubrimiento de nuevas formas de encontrar el deseo aparte de la excesiva genitalidad.</li>
<li style="text-align: justify;">Sexualizar el cerebro: es necesario entrenar el cerebro como el órgano sexual más importante que tenemos a través de la generación de fantasías, potenciación de la imaginación, autoerotismo, autoestimulación, búsqueda de material erótico…</li>
<li style="text-align: justify;">Interconsulta con especialistas si hay interacción de fármacos.</li>
</ul>
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<p>“No faltan los sinónimos para nombrar el deseo sexual: libido, apetito, ansia, excitación, pulsión…pero su definición continúa siendo confusa” Anne de Kervasdoué</p>
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		<title>Celotipia, el mal conocido como locura de amor</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Oct 2015 10:09:55 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>“Si yo me fío de ti, pero no de ellos”, “¿Con quién hablas tanto?, “Es que yo sé cómo son los hombres”, “¿Qué quería esa?”, “No son celos, cuido de lo que es mío”, “Me haces ponerme celosa”, “Lo nuestro también comenzó con una amistad”, “Seguro que van detrás de ti”, “Tengo celos porque te quiero”… [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>“Si yo me fío de ti, pero no de ellos”, “¿Con quién hablas tanto?, “Es que yo sé cómo son los hombres”, “¿Qué quería esa?”, “No son celos, cuido de lo que es mío”, “Me haces ponerme celosa”, “Lo nuestro también comenzó con una amistad”, “Seguro que van detrás de ti”, “Tengo celos porque te quiero”…  </em></p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuántas veces no has escuchado este tipo de frases? Los celos son algo cada vez más común en nuestra cultura, configurándose como una emoción social que se está normalizando, quizá de un modo excesivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/images-61.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1350 alignleft" src="http://alarconpsicologos.com/wp-content/uploads/2015/10/images-61-300x300.jpg" alt="images (6)" width="264" height="264" /></a>El término “celos” se refiere a la <strong>sospecha o inquietud porque la persona amada haya mude su cariño, poniéndolo en otra persona</strong>. Esa sensación o percepción de ser abandonado, implica una <strong>incertidumbre, desconfianza, ansiedad y altos niveles de estrés</strong>, que impulsan a la persona a controlar o querer mantener desesperadamente la atención del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Los celos en términos de supervivencia tienen una función en nuestra evolución, concretamente en la niñez, cuando el ser humano depende de otra persona para garantizarle no sólo alimento y protección, sino cariño y atención. El bebé reclamará de su cuidador, con el que genera un vínculo muy fuerte, un amor incondicional que considera exclusivo y será adaptativo que sienta celos ante la aparición de hermanos, otros niños o adultos que le retiren su salvavidas físico y emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los celos en la adultez se asocian a inseguridad e inmadurez</strong>. De hecho, es más común que los celos aparezcan en etapa de la juventud y adolescencia,  ya que es aquí donde el individuo se relaciona de modo más libre con su entorno, conforma su personalidad y desarrolla plenamente su autoconcepto, produciéndose un estado de ansiedad e inseguridad ante el miedo a perder la atención  del ser querido. Esta etapa es transitoria a menos que el individuo no alcance su maduración emocional que le permita <strong>reducir la incertidumbre y tolerar la frustración de no ser el único para otra persona</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Es frecuente que los celos hagan su aparición especialmente en relaciones de pareja inestables, de manera puntual o en situaciones contextualizadas. Todos nosotros hemos sentido celos de nuestros hermanos, compañeros de clase, amigos, alguna pareja o conocemos a alguien que los ha sentido y no por ello estamos ante una persona celosa o enferma de celos. Sin embargo, cuando <strong>no hay control de esta emoción, de los pensamientos (desconectando de la realidad) y las conductas</strong> se vuelven impulsivas e irracionales, podemos hablar de un problema grave, conocido como <strong>celos patológicos, celotipia o trastorno delirante por celos.