“No pienso en toda la desgracia, sino en toda la belleza que aún permanece.” Anna Frank

Nadie imaginaba una situación como esta, ver frenar la maquinaria del mundo hasta el punto de vernos en casa sin trabajo, sin salir, sólo con la mera presencia de nuestros compañeros de convivencia y con mucho tiempo disponible que antes anhelábamos tener.

Y realmente, ha tenido que decretarse un confinamiento total para detenernos a pensar y exponernos a nosotros mismos en tiempos de crisis. La reflexión resulta positiva como estrategia de orden mental y también permite cuestionarnos muchas cosas: ¿qué haces cuando no estás trabajando?, ¿quién eres?, ¿quién es esa persona con la que convives? ¿cuáles son tus miedos, tus angustias?, ¿quieres que algo cambie?, ¿imaginas un mundo mejor después de esta crisis?

Lo que está claro es que la tecnología y los medios de comunicación son los que en estos días nos mantienen informados y activos y nos hacen darnos cuenta de que en estos momentos surge la verdadera naturaleza humana y vemos cómo otros o nosotros mismos, podemos ser capaces de lo mejor o de lo peor.

Ninguno de nosotros tiene por costumbre no salir a la calle de modo habitual y mucho menos vivir con las restricciones que han sido necesarias aplicar. Muchas personas, bien por su situación personal, salud mental o física, están viviendo esta etapa de confinamiento como una verdadera prueba de vida. Resultará habitual el desarrollo de sintomatología ansiosa tanto en el plano más físico (sensación de agobio, mareo falta de aire crisis de pánico…) como en el área cognitiva (pensamientos catastrofistas, anticipatorios…).

De repente, dejar de funcionar con horarios o menos obligaciones puede traer alteraciones en el sueño y en el estado de ánimo general.

¿Cómo combatir o prevenir estos estados durante la época de confinamiento?

Sin duda tenemos disponible mucho tiempo para poner en marcha todas las estrategias necesarias, no sólo para no dejarnos llevar por los “bucles del malestar” sino avanzar en estas esferas de nuestra vida en la que no solemos profundizar. Podemos abrir toda una oportunidad al crecimiento personal y al bienestar psicológico trabajando sobre nosotros mismos. En primer lugar y para lograr cierta estabilidad, resulta aconsejable:

  • Genera rutinas y hábitos sanos poco a poco. Marca más o menos tú horario de dormir y comidas, como lo más obligatorio. Eso nos ayudará a regularnos. Intenta que tus horarios en este sentido, no sean muy diferentes de cómo solías funcionar antes del estado de alarma.
  • Introduce algo de ejercicio físico, tanto si antes lo hacías, como si no. Hay múltiples aplicaciones que pueden usarse para hacer deporte en casa poco a poco. Con 30 minutos todos los días es suficiente. Por otro lado, si mantienes una buena alimentación, estaremos ayudando a nuestra salud.
  • Dedica parte de del día a desarrollar aspectos de tu trabajo. Tareas como revisar correos, actualizar información, revisar datos que estaban pendientes y poner al día apartados para los que nunca hay tiempo, por ejemplo, actualizar el CV, revisar ofertas de empleo o llamar a clientes pendientes.
  • En la convivencia con otras personas, reparte en la medida de lo posible, tiempo acompañado y tiempo en soledad. Intenta que las conversaciones no se limiten únicamente a la situación del estado de alarma, es necesario que nos esforcemos en tener otros temas de conversación que nos entretengan. Un momento de soledad también será necesario y sano para conectar con nosotros mismos.
  • Recomendamos limitar el acceso a información durante el confinamiento, con tener noticias una vez al día, es suficiente. Debemos evitar la sobreinformación y estar constantemente conectados cuando la información que se nos aporta es reiterativa. Cuando la información a la que accedemos ya no es novedosa, es el momento de limitarla. Ante cifras tan duras como estamos viendo, también hay que mirar todos los gestos de solidaridad, sacrificio que muchas personas están realizando y que le dan el punto positivo a esta situación.
  • Suelta el móvil, intenta que tu tiempo de ocio no se centre exclusivamente a las nuevas tecnologías: coge de nuevo un libro, descárgate música nueva, explora nuevos géneros de cine, inventa nuevas recetas… Todo el mundo tenemos una lista de cosas que nos gustaría hacer y que no realizamos usando como pretexto, la falta de tiempo. Ahora es el momento de no ponernos excusas para hacer aquello que nos llamaba la atención.
  • Intenta no anticipar todo lo que vendrá. Sabemos que después del confinamiento será costoso para todos, pero debemos centrarnos en lo controlable que podamos tener entre manos cada día.
  • Si estás pasando estos días sólo, tenemos que recordarte que no estás sólo. Busca el contacto humano acercándote a tu familia, amigos y compañeros entablando conversaciones. Hay muchas fórmulas de hacerlo a través de las nuevas tecnologías y si no, puede que sea buen momento de retomar el uso del teléfono fijo. Haz ronda por tu agenda, pregunta a tus amigos y familiares cómo están, recibirás afecto y atención de modo más genuino que en ninguna otra situación.

Pero…¿y qué pasa si nos aburrimos? ¿De verdad tenemos que estar todo el día ocupados?

Realmente el hecho de aburrirse durante el confinamiento implica una experiencia sana para la mente, ya que permite trabajar sobre pensamientos y emociones que habitualmente tenemos “taponadas. El ingenio, la creatividad, las verdaderas necesidades, el autoconocimiento afloran más fácilmente cuando somos capaces de distanciarnos de las exigencias productivas a las que estamos sometidos.

Aburrirse, pensar, no hacer nada, no implica nada negativo en sí mismo. La necesidad de no parar, muchas veces busca evitar la aparición de emociones y sensaciones que no son agradables. Si esto sucede… No evites esa experiencia. Deja que las emociones vengan, vívelas y saca algo de ellas, es natural que aparezcan y tenernos que darle espacio. Analiza qué puedes descubrir de ti y tu forma de ser y qué cosas te gustaría mejorar. No realices una evitación de la experiencia de vivir las emociones, puesto que taparlas hará que aparezca el malestar a medio plazo.

Regularse personalmente en una situación tan excepcional no es sencillo pero con algo de esfuerzo todas las personas seremos capaces de sacar de esta crisis algo mejor de nosotros mismos.

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