</strong><span id="more-1344"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La <strong>celotipia</strong> son celos incontrolados hacia la pareja que se basan en ideas no sólo exageradas o distorsionadas, sino también en ideas delirantes. Lo que más llama la atención es que los celos son irracionales y están fuera de contexto, llegando a pensar que su pareja es infiel con personas que no conoce o están fuera de su alcance (artistas, personajes políticos o televisivos), incluso con familiares o allegados que no entrarían en el plano íntimo relacional. Los celos son patológicos cuando se presentan <strong>sin tener una situación real que muestre la posibilidad de abandono, engaño o traición y no se presta a una argumentación o a una lógica</strong>. La consecuencia conductual será actuar impulsiva y obsesivamente, buscar permanentemente indicios de infidelidad, vigilar, perseguir, asociar hechos o situaciones para darle justificación a los celos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Estadísticamente, los datos muestran que es más común encontrar este tipo de conductas en hombres aunque también se da en mujeres y puede llegar a interferir en las relaciones familiares, laborales o de amistad. La persona con celotipia busca demostrar su creencia de la infidelidad en razonamientos erróneos apoyándose en pequeñas pruebas como manchas en las sábanas, olores en la ropa, llamadas telefónicas, gestos y miradas cómplices o el tono de voz que es usado por la pareja. Todo esto tiene como consecuencia todo un <strong>repertorio de conductas de control hacia la pareja de tipo psicológico y/o físico</strong>, llegando a agredir a la pareja. Por esto, es necesario una rápida y adecuada intervención.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo podemos reconocer un problema de celotipia?</strong> Algunas señales son:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Incorporación de un tercero imaginario en la relación de pareja.</li>
<li style="text-align: justify;">El sujeto no tiene conciencia del problema.</li>
<li style="text-align: justify;">La persona está permanentemente vigilante de situaciones cotidianas o revisando objetos personales de su pareja.</li>
<li style="text-align: justify;">Percibe e interpreta hechos cotidianos de manera errónea, buscando siempre justificar una situación de infidelidad o engaño.</li>
<li style="text-align: justify;">Imposibilidad de controlar impulsos, pensamientos, percepciones falsas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>personas que padecen de celotipia sufren mucho y hacen sufrir también a la pareja</strong>. Es frecuente que no puedan mantener relaciones durante mucho tiempo si no es a través del sometimiento y que finalmente acaben siendo abandonados al ser insoportable el control que ejercen en el otro. Cuando son abandonados, utilizan este hecho como argumento para <strong>justificar sus comportamientos y sustentar sus ideas delirantes</strong>. Una persona con este tipo de trastorno puede ser bastante funcional y tiende a no mostrar ningún comportamiento extraño en su vida, pero con el paso del tiempo puede verse abrumada por el efecto de las creencias anormales y los altos niveles de ansiedad.</p>
<p>Entre las<strong> causas que pueden ayudar a explicar el desarrollo de la celotipia</strong>, se encuentran:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">En la niñez, el abandono por parte alguna o varias personas significativas.</li>
<li style="text-align: justify;">Carencias de atención y afecto.</li>
<li style="text-align: justify;">Haber sido discriminado, rechazado, criticado o comparado con frecuencia.</li>
<li style="text-align: justify;">Maltrato físico.</li>
<li style="text-align: justify;">Ruptura familiar traumática por el abandono del padre o de la madre.</li>
<li style="text-align: justify;">Haber sido testigo de la infidelidad del padre o la madre.</li>
<li style="text-align: justify;">Tener un pobre concepto de uno mismo y por tanto no creerse digno de ser amado.</li>
<li style="text-align: justify;">Tener creencias negativas tales como: el amor no existe, la gente trata de aprovecharse de uno, el amor es sexo, amar porque es igual a sufrir, que los hombres son infieles por naturaleza y las mujeres son fáciles&#8230;</li>
<li style="text-align: justify;">Haber tenido experiencias previas de infidelidad en otras relaciones.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Cuando los celos afectan a la pareja o a otros ámbitos, sería recomendable terapia psicológica para que  ayude a la persona a trabajar sobre su <strong>autoestima</strong>, que es la clave que mantiene el problema.</p>
<p><em>Son celos cierto temor</em><br />
<em> tan delgado y tan sutil,</em><br />
<em> que si no fuera tan vil,</em><br />
<em> pudiera llamarse amor</em>.  (Lope de Vega)</p>
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		<title>La paradoja de la mente en blanco</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Mar 2015 10:10:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Una de las consultas más habituales que tenemos los psicólogos en sesión son aquellas relacionadas con el acto de preocuparse, “no puedo parar de pensar”, “necesito que mi cabeza deje de darle vueltas siempre a los mismos temas”, “quisiera desconectar y poder tener la mente en blanco”, son algunas de las frases que más habitualmente [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" class=" alignleft" src="http://www.esloqueyocreo.com/wp-content/uploads/2010/12/pensar.gif" alt="" width="168" height="182" /><span style="color: #000080;">Una de las consultas más habituales que tenemos los psicólogos en sesión son aquellas relacionadas con el acto de preocuparse, “no puedo parar de pensar”, “necesito que mi cabeza deje de darle vueltas siempre a los mismos temas”, “quisiera desconectar y poder tener la mente en blanco”, son algunas de las frases que más habitualmente escuchamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">¿Por qué surge a veces esta necesidad?, ¿Es posible mantener nuestra mente en blanco? Desde la psicología clínica, la respuesta es muy clara. No podemos mantener nuestra mente en blanco.</span><span id="more-601"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El cerebro es el productor oficial de todos nuestros pensamientos</strong>. El pensamiento implica una actividad global del sistema cognitivo con intervención de múltiples mecanismos (memoria, atención, procesos de comprensión, aprendizaje),  es una experiencia interna e individual que se da de forma automática. Una de las características principales de los pensamientos es que no requieren que se dé la presencia real de los estímulos, ideas o situaciones que ocupan nuestra mente para que podamos ocupar tiempo pensando en ellos, (por ejemplo, podríamos fantasear con lo maravilloso que sería que nos tocara la lotería sin haber vivido dicha experiencia previamente), bajo ese prisma, el cerebro puede hacernos vivir mentalmente experiencias muy agradables y satisfactorias, pero en la otra cara de la moneda, el cerebro y la acción de pensar, puede convertirse en un infierno que nos acerque a nuestros peores temores, inseguridades y desidias.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><strong><span style="color: #000080;">Es en ese momento</span>, <span style="color: #000080;">cuando las personas que tienden a ser preocupadizas</span> <span style="color: #000080;">quieren dejar de pensar</span></strong>, no pueden dejar de darle vueltas a lo horrible que sería tener una enfermedad grave, lo insoportable que sería que su pareja decidiera separarse de ellos, o a la incomodidad que podría generar afrontar un conflicto con un compañero de trabajo. Y claro, aparecen entonces esas “cadenas de preocupaciones” que acaban afectando a otros aspectos de la vida, nos cuesta entonces centrarnos en el trabajo, disfrutar de una buena película o pasarlo bien en una reunión de amigos… ¿Cuántos de vosotros os sentís identificados con esa realidad?</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Una vez ahí, por más que a veces se intenta, uno puede no conseguir apartar esos fantasmas, es como si cada intento de dejar de darle vueltas a nuestra preocupación fuera más inservible que el  anterior y de forma paradójica hacemos cada vez más grande la preocupación, sin quererlo, estamos engrandeciendo al monstruo… Para acercaros esta sensación os proponemos algo. Imaginaos que cada uno de vosotros os dierais la siguiente orden: <span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #ff00ff;">“NO QUIERO PENSAR EN UN ELEFANTE ROSA”</span></span>, ¿Lo conseguiríais?, seguramente no, probablemente a cada intento de no hacerlo acabaríais viendo al elefante rosa con mayor nitidez y precisión.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Algo similar ocurre cuando algunas personas pretenden suprimir los pensamientos que le hacen daño, se embarcan en un camino hacia ninguna parte en el que tienen desde el inicio la batalla perdida.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Llegado a ese punto es cuando los psicólogos trabajamos aspectos como  el control de los pensamientos, la reestructuración cognitiva, la exposición a los pensamientos, la “hora de preocuparse” y otras técnicas de afrontamiento, todas esas estrategias que aportamos desde consulta<span style="color: #008080;"><strong> NUNCA</strong> irán destinadas a que la persona deje de pensar</span>.</p>
<p style="text-align: justify;">Las herramientas que aportemos tendrán el objetivo de que la persona pueda comprender por un lado la función que tiene para ella dicha preocupación  y más adelante poder darle pautas para que su forma de ser “preocupadiza” no sea una lacra que acabe condicionando su vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;">Comprenderéis que en esta breve disertación sería difícil trasladar de forma concreta y específica cómo trabajar con esas preocupaciones patológicas, sería algo así como un acto de magia que se aparta mucho de la realidad. Nos conformamos con que desde ahora dejéis de daros instrucciones erróneas y difíciles de conseguir. Para muchas de las personas que pasan por nuestra consulta hay un antes y un después una vez aprenden a redirigir sus pensamientos y preocupaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #3366ff;"><strong><span style="color: #008080;">¿POR QUÉ NO LO INTENTAS TÚ TAMBIÉN?</span></strong></span> 🙂</p>
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